La apuesta de la FIFA es clarísima: una ola de apoyo previo para que COI, UEFA, Conmebol no se puedan negar a debatir la idea de que el Mundial se dispute cada dos años

Hay veces en que la política del fútbol es muy sencilla: buena parte de la estrategia de la FIFA está expuesta en su página web, a los ojos de todos.

Foto de archivo ilustrativa de la Copa del Mundo en medio de las celebraciones tras la victoria de Francia sobre Croacia en el Mundial de Rusia 2018. 
Jul 15, 2018  
REUTERS/Kai Pfaffenbach/
Foto de archivo ilustrativa de la Copa del Mundo en medio de las celebraciones tras la victoria de Francia sobre Croacia en el Mundial de Rusia 2018. Jul 15, 2018 REUTERS/Kai Pfaffenbach/

Hay que reconocerle a Gianni Infantino que su estrategia para aumentar su poder en el fútbol y en el deporte mundial es bastante clara: al fin y al cabo, buena parte de ella está expuesta en la propia página web de la FIFA.

En un titular de fifa.com, un canal de comunicación directa con los aficionados que el ente rector del fútbol mundial está potenciando desde hace tiempo, se dice que la FIFA está buscando precisamente eso, la opinión de los amantes del fútbol. ¿Quieren ustedes una Copa del Mundo cada dos años?

Ese canal de comunicación directa está llevando a un cambio en la fisonomía habitual de las grandes federaciones deportivas internacionales.

“Los más jóvenes, cuando se les nombra ‘FIFA’, piensan en el videojuego y no en la organización madre del fútbol”, destacó recientemente un artículo del blog especializado “Big Data Sports” (BDS).

“Tal vez un Mundial cada dos años le permita a FIFA hasta relanzarse como plataforma de patrocinios y activarlos de una manera más creativa y visible (...)”, añade BDS. “FIFA tiene los datos: más de la mitad de los habitantes del planeta tiene menos de 24 años. Sobre ese demográfico intenta hacer soplar los nuevos vientos”.

Hay ahí, entonces, un nivel de “soft power” difícil de evaluar en sus alcances, pero que solo puede ser beneficioso para la FIFA, que ve su nombre asociado con algo deseable, divertido y positivo -un videojuego-, y no con temas de corrupción.

En otro titular de la web de la FIFA, el ex futbolista nigeriano Emmanuel Amuneke pone el foco en las necesidades de su continente: “África va a ganar la Copa Mundial. Pero para ganar el Mundial no basta con hablar. Tenemos que hacer que la nueva generación se desarrolle y poner los cimientos para que los jóvenes estén en condiciones de competir”.

¿Cómo se desarrollaría África? Con más dinero. ¿Y cómo se obtiene más dinero? Multiplicando por dos las ediciones del Mundial.

Y en otro artículo -todos ellos acompañados de impecables videos-, el francés David Trezeguet ofrece una perspectiva europea.

“Desde la perspectiva de los jugadores, hace falta un cambio en mi opinión. Todos somos conscientes de que hay muchos partidos en el fútbol de clubes y de selecciones, por lo que tenemos que comprender que los jugadores estén cansados entre todos los viajes y competiciones de alto nivel. Podemos tratar de incrementar el nivel del juego y eliminar encuentros que sean menos útiles para los jugadores”.

“Desde 1930, hemos mantenido la misma idea de partidos: amistosos, encuentros de clasificación y la Copa Mundial. Pero en mi opinión, también debemos tener presente el hecho de que los aficionados quieren mayores espectáculos y más encuentros al máximo nivel”.

Trezeguet, entonces, se anticipa a la respuesta de qué quieren los aficionados, aunque semanas atrás la FIFA ya organizó su propia encuesta. En un primer adelanto llegó a la conclusión de que los aficionados quieren ver más frecuentemente partidos de la Copa del Mundo.

Pablo Zabaleta, ex internacional argentino, expresa la posición sudamericana en un artículo más de la prolífica web de la FIFA.

“Creo que reducir el número de paréntesis internacionales en una temporada sería realmente útil”, dice Zabaleta, oro en los Juegos de Pekín 2008. “Como sudamericano, cada vez que teníamos un paréntesis internacional, teníamos que viajar muchos kilómetros para jugar dos partidos internacionales antes de volver con nuestros clubes”.

Y en el mismo artículo, la FIFA ofrece su análisis de la situación.

“De hecho, durante un ciclo de cuatro años, las estrellas sudamericanas que juegan en clubes europeos podían viajar hasta siete veces más que sus homólogos europeos, con el consiguiente aumento del desequilibrio a nivel mundial. Ese desequilibrio se refleja en el hecho de que, en las finales de las cuatro últimas ediciones de la Copa Mundial de la FIFA, solamente ha estado presente una nación no europea. Fue en 2014, cuando una Argentina con el propio Zabaleta en sus filas cayó derrotada en la prórroga ante Alemania”.

Uno de los señuelos de la FIFA para las 211 federaciones que la integran es el de reducir las ventanas de partidos internacionales. A Zabaleta le gusta la idea. ¿A los clubes también?

Esos clubes, los más poderosos del mundo, que funcionan bajo el gran paraguas de la UEFA dentro de esa celebración anual del fútbol que es la Champions League. Que la FIFA presente una propuesta que les estaría solucionando uno de sus problemas más importantes es también un movimiento estratégico de Infantino.

El calendario que propone Zurich, “establece las fechas de los partidos internacionales y los días en que los clubes deben liberar a los jugadores para que se concentren con sus selecciones nacionales. Por lo tanto, desempeña un papel fundamental en el crecimiento sostenible del fútbol en todas las regiones del mundo y en todas las categorías”, destaca la FIFA en su web.

“Reducir esos cinco paréntesis internacionales y poder jugar todos los partidos en un mes implicaría muchos menos viajes y beneficiaría a los jugadores en cuanto a reducir el cansancio físico y mental”, coincide Zabaleta.

“En particular, desde el punto de vista de los aficionados, podrían disfrutar de cuatro o cinco de los partidos de su selección en un mes, y habría una mejor conexión entre los aficionados y la selección nacional. Los jugadores podrían concentrarse [completamente] en sus selecciones antes de regresar con sus clubes”.

Y así se van sumando protagonistas o, en el lenguaje de la alta política deportiva, “grupos de interés”: aficionados, jugadores, selecciones de diferentes confederaciones, clubes y la propia opinión de la FIFA. En el fútbol femenino, que también está revisando su calendario, el liderazgo está en manos de la experimentada anglo-estadounidense Jill Ellis.

Y hay otros jugadores que en la web de la FIFA insisten en los beneficios del “plan Infantino”. Ex jugadores de renombre como Roberto Carlos el alemán Sami Khedira o el italiano Marco Materazzi, todos ellos campeones mundiales.

“Hay un 20 por ciento de fútbol de selecciones y un 80 por ciento de fútbol de clubes. Nuestro deseo es mantener ese equilibrio, pero queremos reorganizarlo de una manera más eficiente”, explicó el entrenador francés Arsène Wenger, al que Infantino puso al frente de todo el proceso.

El técnico Arsene Wenger, en una fotografía de archivo. EFE/JuanJo Martín
El técnico Arsene Wenger, en una fotografía de archivo. EFE/JuanJo Martín

“Partidos trascendentes y períodos de descanso”, destacan todos, un mantra que la FIFA busca instalar: los partidos serán mejores para los espectadores y los protagonistas, alega.

Que la FIFA haya incluido una Copa del Mundo cada dos años dentro de esa muy necesaria revisión del calendario de partidos internacionales irritó al COI, la UEFA y la Conmebol, que sienten con razón que Infantino los perjudica y pone en peligro sus propios productos: los Juegos Olímpicos, la Eurocopa, la Copa América.

A Thomas Bach no le gustó que Infantino, miembro del COI, no le avisara hasta horas antes de la idea que presentaría. Algo muy parecido les sucedió a Aleksandr Ceferin y a Alejandro Domínguez.

Pero el camino es largo y las antipatías o enojos personales irán cediendo paso a la realidad de que habrá que llegar a algún acuerdo en el que todos cedan un poco.

La FIFA ya anunció que hablará con todo tipo de grupos y protagonistas antes de llevar el asunto al debate con las seis confederaciones. Es algo así como llevarte a un restaurante con la mesa ya servida y sin haber podido elegir del menú. A esa mesa ya están sentados jugadores, aficionados, federaciones de todo el mundo, clubes y algunos otros factores de poder. En esa situación, algo tendrán que comer el COI, la UEFA, y la Conmebol.

Hay además caminos para evitar que los grandes eventos coincidan en un mismo año. El de llevar la Copa del Mundo a los años impares, por ejemplo. Todo eso formará parte de la negociación.

En medio de las tensiones públicas, Around the Rings pudo confirmar que hay contactos discretos a alto nivel entre todos los protagonistas. Es evidente que la nueva Copa del Mundo no puede nacer con la oposición de la UEFA, la Conmebol y la abierta antipatía del COI. Pero puede nacer, y no hay que ir más allá de la propia web de la FIFA para entender por qué.

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