Vicky Dávila llamó “vacas arriaras” a votantes en Chocó y Risaralda: excanciller Luis Gilberto Murillo calificó de ofensivas sus declaraciones

En un mensaje publicado en X, el exministro tildó de insulto la expresión usada por la periodista, defendió la dignidad de comunidades periféricas y pidió reconocer la legitimidad del sufragio en esas regiones

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Murillo defendió la legitimidad del voto en el Chocó, el Pacífico y otros territorios históricamente olvidados del país - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El excanciller Luis Gilberto Murillo catalogó como un insulto los comentarios de la periodista Vicky Dávila, que calificó a las personas que votaron por Iván Cepeda como “vacas arriaras”, en medio de la controversia nacional desatada por la narrativa del “voto fusil” impulsada por sectores de la oposición en el contexto de las elecciones presidenciales de Colombia en 2026.

El término “voto fusil” y las acusaciones de coacción electoral han sido utilizados en la campaña por dirigentes del partido Centro Democrático y figuras como el representante Andrés Forero, con el argumento de que el aumento de participación en regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado habría favorecido a Iván Cepeda.

En la campaña presidencial de 2026, dirigentes del Centro Democrático y el representante Andrés Forero atribuyen el alza de participación en zonas golpeadas por el conflicto a presiones armadas favorables a Iván Cepeda - crédito X

La periodista Vicky Dávila difundió en sus redes sociales un video y varios mensajes en los que, al referirse a imágenes de grandes concentraciones de votantes en municipios como Istmina (Chocó) y Mistrató, criticó la movilización de ciudadanos en estas zonas. Dávila calificó las imágenes, divulgadas por el Gobierno, como una muestra de personas movilizadas “como ‘vacas arriaras’”, expresión con la que sugirió que los electores fueron conducidos de manera forzada.

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Según Dávila, estas situaciones reflejan la incidencia del denominado “voto de fusil”, presuntamente a favor de Iván Cepeda, y atribuyó la presión a grupos armados ilegales. La periodista también cuestionó al ministro de Defensa y afirmó que el Gobierno habría abandonado a los ciudadanos, con lo cual, a su juicio, se habría favorecido electoralmente a Cepeda en esas regiones.

Vicky Dávila afirmó en redes sociales que hubo coacción electoral en municipios como Istmina y Mistrató a favor de Iván Cepeda - crédito X

La respuesta del excanciller Murillo fue inmediata y contundente desde su cuenta de X, donde escribió: “¡Esto es un insulto! Ni el Chocó, ni el Pacífico, ni ningún otro territorio históricamente olvidado del país merecen el desprecio de quienes nos consideran ciudadanos de segunda o tercera categoría, y que además solo respetan la democracia cuando les favorece. Llamar ‘vacas’ a un pueblo porque votó distinto, de manera legítima y auténtica, es negar su dignidad, su conciencia y su derecho a decidir en libertad. Los votos de los territorios olvidados no valen menos que los del resto del país”.

Murillo cuestionó abiertamente la estigmatización de las comunidades que participaron en la elección y defendió el derecho de esas poblaciones a ejercer el voto con legitimidad. El excanciller apuntó hacia lo que considera una histórica discriminación de los territorios periféricos y advirtió sobre los riesgos de perpetuar narrativas que descalifican la voluntad democrática de millones de ciudadanos. Murillo insistió en que el respeto a la democracia no puede depender de los resultados electorales y que la dignidad de los votantes debe ser reconocida sin prejuicios.

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El exministro rechazó que se llamara “vacas arriaras” a quienes apoyaron a Iván Cepeda y defendió la dignidad de las comunidades del Pacífico y otras regiones marginadas ante una discusión que crece - crédito X

La reacción de Murillo fue respaldada por otros líderes y figuras cercanas a la campaña de Iván Cepeda. La fórmula vicepresidencial del candidato, Aida Quilcué, se pronunció contra la narrativa del “voto fusil” y las acusaciones de la derecha, señalando que:

“La narrativa del ‘voto fusil’ que la ultraderecha quiere generar, desconoce que millones de colombianos y colombianas, cerca de la mitad del electorado del país, han respaldado democráticamente nuestro proyecto político. No permitiremos que se promuevan persecuciones contra nuestra gente ni que se estigmatice a quienes piensan diferente. Aquí estamos y aquí seguiremos, defendiendo la vida, la democracia, los derechos de las comunidades y la esperanza de un país más justo e incluyente”.

En un pronunciamiento de Quilcué sostuvo que esa tesis desconoce a millones de electores, cerca de la mitad del censo, y aseguró que mantendrá la defensa de los derechos de las comunidades - crédito X

En el mismo sentido, la representante a la Cámara por Bogotá, Mafe Carrascal, publicó un extenso análisis en Facebook donde advirtió sobre los peligros de la estigmatización promovida por figuras mediáticas y políticas del espectro de derecha. Carrascal afirmó que el comunicador Luis Carlos Vélez y el congresista Andrés Forero, junto con otros actores, insisten en la narrativa del “voto fusil” como parte de un proceso de “contrarrevolución política” que busca restaurar el viejo orden, disciplinar a quienes participaron activamente y castigar a quienes dejaron de obedecer.

Para la congresista, quitar legitimidad política a millones de votantes es una necesidad programática de la derecha, que conoce la falsedad de sus señalamientos, pero los sostiene para debilitar la alternativa de poder que representa la izquierda.

En un texto publicado en Facebook, la congresista señaló a figuras mediáticas y a sectores de derecha de impulsar una estrategia para restar legitimidad a la participación en regiones afectadas por la violencia - crédito Mafe Carrascal/Facebook

Carrascal señaló que los datos sobre el aumento de participación electoral en zonas afectadas por el conflicto armado no demuestran por sí mismos la existencia de coacción y citó ejercicios estadísticos y periodísticos que desacreditan la narrativa del “voto fusil”. Sostuvo que llamar así al esfuerzo de millones de personas que viajaron durante horas o días para votar por Iván Cepeda Castro constituye el primer paso de una política reaccionaria orientada a restringir las libertades políticas del pueblo colombiano.