La polémica volvió a elevar la tensión dentro de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, donde el intercambio de acusaciones entre oficialismo y oposición ha escalado durante las últimas semanas. Esta vez, el foco estuvo en las expresiones de la diputada de Pueblo Soberano (PPSO), Cindy Murillo, contra las legisladoras unipersonales Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), y Abril Gordienko, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
Murillo calificó a ambas como “damas de compañía” al referirse al plantón por la democracia realizado la semana anterior en la Plaza de la Democracia, actividad que reunió a distintos sectores sociales y políticos.
En una entrevista la legisladora oficialista describió el encuentro como una especie de alianza entre el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Frente Amplio (FA), a la que agregó la participación de las dos diputadas opositoras.
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La expresión utilizada por Murillo provocó cuestionamientos dentro y fuera de la bancada oficialista. El término “dama de compañía” suele utilizarse para describir a una persona contratada para acompañar a un cliente en actividades sociales y, dependiendo del contexto, también se emplea como eufemismo para referirse a servicios de prostitución o escort.
La controversia llegó este jueves al Plenario Legislativo, donde los diputados discutieron una moción para rechazar las declaraciones.
Finalmente, la Asamblea aprobó una moción que condenó “de manera categórica” las manifestaciones atribuidas a Murillo y señaló que este tipo de expresiones son incompatibles con el ejercicio de la función parlamentaria.
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La moción estableció que las palabras utilizadas contra Dobles y Gordienko resultaron “ofensivas, denigrantes e incompatibles con el respeto y la dignidad que deben prevalecer en el ejercicio de la función parlamentaria”.
Dos diputados oficialistas rompieron la línea de Pueblo Soberano
Uno de los elementos que marcó la jornada fue que la moción consiguió votos afirmativos de integrantes de la propia bancada oficialista.
Los diputados José Miguel Villalobos y Antonio Barzuna, ambos de Pueblo Soberano, respaldaron la condena y se apartaron de la posición que mantenía la fracción.
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El voto de Villalobos tuvo especial relevancia porque, según explicó el propio legislador, terminó siendo decisivo para inclinar la balanza a favor de la moción.
El diputado aseguró que tomó la decisión como un asunto de conciencia y sostuvo que no podía mantener una posición diferente después de haber cuestionado anteriormente expresiones consideradas ofensivas provenientes de otros legisladores.
“Lo ocurrido esta tarde es una de esas decisiones difíciles, decisiones que son de conciencia, y yo me prometí a mí mismo que sobre mi conciencia solamente mandan Dios y yo”, afirmó Villalobos durante la discusión.
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El legislador también explicó que había intentado previamente que Murillo ofreciera una explicación o una disculpa, pero que la diputada decidió mantener su posición.
“No lo hice por afectar a nadie, se dio una oportunidad para una explicación y una disculpa y no se dio, y no me queda más, para mantener la tranquilidad de mi conciencia, haber votado a favor”, manifestó.
Villalobos agregó que estaba consciente de que su voto podía definir el resultado.
“Si fue mi voto el que definió esta votación, son de esas cosas que pasan en la vida”, dijo.
Murillo mantuvo sus palabras y no ofreció disculpas
A diferencia de la posición adoptada por algunos de sus compañeros de bancada, Cindy Murillo se negó a ofrecer una disculpa pública durante la sesión de este jueves y mantuvo sus declaraciones.
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Incluso, el diputado José Miguel Villalobos le solicitó públicamente que se disculpara con las legisladoras señaladas, pero la petición no fue atendida.
La negativa de Murillo fue uno de los factores que precedieron la votación de la moción.
La situación llevó a que el propio jefe de fracción de Pueblo Soberano, Nogui Acosta, tuviera que ofrecer una disculpa en nombre de la bancada.
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Acosta aseguró que el partido no avalaba las declaraciones de Murillo y pidió elevar el nivel de la discusión política en el Congreso.
“No avalamos los comentarios de doña Cindy Murillo. Creemos que fueron desafortunados y por eso ofrecemos una disculpa tanto a doña Claudia como a doña Abril, sino también a cada uno de los diputados”, manifestó.
Posteriormente, el partido emitió un comunicado en el que calificó las palabras de “desafortunadas”, aunque el pronunciamiento no mencionó directamente a Murillo.
Nogui Acosta cuestionó que la moción personalizara el rechazo
Pese a la disculpa ofrecida por el jefe de fracción, Acosta mantuvo una posición crítica frente a la moción aprobada por el Plenario.
El legislador sostuvo que su bancada no respaldaría una iniciativa que, a su criterio, personalizara el rechazo contra una diputada específica.
“No se vale personalizar, aquí todos tenemos techo de vidrio y con personalizar no se van a resolver los problemas”, afirmó Acosta.
El jefe del oficialismo vinculó la discusión con otro episodio ocurrido días atrás en el Plenario, cuando diputados de Pueblo Soberano cuestionaron expresiones del frenteamplista Édgar Araya dirigidas contra la presidenta Laura Fernández.
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La tensión entre ambas bancadas se intensificó luego de un fuerte intercambio parlamentario en el que legisladoras oficialistas acusaron a Araya y a Dobles de ejercer supuesta violencia política contra Fernández y contra la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yara Jiménez.
El episodio se produjo después de que, el 5 de agosto, la diputada oficialista Kattia Calvo utilizara expresiones ofensivas durante una discusión parlamentaria, entre ellas los términos “chuchinga” y “maricón”, en medio del enfrentamiento político.
Por su parte, Gordienko respondió a los cuestionamientos posteriores señalando que ese tipo de calificativos no le afectan y que las palabras deben valorarse según quién las pronuncia.
La nueva controversia evidencia el clima de confrontación que se ha instalado en el Congreso costarricense, donde los cruces entre diputados oficialistas y opositores han dejado de limitarse al debate sobre proyectos de ley y han incorporado acusaciones personales, cuestionamientos sobre la capacidad de los funcionarios y calificativos considerados ofensivos.
La aprobación de la moción representa, además, un hecho poco habitual en el actual escenario legislativo: por primera vez, una votación logró imponerse sobre la línea del oficialismo con el respaldo de diputados de Pueblo Soberano.
Mientras la bancada oficialista intentó marcar distancia de las palabras de Murillo mediante una disculpa institucional, la diputada decidió no retractarse.
El episodio deja así una división dentro de Pueblo Soberano y vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre los límites del lenguaje utilizado por los diputados en el ejercicio de sus funciones y la responsabilidad política de quienes ocupan una curul en la Asamblea Legislativa.
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