En casi todos los años, diferentes mediciones y rankings han destacado que Colombia tiene cosas por mejorar en cuanto a la solidez y reputación de su democracia, institucionalidad y transparencia. Y aunque no se trata de las posiciones más desfavorables, en uno de los informes más recientes emitidos por la Unidad de Inteligencia del medio de periodismo The Economist, Colombia experimentó un descenso en la clasificación de democracias del mundo.
Con un puesto 55 entre 165 países analizados, el país resultó catalogado como una nación con una “democracia defectuosa”, con una puntuación de 6,55, varios puntos porcentuales menos que en 2022, y con una pronunciada diferencia de cara 7,1 que se obtuvo en el 2019, como se reportó también en el diario económico nacional La República.
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Dicha clasificación se encarga de mostrar un diagnóstico de los sistemas políticos de la mayoría de los países posible. En su última medición se evidenció que la cabeza la tienen países como Noruega, Nueva Zelanda e Islandia, incluso Costa Rica, en atención a una meticulosa valoración de aspectos como los procesos electorales, el funcionamiento del gobierno, la participación política, las libertades civiles y la cultura política.
La revelación más controvertida fue que, según el ranking, Uruguay y Costa Rica sobresalieron en América Latina como las democracias más sólidas de la región, aunque no entran en los primeros diez lugares. Ostentaron puntuaciones de 8,66 y 8,29, respectivamente, y se posicionaron en la categoría de “democracia plena”. En contraste, Chile experimentó un declive en su clasificación, de manera que paso de un estatus de democracia plena a una con defectos.
Los conflictos internos en Colombia bajaron el puntaje
De acuerdo el estudio, el país quedó calificado dentro del grupo de las “democracias frágiles”, o “flawed democracies”, en virtud de las muertes causadas por conflictos internos que no han podido ser contrarrestadas por la institucionalidad.
“Otra media docena de países clasificados como “democracias defectuosas” se enfrentan a conflictos internos, incluida la guerra de bandas, de mayor o menor gravedad, entre ellos Brasil, Colombia, Indonesia, Jamaica, Filipinas y Tailandia, con un número de muertes anuales superior a 100 —con un amplio margen en algunos lugares”, añadió el informe.
De tal manera, Colombia resultó en ese mismo estudio como una nación insegura. Textualmente, y en consideración de los datos que citó el medio inglés del Armed Conflict & Event Data Project, una organización que “cartografía y analiza datos mundiales sobre delincuencia y conflictos”, las estadísticas confirmarían serios problemas de seguridad.
“Tres de los diez países más peligrosos del mundo se encuentran en la región (México ocupa el tercer lugar, Brasil el sexto y Colombia el décimo). No es de extrañar que la preocupación por la delincuencia y la violencia en la región sea una de las más elevadas del mundo. Según una encuesta realizada en diciembre de 2023 por la encuestadora Ipsos, seis países latinoamericanos se encuentran entre los diez primeros de los 29 países encuestados en los que los ciudadanos afirman que la delincuencia es su principal preocupación”, describió The Economist.
Al respecto, el politólogo e internacionalista Mateo Amaya destacó en entrevista con La República que “el conflicto interno entre grupos armados en Colombia incide negativamente en el funcionamiento del Gobierno, especialmente en la periferia del país”.
Aunque el Democracy Index de The Economist no está orientado a exponer las cifras sobre violencia conflictos, sí busca establecer una relación entre estos fenómenos y el peso de la autoridad institucional y sus resultados en los procesos electorales.
Un ejemplo claro para dicho análisis es el de El Salvador, que demostró una caída en este índice de democracia; pues, aunque ha mejorado su seguridad y presumiblemente ha solidificado el dominio gubernamental, se ha descrito como un gobierno cada vez más autoritario con el intento de reelección del presidente Nayib Bukele, en detrimento de las libertades democráticas, según la perspectiva del ranking.