“Ya no tengo odio en mi corazón”: habló el hombre que perdonó a soldados que mataron y presentaron como guerrillera a su mamá

Marino Antonio Mazo Gómez escuchó el relato de los exmilitares que asesinaron a su progenitora, una víctima de los llamados “falsos positivos”

Los exuniformados esclarecieron detalles de cuatro hechos - crédito JEP

En las audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), uno de los compromisos de los actores del conflicto interno que ha vivido colombia es entregar la verdad a las familias de las víctimas.

Precisamente, el 25 de marzo se llevó a cabo la audiencia de consolidación de verdad y determinación de medidas de reparación de 31 comparecientes de la fuerza pública involucrados en los mal llamados “falsos positivos” registrados en el Oriente antioqueño.

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En el proceso participaron exintegrantes de las Fuerzas Militares que tomaron parte en nueve hechos registrados entre 2002 y 2004 en San Luis, Cocorná y Granada, Antioquia, dejando 19 víctimas, cuando hacían parte del Batallón de Artillería número cuatro Coronel Jorge Eduardo Sánchez.

La mujer de la tercera edad que fue presentada como guerrillera

Familiares pidieron que se ubiquen los restos de las víctimas que siguen en los registros como desaparecidos - crédito JEP

Uno de los casos presentados que más llamó la atención fue el de Blanca Olivia Gómez, una mujer de la tercera edad que, de acuerdo con el exmilitar Andrés Mauricio Rosero Bravo, fue ultimada luego de que “guías de terreno” la señalaron como colaboradora de un grupo armado y luego fue presentada como una baja en combate.

Por este hecho, Yamit Díaz Tovar, Nelson Enrique Úsuga Higuita, Francisco José García Espinosa, Carlos Mario Callejas Monsalve, Ely de Jesús López Giraldo, Mauricio de Jesús Rojas Ortega, Dairo Alonso Calderón Castaño, Willinton Aldemar Marín Arias, Walter Antonio Manco Pérez y Édgar de Jesús Sánchez Restrepo reconocieron su responsabilidad por el asesinato y desaparición forzada de los campesinos mencionados.

“Espero que en algún momento de su vida me pueda perdonar por haberle quitado la vida a su mamá. Mi alma descansaría. Este caso cambió mi vida. No quiero que ninguna otra persona tenga que vivir esto”, le dijo, arrodillado, Édgar Sánchez a Marino Antonio Mazo Gómez.

Los exuniformados se comprometieron a contar la verdad sobre una ejecución extrajudicial en la que las víctimas no han sido identificadas - crédito JEP

“Señor Édgar, no se tiene que arrodillar. Si está de rodillas, está ante Dios. Yo lo he perdonado y no le guardo rencor. He orado por usted”, respondió Mazo Gómez antes de abrazar al asesino de su madre.

Durante su intervención, Marino Mazo Gómez relató que su madre era viuda porque otro grupo armado asesinó a su padre. “La historia de mi madre es la de las víctimas. Más de 6.000 víctimas de este fenómeno que manchó la imagen de la fuerza pública”.

Mazo Gómez reveló por qué perdonó a los asesinos de su madre

En diálogo con MiOriente, Marino Antonio Mazo Gómez reveló detalles que ha conocido sobre cómo murió su madre.

“Los soldados se la llevaron, la hicieron vestir con un color verde, y un teniente (Rosero) le dio la orden a los soldados de asesinarla. El soldado que cumplió la orden dijo que lo pensó en su momento, argumentando que mi madre se veía muy mayor para hacerla pasar como guerrillera. Sin embargo, le disparó, y luego se acercó y la remató”.

La mujer de la tercera edad fue rematada por uno de los soldados por orden de su superior - crédito JEP

Mazo indicó que los exmilitares reconocieron que pagaban alrededor de dos millones de pesos por cada civil presentado como guerrillero a un “guía” desmovilizado de las Farc, que fue el que señaló a su madre como colaboradora de la guerrilla.

“Ese supuesto guía tenía muchos problemas con la gente de la vereda, y empezó a cobrar venganza dándole información falsa a los soldados, señalando a sus enemigos como ayudantes de la guerrilla, y eso fue lo que pasó con mi madre, él la señaló como ayudante”.

En la actualizad Mazo es colaborador de una iglesia cristiana y aseguró que su cercanía con Dios es lo que le ha permitido perdonar a los asesinos de su madre. “Yo hace muchos años había perdonado a los soldados que mataron a mi madre, ya no tengo odio en mi corazón”.

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