Los rumores sobre la posibilidad de que el presidente de la República, Gustavo Petro, se postule como candidato a la Alcaldía de Bogotá en las elecciones de 2027, cada vez son más fuertes en las redes sociales, aunque el protagonista no ha confirmado ni desmentido tal interés.
La opción de que Petro, que ya fue mandatario distrital, busque hacerse elegir de nuevo ha despertado el interés tanto de sus simpatizantes como de sus contradictores. Como la exsenadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal, que con un corto mensaje en sus redes sociales se refirió a este escenario y, en resumen, lo calificó como una “desgracia” que, según ella, no merecen los bogotanos para lo que viene.
“Bogotá no merece tanta desgracia“, exclamó la excongresista vallecaucana, en referencia a un mensaje publicado en la red social X por el periodista Yesid Lancheros, que dejaba abierto el interrogante en la plataforma digital. Con esto, la mujer expresó de forma vehemente su rechazo a que el actual presidente regrese al escenario político local tras finalizar su mandato, en los que fue blanco de fuertes señalamientos.
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Como la Constitución Política impide que el presidente se postule para una reelección, sea inmediata o no, el anhelo de Petro, del que habló en diferentes ocasiones, no podrá llevarse a cabo. Sin embargo, no existen restricciones para que aspire a otros cargos de elección popular, como la alcaldía de Bogotá, el Congreso de la República o un cargo de directo nombramiento, como una embajada o un ministerio.
Estas posibilidades han alimentado el debate sobre cuál será el futuro del líder del Pacto Histórico, pues si bien en un principio había descartado volverse a presentar una elección popular, en sus últimos discursos volvió a abrir la puerta. Como lo hizo en la instalación del Congreso, el pasado 20 de julio, cuando se refirió a su intención de volver, acompañado de su ya habitual frase Ad Astra, que traduce “hasta las estrellas”.
¿Gustavo Petro tiene interés en volver a ser alcalde de Bogotá?
El posible regreso de Petro a la administración de la ciudad, en la que estuvo hace más de una década, ha sido motivo de análisis. Sobre todo cuando en sus últimos actos ha ido, justamente, a sectores en los que, según sus relatos, ha dejado obras y en los que tiene un alto número de simpatizantes. Como en el sur de la capital, a donde llevó el tradicional desfile militar del 20 de julio para el disfrute de los ciudadanos. strong class="Editor_editor-text-bold__eHlpx" style="white-space: pre-wrap;" /strong
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“Vine a despedirme, por ahora, en lo que será mi útlimo discurso”, indicó en ese día al hacer énfasis, acto seguido, en que la urbanización que tenía al frente, El Ensueño, fue construida durante su mandato como alcalde, además de otras infraestructuras educativas. A esto se suma el enfoque de algunas de sus intervenciones, centradas en el futuro del progresismo y en su visión para Bogotá.
Durante su primer periodo, su gestión fue objeto de controversias y conflictos políticos. En 2013, el entonces procurador Alejandro Ordóñez lo destituyó y sancionó con inhabilidad por 15 años para ejercer cargos públicos, argumentando irregularidades en la implementación del nuevo esquema de aseo en la ciudad; no obstante, la decisión fue revocada por la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Para el Pacto Histórico, tras el fiasco de 2023 con Gustavo Bolívar, la alcaldía de Bogotá representa un objetivo estratégico en las elecciones de octubre de 2027. Ante la ausencia de un sucesor indiscutible dentro del movimiento, la opción de que Petro utilice su caudal electoral para buscar nuevamente la administración de la capital no parece estar ajena, pues además le haría oposición a Abelardo de la Espriella.
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