Quien ha salido de Bogotá por la autopista Norte conoce ese corredor: kilómetros de vía por donde circulan a diario miles de vehículos que conectan la capital con municipios del norte de Cundinamarca. Ahora, ese tramo tiene fecha de transformación.
La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) —el organismo del Gobierno nacional que administra y supervisa los contratos de concesión vial en Colombia— comunicó este 13 de marzo de 2026 que se cumplen todas las condiciones para que la empresa concesionaria Ruta Bogotá Norte S.A.S. firme el Acta de Inicio de la Fase de Construcción del proyecto denominado Accesos Norte Fase II. Esa firma, prevista para este mismo mes, es el paso formal que da partida oficial a las obras.
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Qué se va a construir exactamente
Las primeras intervenciones se concentrarán en el tramo de la autopista Norte comprendido entre las calles 191 y 245. Allí se construirán dos carriles adicionales por cada sentido de circulación —es decir, tanto para quienes van hacia el norte como para quienes regresan a Bogotá— que estarán habilitados para todo tipo de vehículos.
Entre las calles 191 y 235, además, se agregará un carril exclusivo para TransMilenio. Esto significa que los buses del sistema de transporte masivo tendrán su propio espacio separado del tráfico general, lo que busca hacer más predecible su operación en ese corredor.
El proyecto también contempla mejoras en los carriles que ya existen hoy, la construcción de carriles de adelantamiento en las estaciones de TransMilenio que se proyectan para esa zona, y la adecuación de infraestructura para peatones y ciclistas: andenes y ciclorrutas en ambos lados de la vía.
Adicionalmente, se construirán dos retornos a desnivel —es decir, pasos que permiten girar sin cruzar el flujo de vehículos en sentido contrario— ubicados a la altura de las calles 235 y 242. Para la intersección de la calle 201, por ahora se realizarán estudios y diseños.
El tamaño del proyecto
El proyecto Accesos Norte Fase II abarca aproximadamente 17,96 kilómetros en total y tiene como propósito mejorar la conexión entre Bogotá y los municipios del norte del departamento de Cundinamarca.
Roberto Uparela, vicepresidente Ejecutivo de la ANI, señaló que la firma del acta “formaliza el inicio de las obras del proyecto”, luego de verificar que las condiciones contractuales estaban cumplidas.
La ANI indicó que mantendrá seguimiento permanente sobre el avance de las obras para garantizar que se ajusten a los estándares técnicos, ambientales y sociales definidos en el contrato de concesión
Una etapa previa que ya se cumplió
Antes de llegar a este punto, el proyecto atravesó una fase llamada de pre-construcción. Durante ese período, la concesionaria debió cumplir una serie de requisitos: que los planos y diseños de la vía fueran aprobados, que el proyecto tuviera asegurada su financiación —lo que se conoce como cierre financiero— y que se obtuvieran los permisos ambientales necesarios para intervenir el territorio.
En ese último punto, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) emitió la Resolución No. 029 de 2026, que autoriza el inicio de las obras en las primeras unidades del proyecto. Sin ese permiso, no habría construcción posible.
¿Qué es una concesión y quién hace qué?
Para entenderlo en términos simples: el Estado colombiano le entrega a una empresa privada —en este caso Ruta Bogotá Norte S.A.S.— el encargo de construir, mantener y operar una vía durante un período determinado. La ANI actúa como el supervisor que verifica que esa empresa cumpla con todo lo pactado antes de permitirle arrancar. Eso fue exactamente lo que ocurrió aquí: una revisión técnica, jurídica, financiera, de predios, ambiental y social de las obligaciones del contrato.