La llamada diplomacia espiritual fue decisiva en el acercamiento entre Gustavo Petro y Donald Trump antes del encuentro que le dio un nuevo rumbo en la relación entre Colombia y Estados Unidos.
Según información revelada por la revista Cambio, la gestión clave recayó en el pastor Ramiro Peña, asesor espiritual del presidente estadounidense, que se reunió en privado con Petro la noche previa a la cita en Washington D.C.
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El periodo previo al encuentro estuvo atravesado por tensiones entre Bogotá y Washington, agravadas por la inclusión de Petro y familiares en la llamada “Lista Clinton” y la preocupación tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero.
Desde octubre del año anterior, figuras cercanas al Gobierno colombiano iniciaron contactos con iglesias, empresarios y congresistas afines a Trump, con el fin de crear condiciones para el diálogo.
Luis Gilberto Murillo, exembajador y candidato presidencial, fue uno de los promotores de estas gestiones reservadas, facilitando la cita con Peña como parte de una estrategia para preparar el ambiente del encuentro bilateral.
En la noche del 2 de febrero, el presidente Petro recibió al pastor Peña en la residencia del embajador colombiano Daniel García-Peña, situada en el sector de Dupont Circle, Washington. También participaron Murillo y Oscar Gamboa, ministro consejero ante la embajada de Colombia y enlace con el Congreso estadounidense.
Durante casi dos horas y media, en un ambiente de familiaridad en torno a empanadas, las conversaciones giraron sobre asuntos espirituales y filosóficos. Petro compartió su visión de las energías positivas desde su formación católica, mientras Peña destacó el papel de la fe en la vida pública.
“Eso terminó bien. Ahí estuvimos largo rato, desde las 7 hasta las 9:30 p.m., casi una hora y media charlando, y el presidente le daba su versión de lo que él entendía de la vida, que eran energías positivas, como la perspectiva de alguien que es católico. Y el pastor le daba su perspectiva también, desde la fe. Montamos una reunión de diálogo espiritual, filosófico y teológico”, relató a Cambio uno de los asistentes.
Uno de los momentos centrales fue el intercambio de obsequios: Peña entregó a Petro una Biblia de estudio personalizada y, en reciprocidad, el presidente le entregó un detalle de la delegación colombiana. Fuentes consultadas por la revista contaron que, durante el encuentro, Petro expresó su aprecio por el “Cantar de los Cantares” debido a su valor poético.
“Cuando le entregó la biblia, el presidente Petro mencionó que uno los libros canónicos de la biblia que más le gustaba era el Cantar de los Cantares, porque era poesía lírica”, señaló la fuente al medio.
Peña dedicó una oración por Colombia, Estados Unidos y por el éxito de la inminente reunión presidencial, pidiendo que “el don del Espíritu Santo se asentara en esa reunión”, según testimonios recogidos.
Los asistentes interpretaron este diálogo como una preparación importante, que permitió a Petro conocer de cerca el enfoque y las ideas propias del círculo íntimo de Trump a través de uno de sus principales asesores espirituales.
El pastor Ramiro Peña lidera la Christ the King Church en Waco, Texas, y ha tenido un papel relevante en el entorno evangélico republicano. En febrero del año anterior, fue uno de los pastores invitados a la ceremonia de constitución de la Oficina de la Fe en la Casa Blanca. También participó en la recepción navideña que ofreció Trump en diciembre y en iniciativas presidenciales dedicadas a la comunidad hispana. Su presencia constante en eventos oficiales y campañas de Trump ha consolidado su influencia como mediador en temas de sensibilidad religiosa y política.
En círculos políticos y empresariales, se percibió que la intervención de Peña ayudó a establecer un tono distinto entre ambos mandatarios. Murillo resaltó en Cambio el peso del “ecosistema” conformado por actores religiosos, empresariales y legislativos en la creación de un ambiente favorable para la cita clave.
A este escenario se sumaba la polémica reciente por una declaración de Petro sobre Jesús y María Magdalena, que provocó reparos entre la Iglesia católica y sectores cristianos en Colombia. Esta controversia intensificó el clima previo a la cita bilateral y resaltó la importancia de la mediación espiritual impulsada por Peña.
De acuerdo con fuentes consultadas por Cambio, el pastor Peña ya había tratado, en otras oportunidades, asuntos relacionados con Colombia y el presidente Petro directamente con Trump.
Estas gestiones habrían contribuido a proyectar a Petro como un interlocutor válido y persona de fe, facilitando así un diálogo constructivo entre ambos presidentes a los ojos de sus respectivos entornos.