LA COLUMNA: Pere Miró, el mediador del COI con Samaranch, Rogge y Bach que vuelve a sentarse frente a los talibanes como hace un cuarto de siglo

El experto español podría haberse ocupado de hasta 200 casos de diversa magnitud en el Movimiento Olímpico, entre ellas la negociación para la participación de las dos Coreas en Pyeonchang 2018 y en la reciente operación humanitaria del COI en Afganistán.

Delegación del COI encabezada por Peré Miró reunida en Qatar con los talibanes
Delegación del COI encabezada por Peré Miró reunida en Qatar con los talibanes

Un experto asegura que en todo este tiempo el español Pere Miró podría haberse involucrado en cerca de 200 procesos en el mundo olímpico. Desde serios conflictos por violaciones de la Carta Olímpica a simplemente acompañar a los Comités Olímpicos de cinco continentes en sus revisiones de estatutos.

El primer problema que enfrentó Miró fue el de los talibanes, cuando estrenó su cargo olímpico en 1997. Veinticuatro años después, otra vez está frente a frente con la tragedia afgana.

Pero esta vez la realidad es otra, porque con el regreso por la fuerza de los militantes talibanes al poder, miles de afganos han sido evacuados hacia varios países, entre ellos varios centenares de deportistas de alto rendimiento, en una operación diseñada por el COI en la que participó Miró.

Una fuente cercana a la delegación del COI que asistió en Doha, Qatar, a una reunión con representantes del nuevo régimen afgano hace una semana, aseguró a Around The Rings que Miró se mostró “cauto”.

El funcionario catalán se ha convertido en un negociador por excelencia ante problemas políticos críticos que afectan al Movimiento Olímpico, luego de trabajar con tres presidentes del COI: Juan Antonio Samaranch, Jacques Rogge y Thomas Bach.

Samaranch fue quien lo descubrió y lo “fichó” para su equipo en Lausana tras el éxito de los Juegos Olímpicos de Barcelona, donde integró su Comité Organizador como subdirector general de operaciones.

Cuando Anselmo López, una importante figura del deporte español, dejó la plaza de Solidaridad Olímpica en la que había sido su primer director, luego de los Juegos Olímpicos de Atlanta, Samaranch convocó a Miró para sucederle. Lo nombraría también al frente de las Relaciones con los Comités Olímpicos Nacionales.

López murió en diciembre de 2004 a los 94 años. Fue jugador, entrenador nacional y presidente de la Federación Española de Baloncesto, impulsor del minibasket en su país, vicepresidente y secretario general del Comité Olímpico Español, director del Consejo Superior de Deportes y vicepresidente del Mundial de Fútbol de 1982.

Fui su compañero de viaje durante las tres horas y media del vuelo de la desaparecida Swissair desde Moscú a Ginebra. Habíamos asistido a la despedida de Samaranch tras 21 años al frente del COI. El tiempo se fue “volando” escuchándole sus historias. Me confirmó de paso que el club predilecto de Samaranch, que viajaba en el mismo vuelo ese 17 de julio de 2001, justo el día de su cumpleaños, era el Español y no el Barcelona.

Los talibanes se apoderaron de Kabul en septiembre de 1996. Las Naciones Unidas no reconocieron su gobierno. Ya desde su nuevo cargo, Miró se encargó de monitorear la línea dura de los talibanes extendida al deporte con sus restricciones, incluida la prohibición de las mujeres de competir.

En las conversaciones con el COI, los funcionarios afganos insistían en que el país había competido en todos los Juegos Olímpicos de Verano desde 1936 y contaban con deportistas entrenando en varios deportes con vistas a los Juegos Olímpicos de Sydney en el 2000.

Afganistán fue suspendida por el COI en 1999. De los 200 países con comités olímpicos nacionales, fue el único prohibido para la cita australiana donde hizo su aparición Timor Oriental, administrado por la ONU. Sus cuatro atletas compitieron con bandera neutral.

Con la caída del regimen talibán en 2001, Miró fue a Kabul con la indicación de su jefe, Jacques Rogge, de recabar información en el terreno que podría favorecer al levantamiento de la prohibición olímpica. En 1993, la Sesión del COI en Praga aprobó el reconocimiento de Afganistán y su vuelta a los Juegos Olímpicos en Atenas 2004.

Desde el año 2000, Miró se sirvió de 10 puntos básicos y esenciales de la Constitución Olímpica que fijó el juez senegalés Keba M’baye, presidente de la Comisión Jurídica del COI –fallecido en 2007-, que debían ser cumplidos obligatoriamente por los 205 CON como el total respeto a los principios de la Agencia Mundial Antidopaje y la presencia femenina en sus comités ejecutivos.

La llamada interferencia gubernamental contra la autonomía olímpica ha sido el denominador común en la mayoría de los casos bajo la atención de Miró.

Pero no únicamente. En la Comisión 2000, creada por el COI para el establecimiento de reformas como consecuencia del llamado “escándalo de Salt Lake City”, estuvo directamente vinculado a Thomas Bach, que coordinó uno de los tres Grupos de Trabajo.

Por 10 años, desde la primera suspensión olímpica de Kuwait en el 2009 hasta el levantamiento de las sanciones en 2019, una buena parte de su tiempo lo ocupó en la situación del Comité Olímpico de ese país debido a la intrusión gubernamental. Los atletas kuwaitíes compitieron bajo la bandera olímpica en los Juegos de 2012 y 2016.

Las negociaciones para la participación de las dos Coreas en un equipo conjunto en los Juegos Olímpicos Invernales de Pyeonchang pendieron de un hilo hasta el último minuto, pero al final condujeron a un suceso histórico, desenlace del que Miró no ocultó su satisfacción.

Pero el desencanto retornó, y la ilusión de una futura candidatura conjunta de Seúl y Pyongyang también podría verse dañada.

El COI suspendió al Comité Olímpico de Corea del Norte hasta finales de 2022, al ser el único que no participó en los Juegos de Tokio, pero se ha reservado la posibilidad de “reconsiderar” la duración de la sanción sin vetar a los atletas norcoreanos para los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing dentro de tres meses.

Desde fines de 2018 y tras 26 años como director de relaciones con los comités olímpicos nacionales y de Solidaridad Olímpica, Miró se ha centrado exclusivamente en su función de Director General Adjunto, trabajando con los altos dirigentes del COI en acciones frente a situaciones críticas en el Movimiento Olímpico.

Una de esas preocupaciones, que están siendo observadas desde Lausana, es la que el COI califica como “discriminación política” contra países a la luz del veto a Kosovo en algunos eventos mundiales. En una carta suscrita por Miró a las federaciones internacionales se les ha pedido que antes de otorgar sedes de sus competiciones exista la garantía al respeto de las reglas del Movimiento Olímpico.

Pere Miró, María José Alcalá y Olegario Vázquez Raña
Pere Miró, María José Alcalá y Olegario Vázquez Raña

Hace dos semanas el funcionario español asistió como observador del COI a las elecciones del Comité Olؙímpico Mexicano, que transcurrieron con normalidad. Como representante del COI en México, Olegario Vázquez Raña le había sugerido a Thomas Bach que enviara a Miró, “porque es un hombre que entiende perfectamente la mentalidad latinoamericana”.

Desde la capital mexicana el funcionario olímpico español fue a sentarse mesa por medio en Doha, Qatar, con los talibanes para hablar sobre el futuro del deporte en Afganistán.

Los talibanes se comprometieron a respetar la Carta Olímpica. El COI seguirá con lupa las nuevas circunstancias.

¿Qué sucederá?

“Ya veremos”, responde el prudente negociador del COI.