Un bus de la empresa Sotransoda fue incinerado en la noche del viernes, 21 de agosto de 2026, por sujetos armados en el sector Altamira, vereda San Miguel, en la vía que conecta los municipios de La Unión y Sonsón, en el departamento de Antioquia.
Según fuentes del Ministerio de Defensa a Infobae Colombia, los atacantes interceptaron el vehículo y se identificaron como integrantes del ELN, pese a que las autoridades indican que en este punto, específicamente, no hay presencia de grupos armados.
Los armados obligaron a los pasajeros a descender antes de prender fuego al bus, que quedó completamente consumido por las llamas. Las autoridades confirmaron que no se reportaron personas heridas ni víctimas fatales tras el ataque.
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El hecho generó preocupación en la región, y las autoridades ya adelantan operativos para identificar a los responsables y garantizar la seguridad en la zona. Por ahora, se mantiene vigilancia sobre los corredores viales afectados y se evalúan posibles medidas adicionales de protección para el transporte público y la comunidad.
Por su parte, el gobernador del departamento de Antioquia, Julián Andrés Rendón, confirmó en sus redes sociales que fue informado de los hechos en los que “uniformados, que dijeron ser supuestamente de la guerrilla, obligaron a los pasajeros a bajarse de un bus y luego le prendieron fuego”.
Además, confirmó una ‘jugosa’ retribución para quienes contribuyan con información que permita a las autoridades dar con el paradero de los atacantes. Y dejó entrever la principal hipótesis de los hechos.
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“La @GobAntioquia ofrece una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que permita dar con los responsables. Es muy extraño lo allí acontecido, porque en esa zona NO hay presencia de criminales de la guerrilla desde hace cerca de dos décadas. Hay diferentes hipótesis, entre ellas, extorsión”, dijo.
Nueva cúpula militar asume el mando en Colombia con el reto de enfrentar amenazas tecnológicas y criminalidad
El presidente Abelardo de la Espriella anunció la conformación de la nueva cúpula de las Fuerzas Militares de Colombia, que estará encabezada por el general Eric Rodríguez Aparicio como comandante general.
El nombramiento se da en un contexto de creciente presión de grupos armados ilegales y la expansión del uso de tecnología en actividades criminales.
Rodríguez, que regresa tras haber sido retirado durante el anterior gobierno por denunciar presuntas irregularidades en zonas bajo influencia guerrillera, liderará todas las ramas militares, acompañado por el general Carlos Carrasquilla como jefe de Estado Mayor Conjunto, el general José Bertulfo Soto al frente del Ejército Nacional, el brigadier general Rodolfo Morales Franco como segundo comandante del Ejército, el mayor general Juan Martínez Sosa en la Fuerza Aeroespacial —que volverá a denominarse Fuerza Aérea— y el vicealmirante Jaime Pinilla como comandante de la Armada.
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La nueva cúpula militar enfrenta desafíos críticos, entre ellos la proliferación de ataques con drones explosivos, secuestros, extorsiones y confinamientos masivos en regiones como Norte de Santander, Cauca, Chocó, Bolívar y Antioquia.
De acuerdo con la información presidencial, los grupos armados ilegales han adoptado tecnología avanzada para consolidar su control territorial, generando desplazamientos forzados y temor en comunidades rurales.
El combate al narcotráfico continúa como prioridad, con debates abiertos sobre la fumigación aérea y la sustitución de cultivos ilícitos. La modernización de la inteligencia militar, con la integración de técnicas y equipos de Estados Unidos e Israel, figura entre los ejes centrales de la estrategia de la nueva comandancia.
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El relevo implica la salida de al menos 25 altos oficiales, con un cambio notable en la estructura de mando. Entre los objetivos del nuevo equipo están fortalecer el espíritu de combate, garantizar la protección de la población civil y reducir fenómenos como las masacres, el desplazamiento y el reclutamiento de menores.
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