El proyecto solar de La Guajira registraría apenas 862 viviendas energizadas de las 10.664 contratadas, pese a que los cronogramas preveían que la instalación superara el 80% a finales de septiembre.
Según información revelada por la revista Semana en la mañana del lunes 28 de septiembre, todavía habría comunidades sin obras, sistemas con fallas y equipos instalados en viviendas deshabitadas.
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El convenio entre el Ministerio de Minas y Energía y Dispac, la distribuidora de energía del Chocó, prometía llevar soluciones fotovoltaicas a hogares vulnerables de Maicao y Albania. El contrato supera los 300.000 millones de pesos y reúne a cuatro contratistas que ya recibieron más de 100.000 millones en anticipos.
El proyecto debía avanzar en cuatro lotes y alcanzar a más de 10.000 viviendas. No obstante, la información entregada por Dispac al medio muestra una brecha amplia entre las metas previstas y los montajes que figuran como terminados.
Los lotes uno y cuatro debían llegar a un avance cercano al 93,5% al cierre de septiembre, de acuerdo con las proyecciones de ejecución. Para los lotes dos y tres, la estimación era del 69,5%.
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La realidad informada por Dispac fue distinta. El lote uno tenía 263 viviendas energizadas de 2.677 previstas, lo que equivale al 9,8%. El lote dos sumaba 60 instalaciones de 2.674 hogares contratados, con un avance del 2,2%. El lote tres registraba 270 soluciones sobre 2.659, mientras que el lote cuatro contabilizaba 269 de 2.654.
Las diferencias frente a las metas alcanzaban el 84% en el primer lote, el 67% en el segundo, el 59% en el tercero y el 83% en el cuarto. La ejecución total quedó en 8,1% de las soluciones contratadas.
Los contratistas tenían pendientes 9.802 instalaciones y contaban hasta el 30 de noviembre para terminar el montaje, poner los sistemas en servicio, capacitar a los usuarios y cerrar el proyecto. Ese plazo había sido planteado para completar las últimas tareas, no para ejecutar la mayor parte de las obras.
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Las comunidades denuncian que los paneles no llegaron
Las comunidades indígenas de Maicao y Albania continúan sin acceso estable a electricidad mientras esperan los sistemas prometidos. Los testimonios recogidos por Semana describen censos repetidos, visitas técnicas sin continuidad y familias que deben buscar lugares alternativos para cargar sus teléfonos.
En Montañita, una comunidad incluida en el lote dos con 72 usuarios previstos, Rafael Jayariyú afirmó que no habían recibido materiales ni visitas para iniciar las instalaciones. “Nada, todavía no han llegado”, dijo Jayariyú a la revista citada.
El habitante explicó que cargan los celulares en un punto de fibra óptica instalado en la zona para que los niños tengan acceso a internet. También señaló que un bombillo evita que queden completamente a oscuras durante la noche.
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Mouwasira, en el lote cuatro, debía conectar a 82 usuarios. Sus habitantes indicaron que recibieron una llamada cuatro meses antes, aunque desde entonces no tuvieron noticias sobre el inicio de los trabajos.
“No han puesto ni un solo panel”, dijo Jorge Velásquez, residente de la ranchería, al medio. Franco López, autoridad de la comunidad, sostuvo que varias poblaciones cercanas tampoco recibieron nuevas visitas después de los censos.
López relató que les comunicaron fechas distintas para la llegada del proyecto. Primero les hablaron de marzo y luego de abril, junio o julio, pero las instalaciones no comenzaron.
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La falta de electricidad obliga a los residentes a pagar entre 1.000 y 2.000 pesos para cargar los celulares en casas de vecinos que compraron paneles con recursos propios. En Kululumana, Wilder González Aguilar afirmó que el convenio prometió energizar 48 viviendas, aunque ninguna recibió los equipos.
La ausencia de energía afecta también las clases
Modesta Velásquez, líder y educadora de Mouwasira, señaló que la comunidad completó los requisitos solicitados antes de la instalación. Entre ellos mencionó las ubicaciones de las viviendas, el censo, las fotografías y las georreferenciaciones.
La dirigente sostuvo que la ausencia de energía limita las opciones educativas para los niños wayúu. Según explicó, una conexión permitiría usar herramientas como un televisor para complementar las clases.
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En Jurimaca, una habitante consultada por la publicación afirmó que la instalación alcanzó cerca de 40 casas, aunque la comunidad tiene más de 100 habitantes. También indicó que el cableado, el sistema y las baterías llegaron en momentos diferentes.
Ese proceso dejó a familias a la espera de componentes necesarios para que las soluciones pudieran funcionar. La entrega parcial se sumó a los retrasos señalados en otras comunidades incluidas en el proyecto.
Wayachón reporta fallas y paneles en viviendas vacías
Los problemas no se limitan a las zonas donde las obras aún no empezaron. En Wayachón, habitantes consultados por el medio aseguraron que algunos sistemas se apagan durante varios días y requieren reparaciones repetidas.
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Una mujer beneficiaria afirmó que la falla se había producido al menos cinco veces en su vivienda y en otras casas del sector. También dijo que el sistema de su suegra se quemó y que la batería habría sido reemplazada tras una explosión.
Paola Atencio, habitante de Wayachón, indicó que la comunidad planeaba reunirse para definir el destino de cerca de diez paneles que, según dijo, quedaron sin asignación. La situación se agrava porque parte de los equipos habría terminado en casas donde no reside nadie.
“Hay plantas instaladas, pero ahí no vive nadie. Son casas no habitadas”, afirmó Atencio ante la revista. Los testimonios contrastan con la falta de paneles en comunidades que siguen a la espera de una visita para comenzar las obras.
La publicación también conoció, por empresarios del sector fotovoltaico, que integrantes de los consorcios buscarían subcontratar a una empresa con mayor capacidad financiera para terminar los trabajos pendientes.
Entretanto, la empresa involucrada no ha aclarado las condiciones bajo las que se encuentra el proyecto energético y si el tiempo establecido será suficiente para cumplir con la entrega prometida al departamento.
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