Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, anunció que, una vez se posesione oficialmente en el cargo, liderará una iniciativa para que Barranquilla pueda ser la capital alterna de Colombia.
Su propuesta fue expresada desde la ciudad de Montería, al término de la nueva reunión de empalmes regionales que el futuro mandatario viene adelantando por todo el país.
Para el eventual jefe de Estado colombiano, su iniciativa se basa en una corrección al modelo de poder concentrado en Bogotá, por lo que pretende instalar una sede efectiva del poder ejecutivo fuera de la capital de la república.
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“¡Se acabó el olvido, se acabó la desidia, se acabó el abandono centralista! En pocos días, un hijo del Caribe se sentará en el solio de Bolívar. Gobernaré desde las regiones. Por eso, uno de mis proyectos legislativos será convertir a Barranquilla en la capital alterna de Colombia. ¡Firme por la Patria!”, indicó De la Espriella.
La propuesta no se limitaría a la capital del departamento del Atlántico. El mandatario sostuvo que Cali y Medellín también funcionarían como sedes alternas en una reorganización política y operativa con la que el mandatario entrante busca acercar las decisiones del Gobierno a los territorios.
Sin embargo, para que su propuesta sea una realidad, tendrá que enfrentar varios obstáculos, principalmente, su viabilidad en el Congreso de la República.
Reforma a la Constitución
La propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna no depende de una decisión administrativa del Ejecutivo. El obstáculo central es constitucional, debido a que el artículo 322 de la Carta Magna mantiene a Bogotá como única capital del país sudamericano.
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“Bogotá, Capital de la República y del departamento de Cundinamarca, se organiza como Distrito Capital. Su régimen político, fiscal y administrativo será el que determinen la Constitución, las leyes especiales que para el mismo se dicten y las disposiciones vigentes para los municipios”, señala el artículo en mención.
En ese sentido, cualquier intento de crear esa nueva categoría requiere modificar la Constitución, por lo que el presidente electo deberá radicar un proyecto de Acto Legislativo en el Congreso de la República.
Tras ello, la propuesta tendrá que debatirse en dos vueltas, que consta de ocho debates, de los cuales, cuatro serán en Senado y el restante será en la Cámara de Representantes.
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La ruta legislativa empieza en la Comisión Primera de la Cámara o del Senado, donde se discuten los asuntos constitucionales. Allí debe surtirse un primer debate, seguido de un segundo en la plenaria de esa misma corporación, antes de repetir el mismo recorrido en la otra cámara para completar la primera vuelta.
En el siguiente periodo legislativo, el proyecto debe atravesar otros cuatro debates bajo el mismo esquema. En esa segunda vuelta, la aprobación final exige mayoría absoluta de los votos de los congresistas.
Ese requisito eleva el umbral político del proyecto. No basta con presentar la iniciativa: el gobierno entrante tendrá que construir mayorías estables a lo largo de dos periodos legislativos consecutivos para evitar que la reforma se caiga en cualquiera de sus etapas.
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El proceso también obliga a sustentar su costo. De la Espriella deberá estructurar el impacto fiscal de la medida, ya que una capital alterna no sería solo una denominación política, sino una decisión que compromete recursos del presupuesto nacional para sostener la infraestructura y la logística de sedes de gobierno funcionando de manera simultánea.
Ese frente presupuestal aparece en un momento de presión para las finanzas públicas. La administración entrante tendrá que justificar el gasto en medio de una coyuntura económica compleja y de un presupuesto nacional con compromisos de deuda elevados.
Mientras avanza el cambio constitucional desde el legislativo, el presidente electo Abelardo de la Espriella sí puede empezar a cumplir de forma práctica su promesa de “gobernar desde las regiones”. Eso le permitiría instalar despachos y coordinar decisiones oficiales desde la capital del Atlántico sin esperar la culminación de la reforma.
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De acuerdo con lo expuesto por el alcalde de la ciudad, Alejandro Char Chaljub, el despacho presidencial se está adecuando en instalaciones del Batallón Paraíso, sede de la Segunda Brigada del Ejército.
También se evalúa el Edificio de la Aduana como posible espacio emblemático para la operación del Gobierno nacional. Char y el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, confirmaron avances en las obras y expresaron respaldo logístico a la propuesta.