La comedia teatral Las Ochenteras regresa a Bogotá en una temporada limitada, tras agotar boletería en todas sus funciones el año anterior. Raquel Sofía Amaya y Ana Cristina Botero protagonizan nuevamente la obra, que estará en el Teatro Belarte desde el 14 de febrero, con presentaciones los sábados a las 20:00.
El éxito previo convirtió la pieza en un fenómeno de taquilla, reuniendo a un público de diversas edades.
Amaya relata el motivo del retorno: “El público nos pedía que volviéramos. La reacción fue tan cálida y la boletería tan exitosa, que sentimos la responsabilidad de retomar la obra y reencontrarnos con quienes nos han acompañado en esta historia”.
Botero describe la dinámica entre ambas protagonistas: “Trabajar con Raquel Sofía es volver a la universidad, retomar una complicidad de años. Hay mucha autenticidad en lo que presentamos, porque la obra nace de nuestra amistad y de recuerdos reales”.
La trama gira en torno a Sara Pombo y Helena Santamaría, dos amigas de 60 años que enfrentan los retos de una sociedad en transformación. “La obra revive el espíritu de los años 80 a través de la historia de dos mujeres que encaran con valentía y optimismo los cambios tecnológicos y sociales del presente”, resalta Amaya.
Botero añade: “Es como sumergirse en el túnel del tiempo. Revivimos una época colorida, con música, fiestas y costumbres, pero también los desafíos de una década difícil en Colombia”.
Ambas destacan el contraste entre pasado y presente. “En la obra mostramos cómo pasamos de la máquina de escribir al computador, del teléfono de disco al celular. Es una generación de transición, donde todo era distinto: hacíamos trabajos a mano, conversábamos cara a cara, éramos una familia reunida alrededor de un solo televisor”, señala Amaya.
Botero subraya los lazos familiares y la formación: “Nos criamos en una época donde pedir permiso y respetar a los padres era lo normal. Compartimos esas anécdotas porque forman parte de nuestra historia común y de la manera en que nos hemos formado como personas”.
Amaya agrega: “Pedíamos la bendición, respetábamos a los mayores. Esa educación nos dio una estructura muy importante”.
El montaje enfatiza la conexión entre generaciones. “Esta obra es una oportunidad para el encuentro, puede venir la mamá, la tía, el hijo, o venir sola. Todos encuentran algo que los conecta”, sostiene Amaya.
Botero concluye: “Recuperamos eso de conversar de verdad, de reunirse, de vivir en grupo. No chateábamos, sino que nos llamábamos para salir a jugar o bailar, y en escena eso se nota”.
La creación de Las Ochenteras implicó varios retos. Amaya comenta: “He asumido el doble papel de actriz y productora, y además escribí una canción original para la obra. Fue un acto de fe: fe en el público que nos sigue reclamando nostalgia, fe en nuestro propio trabajo. Montar esto en Colombia, escribiendo desde nuestras vivencias, le da autenticidad a cada función”.
El trabajo junto a los directores Juan Ricardo Gómez y Santiago Vargas resultó en un espectáculo que conjuga humor, música y memoria. “Nos sentamos a escribir la sinopsis, a debatir sobre cómo equilibrar el recuerdo de una época vibrante con sus momentos difíciles. Buscamos el balance entre nostalgia y reflexión, sin evadir la época convulsa que nos marcó”, comparte Amaya.
La obra se presenta en el Teatro Belarte, en Bogotá, todos los sábados a las 20:00 desde el 14 de febrero. Las boletas están disponibles en la taquilla del teatro o en atrapalo.com. “Invitamos a todos: jóvenes, adultos, familias. Esta es una comedia para todos los públicos, pensada para reír y compartir experiencias”, destaca Botero.
Las Ochenteras propone un reencuentro con lo mejor del pasado, apelando al humor y la memoria genuina sin recurrir a excesos, y brindando una experiencia familiar donde cada generación encuentra su lugar.