Samuel Arboleda, de 21 años, sobrevivió al colapso de un edificio en Pereira tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026. El joven quedó atrapado bajo cuatro pisos de escombros, mientras su padre, René, enfrenta ahora la pérdida de todo lo que su hijo había reunido desde que decidió vivir solo y ahorrar para estudiar una carrera.
El relato publicado por Noticias Caracol se convirtió en ejemplo del golpe que dejó el sismo sobre un proyecto de vida que ya estaba en marcha, pues Samuel trabajaba en Uber para pagarse sus estudios y, según su padre, desde los 19 años insistía en sostenerse económicamente por su cuenta.
El joven contó que estaba durmiendo cuando ocurrió el potente sismo y que apenas alcanzó a percibir la fase más fuerte: “No me dio casi tiempo a reaccionar. En ese momento no, fueron segundos, fueron segundos de reacción. La verdad no pensé mucho, solamente en salir y ya”.
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El joven alcanzó a salir hacia las escaleras, pero una estructura cayó sobre su cuerpo antes de que pudiera escapar.
Samuel quedó inmovilizado bajo una columna y creyó que no saldría con vida
Desde el hospital, Samuel describió el momento en que quedó atrapado entre los restos del edificio: “No me podía mover, nada, y tenía una columna haciéndome presión acá en la espalda, en la espalda baja”.
El joven explicó que esa posición, aunque lo dejó inmovilizado, también evitó que quedara sepultado en una zona más profunda: “Lo bueno fue que como yo alcancé a salir a las escaleras, entonces el edificio se desplomó al lado mío. Yo quedé como en la parte de arriba de los escombros”.
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Dos vecinos del joven escucharon sus gritos y empezaron a retirar parte de los restos del edificio, de más de tres pisos, que había caído casi por completo sobre él.
En ese punto, Samuel admitió que no tenía esperanza: “La verdad, pensé: ‘Pues hasta aquí ya, hasta aquí llegué yo’”.
René buscó entre los restos los documentos, la ropa y las huellas de la vida que su hijo había armado
Mientras Samuel seguía atrapado, René no sabía dónde estaba su hijo, pero una doctora ayudó a que el joven se comunicara con su padre.
Después de sentir la tranquilidad de escuchar la voz de su hijo, el ciudadano volvió a las ruinas para intentar rescatar lo que pudiera: “Estoy buscando los documentos de mi hijo”.
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Entre los objetos que René logró recuperar estaban unas cuantas prendas de ropa, una fotografía, una camisa de cuadros que él mismo le había regalado y unos cascos que su hijo tenía para la venta.
El terremoto interrumpió el ahorro con el que el joven buscaba pagar una carrera
René describió a su hijo como un joven que había apostado por la autonomía: “Tenía muchas expectativas como todo joven de 21 años. Entonces, estaba trabajando en Uber para ahorrar para pagarse una carrera en la que quería estudiar”.
El padre precisó que esa decisión de independizarse no era reciente: “Siempre ha sido muy independiente (...) Dijo: ‘Yo ya quiero vivir solo’. Y lo despertó el terremoto”.
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“Le cayeron cuatro pisos encima”
René condensó la dimensión del derrumbe en una frase y la contrastó con el hecho que hoy domina a la familia. “Es un milagro. Como pueden ver, le cayeron cuatro pisos encima. Y está vivo, que es lo importante”.
Luego hizo una comparación entre las palabras de su hijo antes de la tragedia y lo que viene después del rescate: “La tristeza de que perdió todo lo que había podido conseguir en su poco tiempo de independizarse. Entonces, pues empezó con un montón de sentimientos encontrados porque dijo: ‘Ah, estoy trabajando muy duro para perder todo lo que he podido conseguir’ y luego, pues ya la aceptación de que lo material no importa, pues uno empieza y todo se consigue”.
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