Aunque la investigación por el fallecimiento de Nataly Osma Pinilla, una colombiana que llegó a Ciudad de México para vivir las fiestas de independencia de ese país, siguen activas por parte de las autoridades, en la mañana del lunes 21 de septiembre se conocieron nuevos detalles del caso.
Osma fue encontrada al interior de un apartamento de renta corta justo. La joven de 29 años se hospedaba con otra mujer colombiana en un inmueble ubicado en la colonia Tabacalera, dentro de la alcaldía Cuauhtémoc. Ambas habían alquilado el lugar días antes por medio de una plataforma digital
PUBLICIDAD
Sin embargo, el caso tomó un nuevo rumbo después de que fuentes de seguridad consultadas por Azteca Noticias señalaran que la autopsia apuntaría a una intoxicación por monóxido de carbono y no a alimentos contaminados. Las autoridades mexicanas aún investigan y revisan el edificio donde estaba el alojamiento.
El 15 de septiembre, las dos jóvenes salieron a recorrer una zona turística de la capital mexicana. Esa noche regresaron al departamento que compartían. Según las indagaciones preliminares, después de volver al inmueble ambas comenzaron a sentir malestar y tuvieron vómitos. Al día siguiente, la amiga de Osma ingresó a la habitación y la encontró sobre una cama, sin signos vitales.
Los equipos de emergencia acudieron tras recibir el aviso e iniciaron las diligencias en el lugar. Los investigadores verificaron que las pertenencias de la joven permanecían dentro del departamento, por lo que descartaron la hipótesis de un robo.
PUBLICIDAD
La hipótesis inicial apuntaba a comida contaminada
Durante las primeras horas de la investigación circuló la posibilidad de que las dos colombianas hubieran consumido comida japonesa contaminada en un centro comercial.
Esa teoría planteaba que una intoxicación alimentaria había provocado el fallecimiento de Osma. El malestar físico y los vómitos que presentaron las mujeres alimentaron inicialmente esa versión.
No obstante, la información conocida después modificó el foco de la pesquisa. Las fuentes de seguridad citadas por Azteca Noticias indicaron que la muerte no estaría vinculada con los alimentos consumidos antes de regresar al apartamento.
PUBLICIDAD
La línea que ahora concentra la atención de los investigadores es una posible intoxicación por monóxido de carbono. Esa hipótesis habría surgido a partir del resultado de la autopsia, de acuerdo con el medio mexicano.
La exposición a ese gas puede causar dolor de cabeza, mareos, debilidad, dolor en el pecho, náuseas, vómitos, confusión y dificultades para pensar.
Las autoridades mexicanas mantienen abierta la indagación. La revisión del edificio busca establecer si existieron condiciones que pudieran haber expuesto a las jóvenes al monóxido de carbono dentro del apartamento.
PUBLICIDAD
Los efectos de inhalar monóxido de carbono
La inhalación de monóxido de carbono puede privar de oxígeno al cerebro, al corazón y a otros órganos, con efectos que van desde dolor de cabeza y náuseas hasta pérdida de conocimiento, arritmias, lesiones neurológicas y muerte.
El gas no tiene color ni olor y suele liberarse por una combustión incompleta en estufas, calefones, hornos, braseros, generadores eléctricos y vehículos encendidos en espacios cerrados. Al ingresar por los pulmones, se une a la hemoglobina de la sangre y reduce el transporte de oxígeno hacia los tejidos.
Los primeros síntomas de una intoxicación por monóxido de carbono suelen ser dolor de cabeza, mareos, debilidad, somnolencia, náuseas, vómitos y confusión. Como esas señales pueden confundirse con una gripe, un cuadro digestivo o cansancio, la exposición puede pasar inadvertida.
PUBLICIDAD
Cuando la concentración inhalada es alta o el contacto se prolonga, la persona puede sufrir falta de aire, dolor en el pecho, alteraciones de la memoria, desorientación, desmayos, convulsiones, coma y paro cardiorrespiratorio. La lesión cardíaca y la falta de oxígeno en el cerebro pueden dejar secuelas, incluso después de que la víctima abandone el ambiente contaminado.
Algunas personas desarrollan problemas neurológicos tardíos, como dificultades de concentración, pérdida de memoria, cambios de conducta, trastornos del equilibrio o alteraciones del habla. El riesgo aumenta en niños, adultos mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades cardíacas o respiratorias.
Ante la sospecha de intoxicación, se debe salir de inmediato al aire libre, no reingresar al lugar y pedir asistencia médica de urgencia. El tratamiento incluye la administración de oxígeno y, en cuadros graves, puede requerir oxigenoterapia hiperbárica. No se debe esperar a que los síntomas empeoren, porque el daño orgánico puede progresar con rapidez.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD