El sector de la construcción fue uno de los que tuvo más choques con el Gobierno de Gustavo Petro, tal como lo mencionó el presidente de Camacol, Guillermo Herrera, que espera que la administración de Abelardo de la Espriella les permita crecer, sobre todo con el reto de la reconstrucción.
El directivo fue crítico con Petro por la falta de comunicación y se siente optimista por la relación con el actual gobierno, el apoyo al empresariado y los proyectos para darle un nuevo impulso al sector de la vivienda que, en sus palabras, se cayó en los últimos cuatro años y les ha costado recuperarlo.
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“La capacidad del sector para aportar al crecimiento está muy disminuida”
En entrevista con el periódico El Tiempo, Guillermo Herrera afirmó que hay optimismo de Camacol con el presidente Abelardo de la Espriella porque “se abrieron nuevas oportunidades de interlocución con el Gobierno nacional”.
“Ya no tenemos que intentar conversar con el gobierno Petro, responsable de la debacle de la construcción de vivienda. Vemos perspectivas favorables en el Plan Nacional de Desarrollo, la Misión Crecer y también en la posibilidad de aportar a la reconstrucción después del sismo”, mencionó.
Según Herrera, en los cuatro años del pasado Gobierno, el sector de vivienda fue uno de los más golpeados: “Antes del gobierno de Petro se comercializaban 262.000 viviendas en doce meses. A septiembre de este año vendíamos 164.000: casi 100.000 menos. Los inicios de construcción están en niveles mínimos frente al pasado reciente: cerca de 110.000 viviendas al año, como en octubre de 2011. Y eso es muy importante porque cada año se forman nuevos hogares en Colombia”.
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“Si se forman 250.000 hogares nuevos y entran al parque habitacional apenas unas 100.000 viviendas nuevas, hay presión sobre el mercado y sobre los arriendos. En nuestra opinión, esa es una factura económica de la restricción de oferta que dejó el gobierno anterior”, añadió.
Otro problema que el presidente de Camacol mencionó es que “la capacidad del sector para aportar al crecimiento está muy disminuida. El Banco Interamericano de Desarrollo, que nos acompañó en la formulación de propuestas, calculó una pérdida de generación de valor de 47 billones de pesos. Esa cifra es muy importante: ante el inminente ajuste fiscal que se viene, Colombia necesita crecimiento impulsado por la inversión privada”.
“Es una tarea de varios años”
Con respecto a la administración actual, el presidente de Camacol entregó detalles de cómo se puede maniobrar en los siguientes cuatro años, en especial porque el presupuesto general para 2027 es muy reducido en tema de inversión y los gastos por el terremoto del 10 de agosto: “Tenemos dos frentes simultáneos: la reconstrucción después del sismo y la reactivación en el resto del país”.
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“En los cinco departamentos con mayores daños hay más de 50.000 viviendas para reconstruir desde cero, y alrededor de 200.000 para reparar o reforzar. El plan de acción estima un costo de 21 billones de pesos. Allí intervendrán recursos del Gobierno, el Fondo Milagro y las cajas de compensación, cuyos fondos de vivienda podrán destinar una parte de sus recursos a la reconstrucción. También se anunciaron tasas de crédito del ocho por ciento del sector financiero para esa labor. Es una tarea de varios años… tomará alrededor de cuatro o cinco”, explicó el directivo.
Herrera también se refirió a la situación actual, en la que se forman nuevos hogares en el país y el sector está golpeado: “La opción natural sería volver a financiar un programa de apoyo a los hogares, pero tenemos una situación fiscal muy difícil. Nosotros acompañamos la necesidad del ajuste fiscal. Si se hace bien, puede ayudar a reducir las tasas hipotecarias y a recuperar espacio para la inversión. La Misión Crecer busca aumentar la inversión y llevar el crecimiento económico al seis por ciento, y la vivienda debe estar entre las prioridades: la construcción representa una porción muy importante de la inversión privada”.
“Tenemos que ser creativos. Hay que mantener el trabajo de alcaldías y cajas de compensación. También vemos una oportunidad en los fondos de pensiones voluntarias, donde habría cerca de 50 billones de pesos de ahorro. Una parte puede orientarse a vivienda con un tratamiento tributario que no castigue a los hogares. Hay que discutirlo con los fondos, protegiendo siempre los derechos y los intereses de los pensionados. Otra posibilidad son las regalías. Elsa Noguera, cuando fue gobernadora del Atlántico, utilizó recursos de regalías para complementar subsidios como los de Mi Casa Ya, en lugar de destinarlos solamente a urbanizar lotes. ¿Por qué no pensar en hacer más líquidos esos recursos y entregarlos, con criterios claros de priorización, a familias que puedan escoger su vivienda?”, afirmó.
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Finalmente, Guillermo Herrera también mencionó que se debe buscar la manera para financiar los proyectos de vivienda: “Hay que resolver el problema de la habilitación del suelo. Necesitamos reglas claras para habilitar terrenos con servicios públicos y condiciones ambientales adecuadas. Los grandes proyectos pueden pagar parte de su infraestructura. La reconstrucción posterior al terremoto abre posibilidades especiales. Los decretos permiten procedimientos para incorporar suelo al perímetro urbano o aumentar edificabilidad, cumpliendo condiciones técnicas. En un predio donde antes podían construirse cuatro pisos, quizá puedan construirse diez, y ese valor adicional puede ayudar a financiar la reconstrucción. Pensemos, por ejemplo, en personas pensionadas en Cali que perdieron viviendas ya pagadas, sin seguro y sin capacidad de acceder a un nuevo crédito: estas operaciones podrían aportar soluciones”.
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