En la previa de las tres jornadas electorales que se registrarán en Colombia durante 2026, comenzando con los comicios legislativos del 8 de marzo, la percepción sobre la democracia en Colombia refleja un escenario marcado por el escepticismo y la exigencia ciudadana de resultados tangibles.
Ese fue el motivo por el que las universidades de los Andes, Eafit, Icesi, Javeriana, Rosario, La Sabana, Uninorte, Uniminuto, Cesa, UTB y Unab se unieron para realizar una conversación nacional con el objetivo de resaltar la importancia de reglas de juego limpias, información verificable y resultados concretos en oportunidades, seguridad y equidad.
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En la iniciativa “Cuidar la democracia”, se aplicó una encuesta nacional a 1.700 personas en 81 municipios, muestra que el 62% de los colombianos considera que la democracia se está debilitando, con la corrupción y la desigualdad como sus principales amenazas.
Uno de los datos más destacados del estudio es que el 60% de los encuestados identificó la desinformación como una amenaza seria para la democracia. Este porcentaje supera a factores como la desigualdad socioeconómica y la falta de transparencia electoral, lo que posiciona la lucha contra la información falsa en el centro de la preocupación ciudadana. El 56% de los participantes también señala la falta de transparencia como un riesgo considerable para el sistema.
La encuesta revela que, pese a la insatisfacción con el desempeño democrático, la ciudadanía mantiene una alta convicción en el valor de la participación electoral. El 92% de los colombianos afirmó que su voto puede marcar la diferencia, y el 72% expresó una firme intención de acudir a las urnas en las próximas elecciones. Frente a este optimismo, persiste una crisis de confianza institucional: más de la mitad de los encuestados percibe la posibilidad de fraude y la falta de transparencia como amenazas estructurales.
El informe también explora la relación de la democracia y la educación. El 73% de los consultados considera que el sistema democrático funciona mejor en sociedades con mayor cobertura y calidad educativa, y el 56% cree que la ampliación de oportunidades educativas y laborales incrementaría su satisfacción con el país. Además, el 62% apoya que los representantes políticos consulten a universidades y centros de pensamiento para diseñar soluciones públicas.
En cuanto a los canales de información, el estudio revela que el 43% de los ciudadanos se informa a través de medios tradicionales, mientras el 34% lo hace por redes sociales; sin embargo, existe un profundo escepticismo hacia la prensa tradicional: el 32% acusa a estos medios de difundir noticias falsas y el 31% cree que favorecen intereses políticos o económicos particulares. Solo un 17% percibe en ellos una verdadera diversidad de opiniones.
La insatisfacción democrática se nutre tanto de factores coyunturales como estructurales. La corrupción (42%) y la desigualdad (39%) encabezan las causas que más afectan la confianza en el sistema, seguidas por los enfrentamientos políticos (34%), la pobreza (33%) y las protestas o marchas (31%). El estudio también señala que muchos colombianos prefieren sistemas democráticos con mayor participación directa en las decisiones, aunque otro segmento asocia la democracia con estructuras institucionales configuradas con presidente y Congreso.
La ciudadanía distribuye la responsabilidad del cuidado democrático principalmente sobre el Gobierno nacional (70%), el congreso (59%), los gobiernos locales (58%) y las cortes (57%). El análisis propone que la defensa del sistema requiere involucrar activamente a universidades, empresas, organizaciones sociales, medios y la propia ciudadanía, no solo a las instituciones estatales.
Como punto clave del informe, se destaca que gran parte de los encuestados habla de la importancia de votar; sin embargo, estos mismos exponen una poca credibilidad en las figuras que aparecen en los tarjetones.