La llegada del ciudadano colombiano Julián Carvajal a Colombia, tras 4 meses de detención en Estados Unidos, se convirtió en un símbolo del drama que viven numerosos migrantes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El joven, originario de Santander, fue recibido pro su familia entre globos y abrazos en el aeropuerto Palonegro de Bucaramanga, en medio de un emotivo video en el que llora y se abraza con sus familiares.
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La historia de Julián comenzó el 20 de octubre de 2025, cuando patrullas de inmigración lo interceptaron en una gasolinera de Michigan. Según se relató tras el incidente, agentes rompieron los vidrios de si carro y lo llevaron a un centro de detención en Michigan, donde la incertidumbre y el aislamiento marcaron el inicio de su odisea.
Tras un tiempo en ese estado, fue trasladado a Luisiana, donde experimentó condiciones que él mismo calificó como “inhumanas”.
Durante su detención, la comunicación con su familia se redujo a videollamadas esporádicas. En declaraciones dadas a Noticias Caracol afirmó: “La alimentación fue muy mala. El trato por parte de los guardias era algo inhumano porque eran muy racistas”.
La distancia y la falta de información acentuaron la angustia de sus allegados, quienes no lo veían desde hacía casi 2 años.
Luis Fernando Carvajal, padre de Julián, describió el sentimiento en el reencuentro al noticiero: “La verdad, mucha felicidad, muchísima felicidad porque fueron casi 2 años de no ver a mi hijo y pues una incertidumbre porque ya llevaba 4 meses detenido.” La experiencia marcó a toda la familia, que debió movilizar gestiones para lograr que el joven regresara en un vuelo humanitario junto a más de cien connacionales.
El relato de Julián sobre los traslados da cuenta de prácticas severas por parte de las autoridades migratorias estadounidenses: “Me sacaron para el aeropuerto de Alexandria y nos dieron 6 horas esposados dentro del bus. Nos esposaban desde la cintura, amarrados a las manos y en los pies con una cadena de tobillo a tobillo” relató.
El paso de Julián por el centro de detención coincidió con fechas significativas: su familia reveló que celebró su cumpleaños y la Navidad lejos de casa, y además debió afrontar la noticia de la pérdida de seres queridos desde la prisión.
Al volver a Piedecuesta, Santander, y reencontrarse con su familia, el joven dirigió un mensaje a quienes permanecen aún bajo custodia: “Tantos compatriotas, verles la tristeza en su rostro de que todavía no había llegado el momento de ellos. Quisiera uno poderse venir con todos también, pero a todos ellos les mando un mensaje de mucha esperanza, mucha fe, mucha fuerza.”
En la sala de su casa, rodeado por sus padres, su abuelo, su hermana y sus mascotas, Julián expresó su preocupación por los migrantes que siguen en centros de detención. El caso reflejó el sufrimiento de familias enteras, que dependen de videollamadas como único lazo con sus seres queridos.
De acuerdo con datos difundidos por Noticias Caracol, 4 de cada 5 colombianos en custodia de ICE no enfrentan investigaciones penales. Esta estadística revela que la mayoría de los arrestos responden únicamente a procesos administrativos migratorios.
La familia, tras el retorno de Julián, solicitó al Gobierno Nacional respaldo y mayor investigación para facilitar la liberación de colombianos detenidos en los centros del ICE.
Destacaron la importancia de una intervención estatal efectiva y reiteraron la urgencia de proteger los derechos de quienes permanecen privados de libertad en el extranjero. La petición busca que las autoridades colombianas refuercen su presencia y acciones diplomáticas ante las detenciones que afectan a estos ciudadanos.