El terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Panamá el pasado viernes 9 de octubre dejó daños en viviendas, vías e infraestructura educativa del Urabá antioqueño. El balance del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran) reportó 33 casas afectadas y cerca de 35 familias que necesitaron atención por las consecuencias del movimiento telúrico, cuyo impacto se sintió en varios municipios colombianos.
Turbo y Necoclí concentran los principales daños reportados por las autoridades. En el primero, varias viviendas quedaron inhabitables en la vereda Tío López, mientras que en el segundo se registraron afectaciones en distintos sectores rurales. La emergencia llevó a las autoridades departamentales a desplegar equipos técnicos para evaluar las condiciones de las estructuras y coordinar las medidas de atención.
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El sismo también afectó la movilidad en la vía Currulao-Nuevo Antioquia, especialmente en los puentes La Mica y Galilea. A esto se sumaron daños en dos instituciones educativas de Turbo, según el reporte entregado por el Dagran.
Turbo y Necoclí, entre los municipios más afectados
La vereda Tío López, en Turbo, fue una de las zonas que sufrió mayores consecuencias. Allí, las autoridades identificaron un total de 15 viviendas que quedaron inhabitables tras el movimiento de tierra. La administración departamental dispuso acompañamiento técnico para revisar los daños y establecer las necesidades de las familias afectadas.
En Necoclí, el balance inicial dio cuenta de daños en viviendas del corregimiento Las Changas y las veredas Bella Vista, Nueva Esperanza y El Volcán. En Bella Vista, una de las propiedades colapsó por completo, aunque el incidente no dejó personas lesionadas. Los reportes sobre el número de casas afectadas en Necoclí presentan diferencias: el balance inicial del Dagran mencionó 16 viviendas. En ambos casos, las autoridades confirmaron daños en las zonas rurales del municipio.
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La Gobernación de Antioquia anunció asistencia técnica para evaluar las condiciones del terreno y las estructuras, además de coordinar acciones para reducir los riesgos. También informó sobre el envío de maquinaria amarilla para intervenir los corredores viales afectados.
Entre los equipos dispuestos se encuentran una motoniveladora, un vibrocompactador, volquetas y una retroexcavadora. Otra máquina de 20 toneladas fue enviada a la zona y se esperaba que entrara en operación entre el lunes y el martes 13 de octubre. Parte de los trabajos se concentra en la vía Currulao-Nuevo Antioquia, con intervención coordinada con el Instituto Nacional de Vías (Invías).
La Gobernación también trabaja con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) para evaluar el terreno, las viviendas afectadas y las acciones necesarias para la rehabilitación del tramo vial.
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Daños en otros municipios y emergencias por lluvias
Los efectos del terremoto no se limitaron a Turbo y Necoclí. En San Juan de Urabá, el movimiento telúrico ocasionó daños en el sistema principal de acueducto, lo que obligó a suspender el servicio. Las autoridades no reportaron afectaciones en viviendas ni en otras infraestructuras del municipio.
En Arboletes se activó un volcán de lodo que provocó afectaciones leves por la caída de lodo y ceniza sobre algunas plantas. Hasta el momento del reporte, tampoco se habían informado daños en viviendas por este fenómeno.
A la emergencia sísmica se suman las consecuencias de las fuertes lluvias registradas en la subregión durante los últimos días. El Dagran informó que más de 1.000 familias resultaron afectadas en cuatro municipios: 397 en Chigorodó, 171 en Mutatá, 300 en Carepa y 136 en Turbo. Las cifras de Necoclí y San Pedro de Urabá aún estaban pendientes de consolidación, por lo que el total podría aumentar.
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Para atender los daños ocasionados por las precipitaciones, la Gobernación envió maquinaria a los corredores viales afectados por deslizamientos y anunció ayudas humanitarias. En Chigorodó se dispuso la entrega de 397 kits de emergencia, 300 colchonetas y 200 toldillos. Para los demás municipios, la distribución de los apoyos se coordinaba con las administraciones locales.
En Panamá, el terremoto de magnitud 7,7 dejó al menos 27 personas con heridas leves, de acuerdo con el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). El organismo también informó daños en viviendas, centros educativos, hospitales, iglesias, edificios gubernamentales, puentes y carreteras.
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