Sacar el manómetro, mirar la aguja y ajustar la presión de las llantas parece sencillo, pero muchos conductores todavía no saben con exactitud cuánto aire deben meterle a sus neumáticos.
Y eso no es un dato menor: mantener la presión correcta evita accidentes, prolonga la vida de las llantas y hasta ayuda a ahorrar gasolina.
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Entonces, ¿cómo saber qué presión aplicar? Lo primero es consultar la pegatina del fabricante, que generalmente está en la puerta del conductor, en la tapa del tanque de combustible o en el manual del carro.
En algunos modelos modernos, esta información aparece en el parasol del copiloto o en los laterales de las puertas. Allí encontrará los valores exactos recomendados para cada situación de carga, desde viajes ligeros hasta máxima capacidad, y también indica la presión de las ruedas delanteras y traseras.
Por ejemplo, muchos vehículos recomiendan entre 31 y 36 PSI, pero esto puede variar según el modelo.
Si su carro es más nuevo y viene con Tpms (Sistema de Monitoreo de la Presión de los Neumáticos), este le avisará si alguna rueda se desinfla demasiado.
Cuando se encienda la luz en el tablero, no lo ignore: deténgase, revise y ajuste la presión según la recomendación del fabricante.
Otro punto importante: siempre mida la presión con las llantas frías. Después de conducir, el calor hace que el aire dentro se expanda y puede dar una lectura equivocada.
Si solo puede medir las llantas calientes, lo recomendable es sumar entre 3 y 4 PSI para compensar. Y no olvide revisar sus neumáticos al menos una vez al mes, antes de viajes largos o cuando vaya a cargar cosas pesadas.
Para medir la presión, solo necesita un manómetro: lo encuentra en gasolineras o puede tener uno portátil en casa. Quite el tapón de la válvula, lea la presión y compárela con la recomendación. Si está muy alta, suelte aire; si está baja, infle hasta el nivel correcto. Luego vuelva a colocar el tapón de la válvula. Sencillo, ¿cierto?
No se olvide de la rueda de repuesto. Por lo general, necesita más presión que las demás, entre 33 y 38 PSI, y solo debe usarse a un máximo de 80 km/h. Revisarla de forma periódica asegura que funcione correctamente cuando realmente la necesite.
Tener la presión correcta no es solo un tema de comodidad: un neumático sobreinflado pierde contacto con el asfalto, la adherencia baja y el desgaste se concentra en el centro de la banda.
En cambio, un neumático con poca presión hace que la dirección se sienta pesada, eleva el consumo de combustible, aumenta la probabilidad de reventón y desgasta los flancos más rápido. Por eso, mantener la presión adecuada es sinónimo de seguridad y economía.
Las temperaturas también afectan la presión: un descenso de 10 °C puede reducir varios PSI, mientras que el calor la aumenta. Por eso, ajuste la presión cuando cambie la estación o después de días con cambios bruscos de temperatura.
Algunos conductores optan por inflar sus neumáticos con nitrógeno, que mantiene la presión más estable y reduce el riesgo de reventón, sobre todo en viajes largos. Eso sí, si se mezcla con aire, pierde parte de sus beneficios y solo puede inflarse en talleres especializados.
Finalmente, las pérdidas de presión pueden tener varias causas: válvulas porosas, rines oxidados, exposición prolongada al sol o pinchazos lentos. Si nota que un neumático se desinfla más rápido que los demás, lo mejor es llevarlo a un taller para descartar daños.
En conclusión, saber la presión correcta de sus llantas empieza por consultar la pegatina del fabricante y usar un manómetro confiable.
Revisar la presión con regularidad, atender las alertas del Tpms y cuidar la rueda de repuesto son prácticas que no solo protegen su carro, sino también su seguridad y su bolsillo. Con estos simples pasos, sus viajes serán más seguros, cómodos y económicos, y sus neumáticos le durarán mucho más.