Cuatro manatíes antillanos muertos fueron encontrados en el Caño San Silvestre, en Barrancabermeja (Santander), en medio de una mortandad que también afectó a peces, garzas, babillas y patos. El caso activó inspecciones de autoridades ambientales y empresas con presencia en la zona.
La emergencia reúne la muerte de fauna acuática y silvestre en distintos sectores del afluente. Los pescadores artesanales alertaron que el fenómeno ya había afectado a gran cantidad de peces durante los últimos meses y que ahora alcanzó a una especie en vía de extinción, lo que aumentó la preocupación por el estado del agua.
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Los cuerpos fueron localizados en la tubería de ceniza frente a Palotal y en Caño Rosario, un tramo al que los pescadores llaman Caño Picho. Se trataba de dos hembras y dos machos.
Las tallas de los animales iban desde 1,20 hasta 3,10 metros. La presencia de ejemplares de distintas dimensiones profundizó la preocupación de quienes recorren el caño a diario.
La presidenta de la Federación de Pescadores de Santander, Yuli Velásquez, describió el hallazgo como un hecho fuera de lo habitual: “Jamás habíamos visto que en un mismo momento aparecieran tres o cuatro manatíes muertos en la misma área”.
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La emergencia ambiental no se limita a esos ejemplares. Desde el 22 de septiembre, los pescadores registraron muertes de bocachicos, bagres, blanquillos y arencas, además de aves y reptiles en el área afectada.
La comunidad también informó que el agua tiene una capa verdosa y rastros de color oliva intenso. Los gremios reclaman análisis que permitan determinar si esas alteraciones guardan relación con la mortandad de fauna y con los problemas de salud denunciados por pescadores.
Peces, aves, reptiles y rayas también aparecieron muertos
Velásquez relató que los recorridos por el caño revelaron animales de varias especies sin vida. “Se evidenció garza muerta, babilla muerta, un patico muerto… y aguas abajo encontramos atrapado el manatí grande, una hembra”, afirmó.
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A los primeros hallazgos se sumaron dos babillas, una garza, un pato, otra garza y una raya. Los pescadores advierten que cada nueva aparición agrava la inquietud sobre las condiciones del agua.
La dirigente pidió que las entidades responsables determinen el origen de la emergencia mediante estudios técnicos. “Necesitamos pruebas de laboratorio para definir qué químico o componente está generando esta situación”, señaló.
Los habitantes que trabajan en el río también reportaron afectaciones físicas. “Varios compañeros han presentado que se les han caído las uñas, tienen hongos en las manos y los pies”, alertó Velásquez.
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Esas denuncias llevaron a los pescadores a reclamar respuestas que incluyan la protección de las personas que mantienen contacto cotidiano con el agua, los lodos y las especies capturadas en la zona.
La comunidad reclama decisiones tras la toma de muestras
La Corporación Autónoma Regional acompañó a los pescadores durante el rescate de los cuerpos de los manatíes. La entidad tomó muestras de agua, lodos y macrófitas para someterlas a análisis.
Los resultados de esos estudios serán determinantes para conocer las causas de las muertes y para establecer qué medidas se requieren en el Caño San Silvestre. Hasta el momento, la comunidad exige que el proceso no se limite a la recolección de muestras.
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“No podemos seguir permitiendo que esto se convierta en tomadera de fotos. Exigimos funcionarios con poder de decisión”, manifestó la presidenta de la Federación de Pescadores de Santander.
Los gremios solicitaron una mesa técnica de trabajo con participación de todas las entidades competentes. El objetivo es esclarecer la situación ambiental y acordar acciones de protección para la biodiversidad y las familias que dependen de la pesca.
Velásquez resumió la preocupación de los pescadores ante el hallazgo de los cuatro ejemplares: “Esto es algo serio. Es toda una familia completa de cuatro manatíes. No podemos seguir contando especies muertas sin que haya claridad ni investigación”.
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