La ex Señorita Colombia Catherine Daza Manchola relató en una entrevista exclusiva en el programa La Red del Canal Caracol cómo la pérdida de la custodia de sus hijos tras su separación en 2018 provocó una depresión profunda y la sometió a maltrato psicológico, económico y vicario durante años.
Daza aseguró que la justicia, al entregar la tenencia al padre, le generó un mayor impacto emocional: “Ni siquiera a una mamá prostituta y drogadicta le quitan sus hijos. Y a mí me los quitaron así, fácil. Ese fue, para mí, un detonante emocional muy fuerte. Me hundió en el hoyo más profundo, no quería trabajar, ya tenía mucha depresión”.
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Facebook
Las restricciones impuestas limitaron a Daza a apenas 8 horas de visita, una situación que comparó con “la peor delincuente de la vida”.
“Llegaba un día y si no le firmaba al señor un documento, no me dejaba ver a mis hijos... Tienes el derecho de ver a tus hijos, este es tu horario”, recordó la exreina colombiana.
El proceso judicial finalizó hace tres años y otorgó la custodia al padre, bajo la supervisión de funcionarios estatales cuya actuación Daza puso en entredicho.
La exreina denunció irregularidades y falta de empatía institucional: “Acudí a unas comisarías porque me vi sin nada, sin cómo proveer a mis hijos de alimento. Noto una serie de irregularidades en estos funcionarios... La funcionaria que me correspondía no estaba; era amiga de mi ex. En todo caso, la violencia que se estaba dando en ese momento no pasó nada, todo era a favor de él”.
Al repasar su separación, Daza detalló que, más allá de lo sentimental, vivió un despojo total de derechos económicos y sociales. “Desde antes de separarme tenía maltrato psicológico y económico que se vio mucho más reflejado una vez él sale de mi casa...”, confesando que debido a su relación, tomó la decisión de alejarse del mundo del entretenimiento para que su exesposo no se enojara.
Sin embargo, la decisión de Catherine Daza no fue suficiente y con el tiempo, el maltrato fue peor, por lo que tomó la decisión de terminar con el hombre y la ruptura trajo consigo la pérdida de independencia financiera.
“Él empieza a quitarme toda la ayuda económica. Yo viviendo con mis hijos, no tenía ni para mercar, ni para pagar la energía. No tenía nada. Recurrí a mi familia, mis papás y mis hermanos, porque uno come todos los días y los niños comen todos los días”.
La violencia vicaria y la instrumentalización de los hijos
En la conversación, Daza describió que también fue víctima de violencia vicaria: el uso de los hijos para infligir daño emocional a la madre durante disputas de pareja.
Narró que sus hijos la acusaron falsamente de maltrato, incentivados por su padre: “Sucede que en esos episodios planean acusar a la mamá de violencia. Él los manipula, los compra diciéndoles que les va a regalar un PlayStation, que tranquilos, la mamá no se va a ir a la cárcel. Si tú dices esto, yo te doy PlayStation, tú te vas a vivir conmigo y todo está bien”.
Una tarde, Daza recibe una llamada en su casa y le indica que sus hijos no van a llegar a su casa debido a una denuncia de maltrato infantil: “Yo quedé como que: ¿Cómo así?...”, por lo que emprende la búsqueda de pruebas para desmentir esas acusaciones.
Recordó también estrategias de hostigamiento económico y psicológico por parte de su expareja. Detalló un episodio con el supuesto embargo de su camioneta: “Inventan un embargo ficticio. Me tocan la puerta y me dicen: ¿Usted es la dueña de ese carro?... Nos lo tenemos que llevar, este carro está embargado. Y justo era el valor del carro. Demasiadas coincidencias”.
Esta situación ocurrió debido a que los bienes acumulados durante la relación estaban a nombre de la empresa familiar del exmarido.
Daza admitió haber firmado capitulaciones bajo presión y desinformada, justo antes del matrimonio: “Esos documentos se firmaron un día antes del matrimonio, por amor, por promesas... Al final, uno queda allí con una mano adelante y otra atrás”.
Asimismo, recordó que durante el matrimonio grabó un video íntimo con su expareja y este era utilizado como parte de la manipulación, ya que siempre la amenazaba con divulgarlo en medios.
Daza también enfrentó revictimización institucional tras perder la custodia.
Debió defenderse de falsas acusaciones y cumplir exigentes protocolos para ver a sus hijos, bajo estrictos controles. Acerca del trato recibido, compartió: “Al inicio fue muy duro porque me dieron visita de ocho horas, como si fuera la peor delincuente. Si no firmaba un documento, no podía verlos”.
Consultó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), desde donde reconocieron la existencia de violencia psicológica y económica: “Me dice: ‘Es que usted es víctima de violencia psicológica y económica. La violencia psicológica se manifiesta cuando te quitan el dinero de forma abrupta’”.