El Día Internacional del Gato, celebrado cada 20 de febrero, invita a considerar la tenencia responsable y el bienestar de los felinos domésticos.
El origen de la fecha se vincula a Socks, el gato que acompañó a la familia Clinton en la Casa Blanca y que logró una popularidad inusitada tras aparecer con frecuencia en actos oficiales y tener incluso su propia página web y club de fans. Tras su fallecimiento el 20 de febrero de 2009, el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW) y miles de internautas impulsaron la efeméride.
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En conmemoración a esta fecha se invita a adoptar a estos animales ya que según la Fundación Affinity, en Colombia existen aproximadamente 4,5 millones de gatos en hogares, aunque más de un tercio vive en situación de calle o en refugios.
Este dato revela la magnitud del desafío de la adopción y la importancia de preparar el entorno para quienes deciden integrar un gato a la familia por eso expertos dan algunos tips para hacer más fácil la adaptación de la nueva mascota en el hogar.
Especialistas como Sandra Castelblanco, veterinaria de Gabrica, subrayan la necesidad de crear un ambiente seguro y previsible antes de la llegada del animal. Recomiendan acondicionar un espacio propio con cama, arenero, comida y juguetes, limitando inicialmente su acceso al resto de la vivienda para reducir el estrés y facilitar la adaptación.
Gatitos y adultos tienen necesidades distintas: los cachorros requieren alimentación específica, juegos didácticos y un plan de vacunación y desparasitación temprano. Los adultos, en cambio, pueden necesitar más tiempo para adaptarse y suelen esconderse al principio, por lo que es esencial respetar sus ritmos y realizar una revisión veterinaria inicial.
La elección del alimento debe corresponder a la edad y condición del gato, combinando opciones secas y húmedas, siempre con agua fresca disponible. El arenero debe mantenerse limpio y ubicado en un área tranquila, ya que su mala gestión puede desencadenar problemas de conducta.
El vínculo entre gato y tutor se fortalece con rutinas, refuerzo positivo y respeto por la independencia del animal. Practicar el cepillado regular, especialmente en razas de pelo largo, contribuye a la salud del felino y estrecha la relación.
Como recuerda Castelblanco, “Convivir con un gato implica hacer lo correcto desde el inicio: preparar el hogar, garantizar nutrición adecuada, acudir al veterinario y respetar su naturaleza”.
Por otra parte, la llegada de un gato joven a una casa donde ya vive un gato adulto requiere una estrategia cuidadosa. Separar a ambos en habitaciones distintas desde el principio permite que cada uno tenga su propio espacio, con arenero y rascador, lo que facilita la adaptación al nuevo entorno.
Un recurso favorable es el intercambio de olores: colocar mantas o juguetes usados por un gato en el territorio del otro ayuda a que ambos se habitúen al olor ajeno antes de verse. Esta táctica disminuye el estrés, la desconfianza y favorece una presentación más tranquila.
Cuando los gatos muestren signos de curiosidad y menor tensión, se puede organizar un primer encuentro controlado. Instalar una reja entre habitaciones permite observarse y olerse sin contacto físico, lo que evita enfrentamientos que suelen ser inevitables y es que se pueden presentar bufidos o el erizamiento de la cola.
Estas reacciones son normales y comunes, pero si la tensión escala, es preferible separarlos, brindarles calma para retomar el proceso después.
En casos de agresividad continua, lo recomendable es mantenerlos aislados y juntarlos por periodos de tiempo cortos. Resulta esencial no forzar la interacción ni castigar. La paciencia y el respeto por el ritmo de ambos gatos son fundamentales para lograr una convivencia armoniosa.