La primera masacre registrada en Cúcuta y su área metropolitana y la segunda en Colombia en 2026 ocurrió el 6 de enero, dejando como víctimas a tres jóvenes identificados como Michael Steven Lobo Melgarejo, Cristian Alejandro Jaimes Mariño y Ángelo Leonardo Pinzón Ascencio.
Según Indepaz, los tres amigos compartían una pasión por las motocicletas y solían reunirse en la trocha Cormoranes, un paso informal que conecta las torres residenciales del mismo nombre con el Anillo Vial Occidental, en la ciudadela Juan Atalaya. Allí, participaban en carreras clandestinas y encuentros frecuentes junto a otros jóvenes del sector.
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La tarde del crimen, cerca de las 5:30 p. m., los jóvenes se encontraban negra irrumpieron sorpresivamente y abrieron fuego en repetidas ocasiones.
El ataque fue fulminante y no dejó testigos visibles, aunque se presume que había más personas presentes. Dos de las víctimas murieron en el sitio, junto a dos motos caídas, mientras que la tercera intentó huir, pero su cuerpo fue hallado metros adelante, junto a otras dos motocicletas.
La escena reflejaba el caos del momento: cuatro motocicletas, rastros de sangre, un casquillo de arma de fuego y objetos personales de las víctimas, como una herramienta para moler marihuana y una vela completamente derretida, que evidencian sus actividades previas al ataque.
Un transeúnte alertó a las autoridades, quienes llegaron rápidamente, acordonaron el lugar y solicitaron la presencia de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho). Familiares de los fallecidos llegaron poco después, confirmando entre llanto la trágica noticia.
El coronel Johnny Castillo, comandante operativo encargado de la Policía Metropolitana de Cúcuta, indicó que la principal hipótesis apunta a una confrontación entre bandas criminales por el control del microtráfico en la zona.
Se designó un equipo especializado para investigar el caso, pues la Comuna 7 de Cúcuta ha sido escenario de varios homicidios y atentados recientes ligados a disputas entre organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
Castillo recordó que barrios cercanos, como Motilones, Ospina Pérez, Tucunaré, Buenos Aires y La Ermita, han enfrentado episodios de violencia similares, incluyendo ataques armados y atentados con explosivos, en el marco de la lucha por el control territorial.
Por ahora, las autoridades no descartan ninguna hipótesis: el ataque pudo estar dirigido específicamente a alguna de las víctimas, a integrantes que lograron huir o tratarse de un mensaje intimidatorio enviado por una estructura criminal activa en el sector.
Tras la masacre, la Policía activó un Plan Candado para intentar dar con el paradero de los responsables, pero hasta el momento no se han reportado capturas.
El hecho ha generado consternación entre los habitantes de la ciudadela Juan Atalaya y reavivó la preocupación por la seguridad en Cúcuta, donde la presencia de grupos armados y el microtráfico siguen cobrando vidas.
La investigación continúa, mientras la comunidad exige respuestas y acciones contundentes para frenar la ola de violencia que afecta a los jóvenes de la región.
Las autoridades trabajan en la recolección de pruebas y testimonios que permitan esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia.
La masacre en la trocha Cormoranes representa un trágico inicio de año para Cúcuta y pone en evidencia la urgencia de fortalecer las estrategias de seguridad y prevención en zonas golpeadas por la criminalidad.
Primer masacre en Colombia: Tres mujeres fueron asesinadas en Santander de Quilichao, Cauca
El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) reportó la primera masacre de 2026 en Colombia, ocurrida en Santander de Quilichao, Cauca, donde tres mujeres perdieron la vida.
La violencia comenzó con el asesinato de Irma July Erazo Reina en un local comercial y continuó durante el velorio, cuando hombres armados atacaron a Angélica María Camtoñí y Nancy Estela Reyna. Con este hecho, ya suman 294 masacres bajo el actual gobierno.
Autoridades y defensores habían advertido previamente sobre el riesgo por la presencia de disidencias armadas y la imposición de control ilegal en la zona.