El hallazgo de cuatro integrantes de la Policía Nacional en el cerro Santana, zona rural de El Tambo, Cauca, puso fin a una intensa búsqueda que se extendió por más de un día.
Los efectivos (mayor Andrés Felipe Sánchez Sánchez y los patrulleros Kevin Viloria, Juan David Atilano y Franklin Moreno) fueron encontrados por el Grupo de Operaciones Especiales (Goes), luego de perderse comunicación mientras cumplían una misión institucional: recuperar un dron.
Los policías presentaban signos de deshidratación y debilidad, por lo que recibieron atención en el lugar antes de ser trasladados para una valoración médica completa. Según las autoridades, la misión que los llevó a perder contacto consistía en localizar un dron institucional extraviado durante el monitoreo de vehículos sospechosos en la zona.
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La desaparición de los uniformados generó preocupación en la Institución y entre sus familias, dado el contexto de riesgo que representa la presencia de grupos armados ilegales en El Tambo. Las operaciones de búsqueda involucraron despliegues terrestres y aéreos, con el objetivo de dar con el paradero de los funcionarios.
Según El Tiempo, el hecho empezó el domingo 26 de julio, cuando los uniformados que custodiaban el puesto de Policía Cerro-Santana reportaron movimientos sospechosos cerca de la unidad. Según información oficial, alrededor de las cinco de la mañana observaron varias camionetas desplazándose por el área, lo que motivó una respuesta inmediata.
En un primer intento por verificar la situación, se desplegó un dron institucional. Sin embargo, el equipo perdió señal poco después de su lanzamiento, lo que obligó a movilizar a catorce policías en una misión de rastreo por un corredor de veinte kilómetros entre Cerro y la vereda La Romelia. Las dificultades del terreno, sumadas al riesgo propio de una zona controlada por grupos armados, marcaron el inicio de una búsqueda contrarreloj.
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El momento crítico en el operativo
La misión de rescate cambió cuando, cerca de las once de la mañana, el oficial al mando ordenó regresar a la mayoría de su patrulla, decidiendo continuar la búsqueda del dron junto a tres patrulleros. El grupo se internó en una zona boscosa y, tras avanzar cinco kilómetros, perdió contacto con el resto de la unidad. La última comunicación se registró a las 12:18 del mediodía, cuando el oficial informó que intentaría modular la señal cada quince minutos, pero ese mensaje fue el último que se recibió.
En ese punto, la preocupación se centró en la posibilidad de que los uniformados hubieran sido secuestrados, dada la influencia de la estructura Dagoberto Ramos, una facción de las disidencias de las Farc liderada por alias Iván Mordisco en esa región. La ausencia de noticias activó los protocolos de emergencia y condujo al despliegue de unidades de la Policía, el Ejército y la Fuerza Aeroespacial, que se sumaron a la búsqueda por tierra y aire.
La operación empleó recursos especializados, incluyendo unidades Jungla y Goes, además de aeronaves no tripuladas y helicópteros que sobrevolaron el área. En el transcurso de las maniobras se escucharon disparos, lo que aumentó la tensión sobre el posible desenlace del caso.
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El hallazgo representó un alivio para las familias y los equipos involucrados, que habían enfrentado más de veinticuatro horas de incertidumbre, agravada por reportes de disparos en la zona y el riesgo de un posible secuestro.
Crisis humanitaria y violencia en el Cauca
Durante las últimas semanas la Defensoría del Pueblo emitió una alerta por la situación humanitaria en el corregimiento de Huisitó, El Tambo. El día 25 de julio, se presentaron combates entre el Ejército Nacional y la estructura Carlos Patiño de las disidencias de las Farc han causado heridas a al menos seis civiles y han forzado a decenas de familias a confinarse por temor al fuego cruzado.
La entidad reportó que niños, niñas y adolescentes quedaron atrapados en una institución educativa durante los enfrentamientos. El rector y el cuerpo docente recibieron acompañamiento, en un esfuerzo por proteger a los menores en medio de la violencia. Según la Defensoría, las instituciones educativas deben preservarse como espacios civiles y seguros, recordando la obligación de proteger a la infancia según el Derecho Internacional Humanitario y la Constitución.
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En el departamento del Cauca, los combates entre la Fuerza Pública y las disidencias han intensificado el riesgo para las comunidades, con restricciones a la movilidad y amenazas de desplazamiento. La Defensoría insistió en la necesidad de que todas las partes respeten las normas humanitarias y eviten nuevas afectaciones a la población civil.