El drama climático que vive un pueblo de Europa: glaciares que retroceden, agua contaminada y casas en riesgo por avalanchas

Longyearbyen, en el archipiélago noruego de Svalbard, restringió el consumo de agua de la canilla por la presencia de metales pesados y enfrenta daños en sus construcciones ante el acelerado aumento de la temperatura

El secreto helado, las bases nazis olvidadas del Ártico captaron la atención mundial
Las autoridades de Longyearbyen restringieron el consumo de agua de red tras detectar la filtración de metales pesados desde las rocas del subsuelo. (Freepik)
Guardar

En Longyearbyen, un pueblo noruego de apenas 2.600 habitantes ubicado a 78 grados de latitud norte, abrir la canilla dejó de ser un acto automático. La población debe buscar agua potable en un tanque instalado en el supermercado local, mientras las autoridades investigan la presencia de metales pesados en la red. Esa es —apenas— una de las consecuencias del deshielo acelerado en el archipiélago ártico de Svalbard.

La situación reúne problemas que hasta hace pocos años parecían aislados: los glaciares retroceden, el suelo permanentemente congelado pierde estabilidad y las lluvias sustituyen cada vez más a las nevadas. Longyearbyen se convirtió en un caso de estudio sobre los efectos cotidianos de la crisis climática en las regiones polares.

PUBLICIDAD

El archipiélago de Svalbard, bajo soberanía de Noruega, tiene el 57% de su territorio cubierto por glaciares. Sin embargo, el aumento de la temperatura avanza allí a un ritmo de hasta siete veces superior al promedio del planeta.

Uno de los ejemplos es el glaciar Foxfonna, situado a unos 15 kilómetros de Longyearbyen. Andy Hodson, glaciólogo y profesor del Centro Universitario de Svalbard (UNIS), advirtió a The Guardian que esa masa de hielo “está muriendo lentamente”. El especialista explicó que el glaciar ya no acumula suficiente nieve y pierde entre uno y cuatro metros de espesor cada año.

PUBLICIDAD

Longyearbyen
El archipiélago de Svalbard experimenta un calentamiento hasta siete veces superior al promedio global que compromete la supervivencia de glaciares como el Foxfonna.

La precipitación, que históricamente caía en forma de nieve, llega cada vez con más frecuencia como lluvia. Esa modificación acelera la pérdida de hielo y altera las condiciones del terreno. En los últimos dos años, diez frentes glaciares del archipiélago retrocedieron por completo hasta quedar sobre tierra firme, según Hodson.

El año 2024 marcó un punto especialmente crítico. “Las cosas se descontrolaron”, señaló el investigador, luego de que las altas temperaturas del verano provocaran una pérdida de hielo equivalente al 1% en todo Svalbard. El fenómeno está vinculado a la amplificación ártica, un proceso en el que la reducción del hielo marino expone más superficie oscura, que absorbe más calor y acelera el calentamiento.

Metales pesados en el agua y restricción del consumo

El descongelamiento del suelo abrió otro frente de preocupación en Longyearbyen: la calidad del agua. Las autoridades recomendaron no beber agua de la canilla tras detectar que metales pesados presentes en las rocas del subsuelo llegaron al sistema de abastecimiento.

Por ahora, los vecinos llenan bidones y botellas en un tanque de agua filtrada ubicado en el supermercado. El municipio busca una solución a largo plazo, en un escenario que alteró una costumbre arraigada en el país nórdico.

“En Noruega siempre dimos por hecho que se podía beber agua de la canilla, por lo que es difícil empezar a pensar que debemos cargar nuestra propia agua”, afirmó el alcalde, Terje Aunevik. Parte de la población expresa enojo y se pregunta por qué el problema no se resolvió antes, señaló el funcionario.

El aumento de las precipitaciones en forma de lluvia frente a las nevadas habituales provocó la pérdida del uno por ciento del hielo insular durante 2024. (REUTERS/Lisi Niesner/File Photo)
El aumento de las precipitaciones en forma de lluvia frente a las nevadas habituales provocó la pérdida del uno por ciento del hielo insular durante 2024. (REUTERS/Lisi Niesner/File Photo)

La emergencia obliga a revisar el modelo de suministro, planteó Aunevik. El pueblo utiliza grandes cantidades de energía para purificar toda el agua de la red, aunque solo una pequeña porción se destina a beber o cocinar. “Tal vez podríamos tener dos sistemas de agua en las casas, uno para beber y otro para aguas grises”, propuso. Las aguas grises son las que provienen de duchas, lavamanos o lavarropas y que, sin ser aptas para consumo, pueden reutilizarse en ciertos usos.

Cimientos dañados y escasez de viviendas por el deshielo del permafrost

El avance del deshielo del permafrost también compromete la infraestructura. El permafrost es el suelo que permanecía congelado durante todo el año; al perder esa condición, cambia de volumen y disminuye su capacidad para sostener construcciones.

En Longyearbyen, el movimiento del terreno ya causó grietas en paredes, deterioró cimientos y dejó algunas viviendas inhabitables. El daño se suma a una escasez habitacional que las autoridades buscaban revertir con nuevas construcciones.

“Yo a veces digo que estamos al comienzo de la construcción de una ciudad completamente nueva. Tenemos que cambiarlo todo”, sostuvo Aunevik. El alcalde recordó además una idea tradicional de las zonas polares: “Se dice que la madera no se pudre en el Ártico, pero ahora sí”. El aumento de la humedad y la temperatura modifica incluso las condiciones sobre las que se diseñaron las casas.

La arquitecta Ingvild Sæbu Vatn, integrante del estudio LPO Arkitekter, explicó que una de las alternativas consiste en perforar hasta la roca firme para asentar los cimientos. Pero advirtió que tampoco es una solución automática. En Ny-Ålesund, otra localidad de Svalbard, algunos edificios instalados sobre roca comenzaron a elevarse por los desplazamientos del suelo.

Las empresas de expedición modifican sus itinerarios habituales y trasladan las motos de nieve hacia zonas más frías debido a la falta de cobertura invernal. (REUTERS/Lisi Niesner/File Photo)
Las empresas de expedición modifican sus itinerarios habituales y trasladan las motos de nieve hacia zonas más frías debido a la falta de cobertura invernal. (REUTERS/Lisi Niesner/File Photo)

Los especialistas estudian opciones menos convencionales para estabilizar las construcciones. Una de ellas contempla enfriar el terreno durante el invierno mediante aire frío dirigido bajo los edificios, con el objetivo de conservar congelada la base sobre la que se levantan.

Avalanchas, planificación urbana y nuevas condiciones de seguridad

El mayor riesgo inmediato para la población son las avalanchas, que se volvieron más probables por las nuevas condiciones meteorológicas. En diciembre de 2015, un alud sepultó viviendas al pie del monte Sukkertoppen, dejó nueve personas atrapadas y causó la muerte de un hombre y un bebé. Dos años después, otra avalancha dañó dos casas, aunque no hubo víctimas fatales.

“Antes era un desierto ártico, pero ahora hay más lluvia”, explicó Gunhild B. Sætren, profesora de psicología de la seguridad y directora del Centro Ártico de Seguridad de UNIS. Tras la tragedia de 2015, la institución reforzó el monitoreo de nieve y la gestión de riesgos vinculados con el cambio climático.

Las autoridades instalaron cercos para limitar la acumulación de nieve arrastrada por el viento y barreras de contención en la montaña. También demolieron algunas viviendas ubicadas en zonas expuestas, entre ellas la casa de la propia Sætren. Actualmente, el centro emite observaciones semanales que sirven de base para el sistema municipal de alerta por avalanchas.

Las alteraciones alcanzan además al turismo, una actividad importante para el pueblo. Matilda Weihs, guía de Svalbard Wildlife Expeditions, indicó que durante este año debieron trasladar las motos de nieve unos 11 kilómetros fuera de Longyearbyen para encontrar una cobertura suficiente. “Estamos perdiendo nieve antes y el deshielo empieza más temprano”, dijo.

Los guías también modificaron sus recorridos en los fiordos debido al peligro que generan los desprendimientos de bloques de hielo desde los glaciares hacia el mar. Para 2027 se prevé la entrada en vigencia de un nuevo sistema de aprobación para operadores turísticos, que incorporará una evaluación más estricta de los riesgos climáticos.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Científicos entrenan inteligencia artificial para identificar abejas por su zumbido y evitar trampas letales

Ecólogos de UMass Amherst crearon dos modelos de redes neuronales convolucionales que distinguen abejorros de abejas melíferas mediante grabaciones de audio, con una precisión superior al 93 %

Científicos entrenan inteligencia artificial para identificar abejas por su zumbido y evitar trampas letales

El impacto de El Niño en Argentina: cuándo será el pico de lluvias y qué zonas están en riesgo

El meteorólogo, Marcelo Madelón, analizó la incidencia del fenómeno sobre las precipitaciones, las crecidas y las temperaturas en el país. En Infobae a las Nueve, anticipó un verano con mayor humedad, nubosidad y tormentas

El impacto de El Niño en Argentina: cuándo será el pico de lluvias y qué zonas están en riesgo

Las crías de mantarraya gigante se refugian en costas de Centroamérica hasta crecer lo suficiente para sobrevivir en mar abierto

Un rastreo de siete años con telemetría acústica, satelital y fotografía reveló que los juveniles evitan aguas profundas donde tiburones y orcas representan amenazas letales para ejemplares de menor tamaño

Las crías de mantarraya gigante se refugian en costas de Centroamérica hasta crecer lo suficiente para sobrevivir en mar abierto

“El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes”: la advertencia de la argentina que dirige la Organización Meteorológica Mundial

La secretaria general de la agencia climática de la ONU, Celeste Saulo, alertó sobre la posibilidad de que los eventos catastróficos se multipliquen y se extiendan. “Ya estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos”, señaló

“El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes”: la advertencia de la argentina que dirige la Organización Meteorológica Mundial

El calor extremo afecta a las secuoyas, los árboles más altos del mundo

Un estudio realizado en California detectó que las altas temperaturas reducen la fotosíntesis aun cuando las hojas mantienen suficiente agua

El calor extremo afecta a las secuoyas, los árboles más altos del mundo
MÁS NOTICIAS