Las autoridades marítimas pusieron la lupa sobre lo que viene para el Caribe colombiano en los próximos días. El comportamiento del mar y del viento empieza a cambiar y, según los pronósticos oficiales, el panorama exige especial atención de quienes viven o trabajan cerca de la costa.
La Dirección General Marítima (Dimar) advirtió sobre la presencia de mar de leva en varios sectores del litoral Caribe, incluida la zona marítima de Cartagena. El fenómeno está asociado al paso de un frente frío por el noreste del mar Caribe, un sistema que suele alterar de forma significativa las condiciones oceánicas y atmosféricas.
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De acuerdo con el reporte entregado por la entidad, este frente frío provocará un aumento gradual tanto en la velocidad de los vientos como en la altura del oleaje. Las condiciones más exigentes se concentrarían entre el martes 10 y el miércoles 11 de febrero de 2026, cuando el mar podría presentar un comportamiento más agitado de lo habitual.
El impacto no será uniforme en toda la región. Dimar explicó que el mar de leva tendrá una incidencia más marcada en el sur del litoral Caribe colombiano. En contraste, en el Golfo de Urabá se mantendrían condiciones moderadas, con alturas de ola que oscilarán entre 1,9 y 2,4 metros, alcanzando su punto más alto durante el miércoles 11 de febrero.
Más al oriente, el panorama será más exigente. En los departamentos de Córdoba y Sucre se esperan alturas significativas del oleaje que podrían ubicarse entre 2,7 y 3,3 metros, especialmente entre el miércoles 11 y el jueves 12 de febrero de 2026. Estas condiciones elevan el riesgo para embarcaciones menores y actividades recreativas en el mar.
El archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina también sentirá los efectos del sistema atmosférico. Según los pronósticos de Dimar, allí se registrarían vientos con velocidades entre 30 y 41 kilómetros por hora, acompañados de un oleaje de entre 2,0 y 2,3 metros.
Sin embargo, las condiciones más severas se concentrarían en el Caribe central. En esta zona, los vientos podrían alcanzar velocidades de entre 46 y 55 kilómetros por hora, mientras que las olas llegarían a alturas estimadas entre 3,2 y 3,8 metros, niveles que obligan a extremar precauciones en la navegación.
En el norte del Caribe colombiano, el comportamiento del mar sería algo más estable, aunque no exento de variaciones. Allí se prevén incrementos leves en el oleaje, con alturas que rondarían entre 1,5 y 1,7 metros, principalmente durante la jornada del miércoles.
A este escenario se suma la posibilidad de lluvias persistentes. La autoridad marítima indicó que la interacción entre los sistemas meteorológicos favorecerá precipitaciones continuas hasta el miércoles 11 de febrero en sectores de Córdoba, Sucre, el Golfo de Urabá y la Sierra Nevada de Santa Marta, con afectaciones en puertos, playas, embarcaciones menores y comunidades costeras, lo que podría complicar aún más las condiciones en tierra y mar.
Frente a este panorama, Dimar hizo un llamado al gremio marítimo, a los pescadores y a la ciudadanía en general para reforzar las medidas de seguridad durante cualquier actividad náutica o recreativa, ante cambios del oleaje, visibilidad reducida y variaciones de viento. La entidad insistió en la importancia de atender las recomendaciones de las autoridades locales y evitar riesgos innecesarios.
Asimismo, recomendó consultar de manera permanente los reportes meteomarinos actualizados a través de su página oficial www.dimar.mil.co, sus redes sociales (@DimarColombia) y el sitio web del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas del Caribe (Cioh), con el fin de tomar decisiones informadas ante la evolución de las condiciones del mar.