El uso de los estadios municipales y en las principales ciudades del país para conciertos sumó un nuevo capítulo en lo que se refiere a controversias. Pese a que los clubes del fútbol colombiano se han mostrado reacios a esta práctica (incluso mostrándose abiertos a mantener diálogos con las alcaldías y los empresarios para que dichos eventos se realicen sin perjudicar el estado de la grama), esta práctica cada vez cobra más fuerza.
Pese a que Bogotá y Medellín concentran habitualmente el grueso de este tipo de conciertos masivos, Cali lleva intentando sumarse a este circuito desde hace algunos años. En 2025 tuvieron en el estadio Pascual Guerrero a Shakira, y el pasado 21 de marzo J Balvin inició allí su Ciudad Primavera Tour.
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El despliegue mediático fue total, con el alcalde Alejandro Éder reuniéndose con el artista tras su arribo a la capital del Valle. Sin embargo, el estado de la grama luego del concierto volvió a ser objeto de denuncias tras la celebración del compromiso entre América de Cali y Llaneros, que terminó en empate sin goles, el pasado miércoles 25 de marzo.
Es en este contexto que se produjo una denuncia de María del Carmen Londoño, concejala de Cali por el Pacto Histórico. En su cuenta de X cuestionó públicamente el estado en el que quedó la grama del Estadio Olímpico Pascual Guerrero luego de la realización del concierto de J Balvin.
“Así quedó la grama del Estadio Pascual Guerrero después de haber sido entregada el martes por el empresario del concierto de @JBALVIN”, afirmó la concejala. En su mensaje, la funcionaria preguntó directamente al secretario del Deporte, Alexander Camacho Erazo: “¿Eso se cumplió o quedó solo en el papel, @ALEXCAMINA?”, haciendo referencia a lo expresado en el contrato entre la productora y la Secretaría de Deporte por un valor de $222 millones —difundido por Londoño—, donde se establece la obligación de proteger la superficie con estibas translúcidas, medida que buscaba evitar daños al gramado durante los eventos.
La concejala —que en las imágenes mostró algunas marcas derivadas del montaje del escenario de J Balvin— también advirtió que la misma empresa tiene previsto realizar otro evento en el escenario el próximo 25 de abril, correspondiente a la visita de Grupo Firme, por un monto similar.
Otro aspecto cuestionado por la concejala sobre el contrato se relacionó con la entrega de boletería correspondiente a nueve palcos y 213 sillas VIP, obligaciones que también fueron objeto de cuestionamiento al patrocinador principal del América de Cali.
En su mensaje, la concejala cuestionó el modelo de contratación adoptado por la Administración local: “¿Usted está rifando el estadio a cambio de manejar boletería para estos eventos?” cuestionó, y concluyó advirtiendo que “siguen apareciendo preguntas frente al desastre en la gestión del Pascual Guerrero, mientras el alcalde juega a ser manager de conciertos”.
Ante los señalamientos y ataques en redes sociales (en los que también participó el exalcalde Jorge Iván Ospina), el secretario de Deporte aseguró que el césped se encontraba en óptimas condiciones. "Nuestro estadio se encuentra en buenas condiciones, que no salieron jugadores lesionados, que la grama está planita, que no hay huecos, pero sobre todo que al final pues disfrutamos también del espectáculo del fútbol", indicó el funcionario, añadiendo que se vienen ejecutando todos los procesos en el protocolo de cuidado, manteniendo y recuperación de la gramilla, antes, durante y después del concierto.
Acusaciones de detrimento patrimonial
Previo al concierto de J Balvin, Londoño ya se había pronunciado contra el alcalde Alejandro Éder y la administración de la capital vallecaucana, luego de revelar que se acordó el uso del escenario para el concierto de J Balvin por 222 millones de pesos, cifra notablemente inferior a las tarifas fijadas en contratos recientes para celebración de conciertos en Bogotá y Medellín.
Dicha cantidad incluye el IVA, algo que contrastó con la que sería una práctica habitual en Medellín. Comparativamente, la concejala mostró que la administración de Federico Gutiérrez en la capital antioqueña alquiló el estadio Atanasio Girardot para conciertos de Bad Bunny y Maluma por 740 millones y 652 millones de pesos, respectivamente, en ambos casos sin cobrar el IVA.
“El señor @alejoeder está entregando el estadio más de un 70% por debajo de lo que se cobra en otras ciudades”, expresó la concejala, quien atacó los criterios aplicados para fijar el precio del arriendo y advirtió sobre el impacto fiscal que esto podría dejar en la ciudad. “Lo único claro es que quien pierde es Cali, que además debe asumir el mantenimiento del estadio con recursos públicos”, expresó.