La desaparición del ciudadano Jaiver Alexander Vega ha causado un profundo impacto en Bogotá. El hombre, de entre 39 años y 49 años, perdió contacto con su familia tras ser reiteradamente invitado a una barbería en Bosa, donde fue visto por última vez.
Testimonios de sus familiares recogidos por Primer Impacto destacan que Vega nunca solía cortarse el cabello en ese lugar, aunque sí conocía a una de las personas que trabajaba allí. La insistencia para que acudiera, bajo el pretexto de un descuento, se convirtió en un aspecto central dentro del caso.
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Las cámaras de seguridad registraron el momento en el que Vega llegó al establecimiento y dudó en entrar, exactamente hace un poco más de dos meses.
El hombre intentó marcharse casi al instante, pero una mujer, identificada como pareja del dueño de la barbería, lo forzó a permanecer en el lugar y cerró la puerta, relataron su hermana Carolina Mejía y su sobrina Mariana, a quien se le cambió el nombre para su protección.
Poco después, las imágenes muestran un líquido oscuro, presuntamente sangre, saliendo por debajo de la puerta.
Al advertir esto, la misma mujer limpió la fachada del local y colocó una maceta frente a la cámara para presuntamente ocultar la escena, de acuerdo con las grabaciones de la zona.
Minutos después, varios hombres, que no eran Vega, cargaron grandes bolsas plásticas y abandonaron el sitio. “Se ve una persona sacar una bolsa extremadamente grande, pesada porque le costaba”, relató Mariana. Las imágenes también evidenciaron que otra persona salió del lugar, pero no era el desaparecido.
La familia de Vega actuó por cuenta propia recolectando los videos de las cámaras y presentándolos a las autoridades, según el medio mencionado.
Frente a la falta de respuestas inmediatas, las hijas y otros parientes se encargaron de reunir pruebas sobre la desaparición en Bosa. “En realidad, es muy difícil como familia tener que recaudar esas pruebas, esos videos, cuando esto tiene que hacerlo directamente la justicia colombiana”, declaró un allegado.
Las autoridades iniciaron la búsqueda luego de la denuncia familiar, mencionó el coronel Oscar Chauta en diálogos con el medio ya citado “Alertamos a nuestras unidades... ya se ha activado una ruta con medicina legal, con los entes de control para poder verificar si esa persona está desaparecida”, señaló.
Al llegar a la barbería, tanto la mujer involucrada como los hombres presentes en los videos ya no se encontraban allí, detallaron ambas fuentes.
Durante el allanamiento, los agentes hallaron indicios preocupantes: restos de sangre, productos de limpieza y señales de reciente lavado en el local. “En el baño, cuando se hizo el allanamiento, se encontraron los cloros, se encontró sangre”, indicó Mariana.
A pesar de la limpieza realizada, desde las autoridades, se informó que seguían visibles rastros de sangre en la puerta, las paredes y bajo una maceta, además de un fuerte olor a desinfectante en el ambiente. El establecimiento presentaba gran desorden tras la intervención policial.
La Fiscalía asumió la investigación y realiza actualmente análisis de huellas y muestras de ADN recogidas en la barbería.
Existen dudas sobre la verdadera identidad de quienes arrendaron el local, pues podrían haber proporcionado nombres falsos. Por este motivo, la investigación policial continúa bajo reserva judicial mientras la Policía de Bogotá sigue buscando a los responsables.
El caso ha estremecido a la comunidad del barrio, donde algunos vecinos describieron a las personas del local como amables y bien conocidas en el sector.
Un dato menor, pero no menos importante, radica en que a pesar del cubrimiento del caso por varios medios nacionales, ha pasado un poco más de dos meses sin mayor trasendencia mediatica.