Colombia figura entre los países latinoamericanos con mayor prevalencia de pérdida total de cabello en hombres, según el informe más reciente de la firma internacional Medihair, especializada en salud capilar.
El reporte señala que el 27,04% de los hombres colombianos presenta calvicie total, lo que coloca al país en el puesto 46 a nivel mundial y lo ubica dentro de los cinco países más afectados en la región.
Como respuesta, el mercado del cuidado capital en el país está en plena pujanza y ya son miles de dólares los que se facturan. Un estudio publicado por la plataforma Mordor Intelligence indica que este segmento alcanzaría un valor estimado de 508,14 millones de dólares en 2026, partiendo de los 474,05 millones registrados en 2025 y proyectando un incremento hasta los 718,73 millones en 2031.
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Incluso, el crecimiento anual compuesto previsto para el periodo 2026-2031 es del 7,19%, según cifras de la Administración de Comercio Internacional de los Estados Unidos.
Entre los principales motores de este avance destacan el aumento del ingreso disponible, la urbanización acelerada en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, y una mayor inclinación hacia productos premium enfocados en tratamientos específicos.
La demanda se ve favorecida por la influencia de campañas de marca lideradas por influenciadores, el auge del comercio electrónico —con 26 millones de compradores en línea— y la diversificación de fórmulas sin sulfatos y de origen botánico.
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No obstante, hay un foco de estudio que no se ha tomado en cuenta con seriedad: la consideración del cabello como un asunto de salud, pues el pelo se comporta como un “archivo oculto” del cuerpo que puede revelar el estado de salud de las personas
El especialista y experto en temas capitales, Andrés Martínez Cubillos, habló con Infobae Colombia sobre el tema. Dijo que la caída persistente, la pérdida de brillo y el retraso en el crecimiento del cabello pueden ser señales tempranas de alteraciones hormonales, anemia o enfermedades autoinmunes.
Según Martínez, “la caída del cabello no siempre responde a un problema estético. En algunos casos, puede convertirse en la primera manifestación de enfermedades como alteraciones de la tiroides, anemia, trastornos autoinmunes o deficiencias de vitaminas y minerales, incluso semanas o meses antes de que aparezcan otros síntomas”.
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Por eso, el llamado es a realizar consultas cuando vea que su cabello no está en condiciones óptimas pese al cuidado personal y la higiene. De acuerdo con el experto, entre las causas más frecuentes de consulta se cuentan “alteraciones tiroideas, enfermedades autoinmunes, anemia y deficiencias de vitamina D, vitaminas del complejo B, hierro y, con menor frecuencia, zinc, selenio y cobre”.
Y es que el aumento del interés por investigar el origen de la caída del cabello ha permitido identificar más casos y favorecer la detección temprana de condiciones de salud.
“Este fenómeno responde tanto a una mayor disponibilidad de herramientas diagnósticas como a una creciente preocupación por la salud preventiva”, explicó Martínez, aunque reconoció que la exposición a contenidos virales sobre dietas milagro o tratamientos sin respaldo científico ha incrementado la desinformación.
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No siempre es estrés: es pertinente consultar
Martínez también desmitificó la creencia de que el estrés es el principal responsable de la pérdida de cabello. “Aunque el estrés puede influir, ningún caso debe asumirse sin una valoración médica”, aclaró.
El diagnóstico adecuado requiere de historia clínica, examen físico y análisis de factores como el tiempo de evolución, hábitos y medicamentos utilizados por el paciente.
El avance tecnológico ha fortalecido la precisión de los diagnósticos capilares. Actualmente, herramientas como tricoscopios apoyados por inteligencia artificial y pruebas genéticas en saliva permiten diferenciar si el origen del problema es hereditario, metabólico, hormonal o inflamatorio.
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No obstante, el experto confirmó que hay riesgos de la automedicación: “No hay tratamientos milagrosos. Cuando la caída del cabello se sale de la normalidad, siempre requiere una consulta médica”.
Martínez recomendó consultar a un especialista si el cabello deja de crecer, pierde brillo y fuerza, o si la pérdida supera entre 50 y 100 cabellos al día. “Una valoración temprana no solo puede mejorar el pronóstico de la salud capilar, sino facilitar el diagnóstico oportuno de enfermedades que inicialmente pasan desapercibidas”, concluyó.
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