La participación de Colombia en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que se realizará entre el 22 y el 28 de septiembre en Nueva York, será la primera intervención internacional del Gobierno de Abelardo de la Espriella.
El vicepresidente José Manuel Restrepo representará al país ante la ONU y tendrá a su cargo la lectura del mensaje presidencial el jueves 24 de septiembre. La delegación también incluirá al ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula; la embajadora de Colombia en Estados Unidos, María Consuelo Araújo; y el embajador permanente ante Naciones Unidas, Mauricio Gaona.
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Para Luisa Lozano, directora del programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Sabana, la intervención de Colombia servirá para exponer las prioridades que tendrá la política exterior del nuevo Gobierno durante los próximos años.
“Frente a los discursos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, hay que manejar las expectativas. Para un país como Colombia, este escenario representa, sobre todo, una oportunidad para señalar cuál será su política exterior durante los próximos años”, explicó Lozano.
La posición sobre Irán fija una señal política de Colombia
La experta se refirió a la declaración del embajador Mauricio Gaona sobre el programa nuclear iraní y consideró que Colombia puede participar en la construcción de posiciones multilaterales pese a no contar con poder de veto.
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Según Lozano, la intervención tuvo como propósito mostrar la postura del Gobierno y transmitir una señal sobre la recuperación de las reglas e instituciones que han orientado el sistema internacional desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
“Creo que la intención del embajador (Mauricio Gaona) era fijar una posición del Gobierno colombiano, demostrar de alguna forma un alineamiento, pero también dar una señal temprana de una recuperación del institucionalismo”, sostuvo la directora del programa de Relaciones Internacionales.
La ausencia presidencial reduce oportunidades de contacto directo
La decisión de Abelardo de la Espriella de no asistir a la Asamblea General responde a su promesa de campaña de no salir de Colombia durante su mandato. Para Lozano, la representación de José Manuel Restrepo permite mantener la presencia institucional, aunque deja sin aprovechar espacios de contacto directo entre mandatarios.
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“¿Qué oportunidades se pueden perder cuando el presidente no asiste directamente? Principalmente, oportunidades de relacionamiento. Este es un foro al que asiste la mayoría de los jefes de Estado, y lo que ocurre en la sede de las Naciones Unidas, incluso en los pasillos, ofrece una oportunidad única de cercanía y relacionamiento”, dijo.
La directora de Relaciones Internacionales indicó que el presidente pierde un escenario para presentarse ante sus homólogos. Aun así, señaló que el país puede atender esa ausencia a través de la vicepresidencia y mediante la organización de encuentros multilaterales en territorio colombiano.
El acercamiento a Estados Unidos plantea un desafío frente a China
La académica advirtió que una postura cercana a Estados Unidos y Europa puede limitar la capacidad de maniobra de Colombia ante países que defienden posiciones distintas, entre ellos China y Rusia.
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“Cuando el Gobierno colombiano decide asumir una posición sobre un tema en un foro multilateral, se expone a perder capacidad de maniobra frente a países que sostienen posturas opuestas a esa decisión”, señaló Lozano.
En el caso de China, indicó que una confrontación directa podría representar un riesgo por los vínculos económicos y diplomáticos que Bogotá busca preservar. Por ello, consideró que la tarea de la delegación consiste en defender los intereses nacionales, conservar las relaciones con socios estratégicos y evitar el cierre de canales de negociación.
“La capacidad que deben tener el embajador y el Gobierno colombiano consiste en navegar entre una posición que se alinee con los intereses nacionales y, si busca acercarse a Estados Unidos, conservar al mismo tiempo la relación con China”, afirmó.
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La seguridad deberá trascender la relación bilateral con Washington
Lozano estimó que la agenda de seguridad tendrá presencia en las reuniones de la delegación colombiana, en conexión con los compromisos asumidos en los Acuerdos de Barranquilla y la visita de Marco Rubio a Colombia.
La especialista consideró que el desafío consiste en llevar esa agenda a un plano regional y multilateral, con propuestas que convoquen a otros gobiernos ante problemas como el narcotráfico y las amenazas a la seguridad hemisférica.
“El mensaje no deberá dirigirse solo a Estados Unidos, sino ser más amplio e invitar a otros gobiernos a sumarse a una estrategia de fortalecimiento de la seguridad hemisférica y global”, expresó.
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Para la académica, las intervenciones de Colombia ante la ONU y las decisiones posteriores permitirán observar si el acercamiento a la administración de Donald Trump conserva autonomía frente a posiciones que puedan diferir de los intereses nacionales.
“El punto clave para el Gobierno será demostrar qué ocurrirá cuando esos intereses no coincidan y si tendrá la capacidad de modificar sus políticas, aun cuando Estados Unidos no esté de acuerdo”, afirmó Lozano.
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