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Una ventana al universo de Wes Anderson en la Cinemateca Francesa

Trajes originales, fotografías de gran tamaño, cuadernos y notas manuscritas dan cuenta de la imaginación del gran cineasta estadounidense nacido en 1969

(Crédito: web oficial de la Cinemateca Francesa)

Los mundos imaginarios de Wes Anderson, cuyo cine está lleno de fantasía, ironía, surrealismo y mucho color, visitan desde este lunes la Cinemateca Francesa, en una exposición que muestra el rico proceso creativo del más francés de los cineastas estadounidenses actuales.

Trajes originales, fotografías de gran tamaño, cuadernos y notas manuscritas sobre guiones, diálogos, maquetas y todo tipo de objetos utilizados en los rodajes pueblan esta muestra, que abre una ventana sobre el peculiar universo creador de Anderson (Houston, 1969), realizador, guionista y productor, que ha dirigido 29 títulos, incluidos cortos y anuncios publicitarios.

Anderson emerge en la Cinemateca como un gran fabulador que, como coguionista concibe y edifica desde el principio la historia de sus filmes y en sus otras facetas desarrolla de forma minuciosa, hasta en el detalle más minucioso, tanto la trama como en el vestuario, el trabajo de la cámara o los decorados.

Sus películas se caracterizan por la creación de mundos peculiares -a menudo superpuestos-, con frecuencia en ciudades y países inexistentes, y con personajes muy especiales, a veces estrafalarios o llenos de imperfecciones, pero tratados siempre con una enorme humanidad y mucha ternura.

(Crédito: Facebook Cinemateca Francesa)

Técnicamente, destacan sus movimientos de cámara, la construcción de universos paralelos y, sobre todo, la forma de construir los planos: con frecuencia simétricos y con paletas de colores muy vivos; a menudo saturados, hasta el punto de que parecen cuadros en movimiento con un cierto aire de irrealidad.

Su fantasía le lleva a crear objetos específicos, a veces surrealistas, para complementar los ricos decorados o alimentar la trama. Varios de ellos se muestran en esta exposición.

Igualmente fabrica objetos únicamente para el rodaje, como las máquinas del motel de Asteroid City que no venden refrescos sino una delirante oferta de cócteles, terrenos y municiones, o las criaturas marinas de Live Aquatic.

En ello ha tenido una gran influencia su paso por las películas de animación, igual que su creciente afición por utilizar maquetas.

(Crédito: Facebook Cinemateca Francesa)

Una obra peculiar que atrae a un elenco de actores

Una obra tan peculiar le ha permitido contar siempre con increíbles elencos de actores, más aún porque muchos de sus filmes son muy corales o compuestos por ‘sketches’ y él se mantiene fiel a sus intérpretes fetiche, que también le son devotos.

Bill Murray, Jason Schwartzmann, Owen Wilson, Willem Dafoe, Tilda Swinton y Adrien Brody figuran entre sus preferidos, con figuras como Scarlett Johansson, Frances McDormand, Anjelica Houston o Harvey Keitel solo un poco más abajo en la lista de apariciones en sus filmes.

De la misma manera, Anderson tiene en sus proyectos una tropa de fieles profesionales, como Robert Yeoman, responsable de la cinematografía de casi todos sus largometrajes, o el compositor Alexandre Desplat, autor de las bandas sonoras de sus mejores filmes.

Desde el corto Bottle Rocket (1993) y su primer largo, Rushmore (1994), Anderson ya mostró las peculiaridades de su estilo, que se consagraron con The Royal Tenenbaums (2001) y The Life Aquatic with Steve Zissou (2004), un nada disimulado homenaje al explorador oceánico francés Jacques Cousteau.

(Crédito: Facebook Cinemateca Francesa)

Con dos películas de animación en ‘stop motion’, Fastantic Mr. Fox (2009) e Isle of Dogs (2018), se adentró en sus mundos de fantasía y la experiencia ha enriquecido la parte visual de sus filmes posteriores.

Frescos corales de una Europa lejana

Fuera de la animación, sus últimas cintas incluyen dos frescos corales de una Europa ya lejana: The Grand Budapest Hotel (2013), una fantasía ambientada en los años del nazismo, tal vez su mayor éxito y la más premiada; y The French Dispatch (2021), a la vez un homenaje al periodismo clásico, a la multiculturalidad y al Mayo del 68 francés.

La más reciente es Asteroid City (2023), un regreso a la temática estadounidense que recrea la mística del inicio de era espacial de los años 50 para mostrar, de nuevo con un reparto coral, a personajes entre atormentados y esperpénticos.

(Crédito: Facebook Cinemateca Francesa)

Todas ellas se desarrollan en lugares imaginarios, la República de Zubrowka, Ennui-sur-Blasé o Asteroid City.

Su fantasía le lleva a idear nombres de lugares y personajes inverosímiles, a menudo con juegos de palabras o referencias recónditas, a veces cinematrográficas o sobre licores y cócteles.

Saltzburg Keitel, Herbsaint Sazerac, Mercedes Ford, Arthur Howitzer, Zefirelli o Nescaffier son algunos de ellos.

Fuente: EFE

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