Un avión con 700 kits de ayuda humanitaria llegó este jueves al aeropuerto internacional Juan Gualberto Gómez, en Varadero, para reforzar la asistencia destinada a familias vulnerables de la provincia de Matanzas. El cargamento será distribuido por la red de la Iglesia católica en localidades urbanas y rurales del territorio.
La llegada del vuelo representa el segundo envío recibido por la Diócesis de Matanzas dentro de un programa financiado por Estados Unidos, que contempla la entrega de alimentos, productos de higiene y artículos de primera necesidad a hogares cubanos identificados por su situación social y económica.
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La distribución se concentrará en la parroquia Nuestra Señora de la Caridad, cuya jurisdicción incluye los municipios y comunidades de Unión de Reyes, Bolondrón, Güira de Macurijes y zonas rurales cercanas. Voluntarios de la parroquia y el sacerdote Enrique Peñate Galán llevarán los módulos a las viviendas de las familias seleccionadas.
¿Para quienes es la ayuda?
Los equipos de Cáritas Cuba establecieron una lista previa de beneficiarios a partir de criterios de vulnerabilidad. Entre los grupos priorizados figuran los adultos mayores de 60 años, las personas con discapacidad, los pacientes con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas o lactantes y los hogares con niños menores de cinco años.
La entrega no se realizará mediante una distribución masiva en puntos públicos. Los voluntarios trasladarán los suministros directamente a las viviendas elegidas por las estructuras parroquiales, un mecanismo que ya se aplicó en comunidades de Matanzas durante las primeras jornadas del programa.
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El nuevo cargamento llegó ocho días después de un primer vuelo, recibido el 14 de octubre en el mismo aeropuerto de Varadero. Esa entrega permitió iniciar la asistencia para 700 de las 2,100 familias seleccionadas en la Vicaría Nuestra Señora de la Caridad, una zona que reúne varias localidades del municipio de Unión de Reyes.
En las primeras entregas, la ayuda alcanzó comunidades como Alacranes y San Antonio de Cabezas. Los equipos parroquiales visitaron viviendas de personas encamadas, adultos mayores y familias que dependen del apoyo de vecinos o allegados para cubrir necesidades cotidianas.
El programa prevé $100 millones para asistencia directa
El envío forma parte de un plan de ayuda humanitaria para Cuba por $100 millones, anunciado por la administración estadounidense en mayo de 2026. La iniciativa busca canalizar suministros hacia la población mediante organizaciones religiosas y humanitarias, sin transferir los recursos al Gobierno cubano.
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Del total previsto, $60 millones se canalizan a través de Catholic Relief Services (CRS), Cáritas Cuba y la red de la Iglesia católica. Los $40 millones restantes corresponden a otros mecanismos de reparto mediante organizaciones humanitarias independientes.
Cáritas explicó que los fondos no se entregan en efectivo a su estructura en Cuba. El dinero se utiliza para comprar los productos, trasladarlos al país y financiar la logística de distribución. CRS coordina la adquisición y el transporte de los suministros, mientras que las diócesis y parroquias cubanas organizan la entrega a los hogares beneficiados.
El programa tuvo su primer vuelo el 21 de julio, cuando un avión de carga partió de Miami con módulos de alimentos e higiene para 700 familias. Desde entonces, la red católica ha recibido y distribuido suministros en distintos puntos de la isla.
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La nueva entrega en Matanzas permitirá continuar el reparto entre las familias registradas en esa provincia, con atención prioritaria a los hogares que enfrentan mayores dificultades económicas, problemas de salud o falta de redes de apoyo.
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