La polémica convocatoria de una convivencia therian en Bogotá ha generado una rápida viralización y ha puesto en el centro del debate a una subcultura que promueve la “identificación animal”.
El evento, organizado por el Parche Therian Uniandes, fue anunciado para el miércoles 18 de febrero a las 2:00 p. m. en el campus de la Universidad de los Andes, bajo un llamado al respeto y a la comunidad, tal como se afirma en la invitación difundida en redes sociales.
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De acuerdo con Uniandes, la reunión busca consolidar un espacio “sano y sin juzgar”, invitando a la integración, el diálogo y la convivencia sin estigmas.
Por su parte, en Antioquia se ha anunciado una actividad frente al Centro Comercial San Nicolás, en Rionegro, programada para el martes 17 a las 6:00 p. m., donde se desarrollará el “1er Concurso de Salto Therian de Rionegro” con el objetivo de motivar a los participantes a “sacar el animal que llevan dentro”.
La invitación a estos encuentros ha sido amplificada por las redes sociales, donde se enfatiza en la práctica de “desplazamientos en cuatro patas”, una actividad en la que los asistentes reproducen el movimiento de animales utilizando brazos y piernas.
La subcultura therian se distingue por la autopercepción animal, donde los miembros afirman sentirse y comportarse como perros, gatos, zorros y otros animales, apartándose de los modelos de identidad tradicionales.
El fenómeno, conocido como identificación animal, ha cosechado visibilidad en plataformas digitales, donde jóvenes comparten sus vivencias y exploran alternativas de autodefinición.
La aparición de therians en espacios académicos como colegios y universidades, así como en lugares públicos, ha despertado tanto interés como cuestionamientos.
La presencia de estas nuevas identidades juveniles es reflejo de la apertura a formas diversas de ser, aunque también topa con resistencia y burlas de ciertos sectores.
Uniandes ha promovido la integración de sus miembros con mensajes que invitan a la comunidad a participar, tomar fotografías y “pasarla bien” en un entorno de autenticidad.
La discusión en torno al fenómeno therian se intensificó luego de que el streamer Westcol, popular creador de contenido digital, manifestó su interés en hallar un “therian auténtico” en Medellín para conversar en una transmisión en vivo. Posteriormente, Westcol exhibió públicamente su desacuerdo y utilizó la burla como tono principal en sus plataformas.
Durante la transmisión, Westcol presentó a un invitado identificado como Toby, quien confesó, en una conversación telefónica, realizar conductas en espacios públicos para asemejarse a un perro, reflejando el grado al que algunos integrantes llevan la autopercepción animal.
Estas acciones provocaron una serie de respuestas en redes sociales. Según lo expuesto por Westcol en su cuenta de Kick, la polémica se tradujo en insultos y cuestionamientos directos a la validez de la identidad therian, lo que agudizó el debate.
Los comentarios de los usuarios oscilan entre quienes consideran la práctica una búsqueda de atención y quienes abogan por la necesidad de diálogo y comprensión.
Ejemplos de expresiones recurrentes son: “La gente ya no sabe cómo más llamar la atención” y “más de uno dándole la razón a él”, lo que ilustra la creciente polarización en la conversación pública.
Las repercusiones han sido inmediatas. Un sector de la opinión pública defiende la integración de minorías y la exploración identitaria en ambientes respetuosos, mientras que otro recurre a la descalificación y la mofa.
Las recientes convocatorias therian en Bogotá y Antioquia siguen alimentando un debate sobre los límites de la identificación y la tolerancia en redes, ampliando tanto el respaldo como las críticas a estas iniciativas.