El restaurante de Kevin Martínez, en la provincia de Matanzas, llegó a cerrar en varias ocasiones por la falta de agua. La situación llevó al joven emprendedor a financiar la perforación de un pozo para sostener su negocio y evitar la dependencia de camiones cisterna, en medio de la crisis de abastecimiento de agua en Cuba.
Martínez, cuyo local está a unos 100 kilómetros al este de La Habana, contrataba tres camiones cada semana para cubrir las necesidades básicas del restaurante. El hallazgo de agua a 10 metros de profundidad le abrió una alternativa, aunque la obra implicó un gasto que calificó como elevado.
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“En varias ocasiones tuvimos que cerrar el local porque carecíamos de agua”, explicó Martínez a la agencia AFP. Según relató, la interrupción del servicio fue el motivo que lo llevó a perforar el terreno.
El empresario aseguró que no contemplaba esa posibilidad antes de que empeorara la situación de los servicios básicos. “No me imaginaba tener que estar haciendo un pozo, como tampoco me imaginaba tener que estar cocinando con carbón o tener que poner paneles solares”, afirmó.
La falta de combustible y los apagones prolongados han agravado el problema. Gran parte del sistema de distribución depende de equipos eléctricos para extraer e impulsar el agua hasta las viviendas, por lo que cada corte de energía afecta también el suministro.
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Casi 2.7 millones de cubanos no reciben agua en sus casas
La escasez afecta a casi el 29% de los 9.4 millones de habitantes de la isla, de acuerdo con cifras oficiales. Unos 2.7 millones de cubanos no reciben agua en sus hogares, señaló a AFP Yunior González, funcionario de la empresa nacional de Agua y Saneamiento.
González explicó que entre el 80% y el 85% del agua distribuida en el país requiere bombeo. A los problemas eléctricos se suman fallas en los equipos, pérdidas en las redes y períodos de sequía, que han reducido la disponibilidad del recurso en distintos territorios.
En barrios de La Habana, la respuesta de numerosos vecinos consiste en buscar agua fuera de sus viviendas. La transportan en carretillas, bicitaxis, autos, triciclos eléctricos y carretas tiradas por caballos. Las filas con cubos, bidones y tanques se han vuelto parte de la rutina en zonas donde el servicio llega de forma irregular.
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Maykel Aguilar, un cocinero de 30 años que vive en La Habana Vieja, carga agua desde una tubería conectada a un manantial. Llena un depósito de 200 litros y varios recipientes antes de trasladarlos en una carretilla hasta su casa, situada en un segundo piso.
“Un viajecito de estos” alcanza para lavar ropa, limpiar la vivienda y preparar comida, relató. Después, debe repetir el recorrido. La escena se replica entre los vecinos que aguardan su turno para abastecerse.
Yusimy Guerra, madre de dos hijos, resumió el desgaste que provoca esa tarea diaria. “Los apagones aquí son todos los días y tenemos que estar cargando agua”, dijo. “Es la lucha cotidiana”.
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Pozos, cisternas y bombas domésticas como respuesta a la escasez
Ante las interrupciones, cada vez más familias perforan pozos, construyen cisternas, instalan tanques de almacenamiento o utilizan equipos conocidos como “ladrones de agua”. Estas bombas succionan el caudal de la red y lo impulsan hacia las casas.
La práctica puede resolver necesidades particulares, pero también reduce la presión disponible para el resto del vecindario cuando varias turbinas operan al mismo tiempo. El resultado es un acceso todavía más limitado para quienes no cuentan con esos dispositivos.
El pocero Elizardo Cardoso, responsable de la excavación en el restaurante de Martínez, afirmó que aumentaron las consultas de personas interesadas en contratar sus servicios después de comprobar que los pozos pueden ofrecer agua frente a los cortes.
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La escasez de agua se suma a la inflación, la falta de alimentos y medicamentos y los problemas de generación eléctrica. En los últimos meses también hubo protestas en municipios habaneros por la ausencia del servicio, con participación destacada de mujeres.
El Acueducto de Albear, que abastece a cinco municipios del centro de la capital, incorporó además dos generadores diésel de respaldo. El funcionario advirtió, sin embargo, que se trata de “programas muy caros”.
El régimen cubano impulsa cambios en la matriz energética del sector para reducir la dependencia de la red nacional. Según González, ya se instalaron más de 870 bombas de agua alimentadas con energía solar, de un total previsto de 1,300, con alcance para medio millón de personas.
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