El Ministerio de Justicia impugnó el fallo del Juzgado Segundo Administrativo de Mocoa, que suspendió el plan piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio en Putumayo. El recurso fue presentado por Linda Gisselle Suárez Villamizar, directora (e) de Política de Drogas y Actividades Relacionadas y secretaria técnica del Consejo Nacional de Estupefacientes.
El Gobierno precisó que, de las 40.565 hectáreas con cultivos de coca identificadas en el departamento, 35.164 hectáreas quedaron fuera del plan. La intervención podría alcanzar 5.401 hectáreas, aunque el piloto contempla un máximo de 1.000 hectáreas.
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La impugnación al fallo sobre la aspersión
El Ministerio sostuvo que la resolución estableció una fase experimental, controlada, temporal y evaluable, sujeta al cumplimiento de condiciones ambientales, sanitarias, técnicas y operativas. Por esa razón, afirmó que el juez confundió requisitos aún pendientes con incumplimientos y que el plan “no equivale a la reanudación, adopción o autorización definitiva de un programa de alcance general o nacional”.
La entidad también cuestionó que el fallo aplicara en forma amplia el principio de precaución sin precisar la gravedad, probabilidad y nivel del riesgo. Además, rechazó el uso de jurisprudencia sobre la aspersión con glifosato, al considerar que las decisiones T-236 de 2017, Auto 387 de 2019 y SU-545 de 2023 corresponden a circunstancias distintas y no pueden trasladarse automáticamente al nuevo plan.
El recurso señaló que la sentencia presumió posibles afectaciones a comunidades y territorios sin identificar cuáles serían perjudicados. El Gobierno agregó que el piloto todavía no había comenzado, por lo que no estaría acreditada una amenaza cierta e inminente ni un perjuicio irremediable.
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La solicitud fue dirigida a la juez Ana Pilar Vidal Uribe y pide revocar la sentencia, declarar improcedentes las acciones de tutela acumuladas o retirar el amparo concedido. También reclama que se detallen los requisitos que deben cumplirse de “manera expresa, concreta y verificable” y las condiciones para levantar la suspensión.
El debate sobre el glufosinato de amonio
El glufosinato de amonio fue retirado del mercado europeo en 2018 por su toxicidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasifica en la Clase II, como una sustancia “medianamente” tóxica o moderadamente peligrosa.
Gabriel Tobón, profesor del Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, explicó que este producto no opera igual que el glifosato. “Mientras que el glifosato tiene un carácter sistémico, lo que quiere decir que cuando se mueve dentro de la planta puede llegar hasta las raíces y los bulbos, el glufosinato de amonio es un herbicida de contacto, no es sistémico”, afirmó en el programa Dos Puntos, de Caracol Radio.
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El glufosinato actúa sobre el tejido verde de las hojas que recibe directamente la sustancia, a diferencia del glifosato, que puede desplazarse dentro de la planta hasta las raíces y los bulbos. Sin embargo, ambos comparten una característica: son herbicidas de amplio espectro.
“Cualquier tejido verde que tocan lo intoxican y matan el tejido vegetal”, advirtió Tobón. Esa acción no se limitaría a los cultivos de coca, sino que también alcanzaría al maíz, el plátano y la yuca presentes en las zonas asperjadas.
El académico señaló que estos productos requieren surfactantes para adherirse mejor a las hojas y otros tejidos verdes. Esos compuestos potencian el efecto del herbicida y elevan su toxicidad.
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La preocupación se extiende a personas, animales y fuentes de agua. Tobón indicó que tanto el glifosato como el glufosinato pueden causar enfermedades cutáneas, afectar el sistema respiratorio y dañar organismos acuáticos.
Riesgos reproductivos y antecedentes por daños a la salud
La exposición a estas sustancias puede tener consecuencias sobre las funciones reproductivas de mujeres y hombres. “Esta sustancia ha logrado afectar las funciones reproductivas de mujeres y hombres en algunas zonas cuando son expuestos a este tipo de sustancias y aplicaciones”, sostuvo el profesor de la Pontificia Universidad Javeriana.
En Colombia, las fumigaciones han sido asociadas con problemas epidérmicos, reproductivos e intestinales, en parte por la contaminación de aguas superficiales. La decisión judicial en Putumayo impide por ahora que el ensayo anunciado avance en ese departamento.
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Tobón también recordó los litigios contra Monsanto y Bayer en Estados Unidos por los efectos atribuidos al glifosato. “Han sido demandadas en seis estados norteamericanos porque el uso del glifosato en jardinería, cuando la persona está expuesta durante mucho tiempo, le puede causar problemas cancerígenos, y varias demandas le fueron interpuestas tanto a Monsanto como a Bayer y allí esas empresas tuvieron que indemnizar a la gente que había adquirido esa enfermedad”.
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