En medio de las tensiones generadas por la movilización indígena en Bogotá, el Gobierno nacional anunció la creación de una ruta institucional inmediata para atender las exigencias de la comunidad Misak, que en los últimos días protagonizó protestas en la capital del país en defensa de su territorio y sus derechos ancestrales.
La estrategia será liderada por el ministro del Interior, Armando Benedetti, y la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, los cuales confirmaron que se revisarán jurídicamente las 11 peticiones presentadas por la comunidad y se instalará una mesa técnica en la Agencia Nacional de Tierras para avanzar en soluciones concretas.
La decisión se produce tras la llegada de más de 800 integrantes del pueblo Misak a Bogotá, provenientes del resguardo de Guambía, en el Cauca, en el marco de la denominada Movilización por la Vida y el Territorio.
La protesta, que incluyó desplazamientos en caravana y concentraciones en puntos estratégicos de la ciudad, evidenció la magnitud del inconformismo frente a temas como la tenencia de tierras, la seguridad en sus territorios y el cumplimiento de acuerdos históricos.
En ese contexto, el ministro Benedetti explicó que el Gobierno ya inició diálogos con las autoridades indígenas para evitar una escalada del conflicto y encontrar salidas concertadas.
“Con la ministra de Agricultura nos hemos reunido con los gobernadores del pueblo Misak. Lo que tratamos de buscar es que unas tierras que ellos tienen, que parece que por algunas resoluciones se les han quitado, vamos a buscar una solución que sea viable en el territorio y que no agudice más el conflicto entre las personas o los pueblos del CRIC con los Misak. Lo que tratamos de buscar es la paz y la armonía en la región”, afirmó el funcionario.
Las declaraciones evidencian uno de los puntos más sensibles de la discusión: los conflictos por tierras entre comunidades indígenas y decisiones administrativas que, según los manifestantes, han afectado su permanencia en territorios ancestrales.
Este tema ha sido central en el pliego de solicitudes, que también incluye exigencias relacionadas con reparación, protección frente a actores armados y mayor participación institucional.
Por su parte, la ministra Martha Carvajalino detalló los avances en la construcción de una hoja de ruta que permita canalizar las demandas de la comunidad de manera estructurada.
“Hemos construido una ruta de trabajo para atender reivindicaciones específicas alrededor de constitución de resguardos del pueblo Misak en diferentes lugares y una ruta de atención humanitaria y administrativa para resolver un conflicto a partir de decisiones de la Agencia Nacional de Tierras, a partir de decisiones que hemos tomado en procura de restablecer el acuerdo histórico de los pueblos indígenas en el territorio", señaló la ministra.
“Un compromiso por la paz, por la salvaguarda de nuestros pueblos indígenas, un compromiso por la paz y un compromiso que asume el Ministerio de Agricultura, el director de la Agencia Nacional de Tierras y que tendrá desarrollo en una mesa que se instalará el día viernes a las ocho de la mañana con todas las garantías necesarias para buscar una ruta de acuerdo y de entendimiento, siempre en procura de salvaguardar la identidad cultural interétnica de nuestros pueblos y de la paz en Colombia”, agregó Carvajalino.
El anuncio de esta mesa técnica representa un intento por desactivar los bloqueos y evitar nuevas jornadas de protesta que puedan afectar la movilidad y el orden público en la capital. No obstante, desde la comunidad Misak han insistido en que el diálogo debe incluir la participación directa del presidente de la República para garantizar compromisos de alto nivel.
Entre las exigencias más relevantes se encuentra la aplicación del Título Colonial 1146 de 1966, así como la revisión de decisiones sobre tierras y la asignación de cargos administrativos vinculados a la gestión rural. Estas solicitudes fueron formalizadas por la representante legal del cabildo indígena de Guambía, Liliana Pechele Muelas.
Mientras avanzan las conversaciones, el Gobierno enfrenta el reto de equilibrar las demandas históricas de los pueblos indígenas con la estabilidad institucional y la convivencia entre comunidades. La instalación de la mesa este viernes será clave para determinar si se logra un acuerdo que permita levantar las protestas y avanzar hacia una solución estructural.