Personas asisten a un concierto durante una protesta antigubernamental, en Bogotá, Colombia.
Personas asisten a un concierto durante una protesta antigubernamental, en Bogotá, Colombia.


Con un cacerolazo nacional convocado para las 17:00 de este martes, se retomarán en Colombia las protestas que fueron protagonistas durante los últimos dos meses del año pasado cuando empezó el Paro Nacional contra las reformas económicas, laborales y pensionales del gobierno de Iván Duque, y que además se convirtieron en una forma de manifestarse en contra de la violencia que sigue escalando con la constante muerte de líderes sociales.

Es precisamente esta última razón, la muerte sistemática de líderes, que en 2020 ya lleva más víctimas que días, la que motiva la jornada de este martes, que inaugura las actividades en el marco del paro para este año.

FOTO DE ARCHIVO. Una persona sostiene un cartel pidiendo poner fin a la violencia durante una protesta en Bogotá. Noviembre, 2019. REUTERS/Carlos Jasso
FOTO DE ARCHIVO. Una persona sostiene un cartel pidiendo poner fin a la violencia durante una protesta en Bogotá. Noviembre, 2019. REUTERS/Carlos Jasso

Las convocatorias fueron hechas para las principales plazas del país, donde los colombianos se manifestarán armados de cacerolas, un elemento que se volvió símbolo de las protestas después de que la exitosa primera jornada convocada para el 21 de noviembre pasado terminara en graves desmanes y enfrentamientos entre grupos de vándalos y la fuerza pública, principalmente en Bogotá, donde se presentaron las manifestaciones más concurridas.

El asesinato de Dilan Cruz por parte de un agente del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) que le disparó con una escopeta calibre 12 en la cabeza, escaló aún más las manifestaciones que se mantuvieron hasta finales de diciembre.

Una pintura de Dilan Cruz ( REUTERS/Luisa González)
Una pintura de Dilan Cruz ( REUTERS/Luisa González)

Con la nueva jornada, se busca retomar el ímpetu que venía mermando en las últimas manifestaciones del año pasado y seguir presionando al gobierno de Duque para que cumpla con las más de 100 peticiones del pliego de los promotores del paro, las cuales van desde reversar las reformas antes mencionadas, desmontar o reestructurar el ESMAD, cumplir con los pactos hechos a los estudiantes y la educación publica, implementar el acuerdo de paz y aplicar una serie de reformas sociales encaminadas en mejorar la calidad de vida de las personas.

Aunque las protestas están dirigidas contra el Gobierno Nacional, los alcaldes de la ciudades tienen el reto de enfrentar las posibles afectaciones de seguridad que se puedan dar durante las manifestaciones. Si bien el paro en general ha sido pacífico, no ha venido sin su grado de violencia, haciendo que, durante los primeros días de paro en noviembre pasado, el entonces alcalde mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, en concurso con el presidente Duque, decretaran toque de queda en la capital y ordenaran militarizar la ciudad.

Hoy, será una prueba de fuego para la nueva alcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien además de ser la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de Colombia, viene de los sectores políticos de oposición a Duque que promueven las movilizaciones.

Como candidata y alcaldesa electa, López saludó las movilizaciones y consideró justos los reclamos de los manifestantes. Ahora, en el cargo, se enfrenta a la dicotomía de garantizar los derechos de los manifestantes y de los ciudadanos ajenos al paro por igual.

Para ello en Bogotá se han implementado nuevos protocolos para atender la protesta social, que priman el diálogo frente a la intervención de la fuerza antidisturbios y que ya han mostrado complejidades para aplicar este cambio de enfoque.

Este martes, por ejemplo, la ciudad se levantó con protestas y bloqueos en varios puntos, aunque la gran manifestación fue convocada para la tarde.

En Suba, un punto al sur de la capital, encapuchados armados con piedras, palos y demás elementos contundentes atacaron a la Policía que trataba de desbloquear una vía dejando a cinco uniformados heridos. Cabe destacar que bajo el nuevo protocolo la primera intervención policial se hace después de agotar por lo menos dos instancias de diálogo con delegados de la secretaría de Gobierno y gestores de paz. Esa primera intervención la hacen policías sin armas no letales, solo con bolillos y escudos, dejando como último recurso la intervención del Escuadrón Antidisturbios (ESMAD), el cual fue necesario para controlar a los manifestantes.

Por su parte, el Gobierno de Duque continúa con su “Conversación Nacional”, unas mesas temáticas de diálogo con los distintos sectores de la sociedad que se iniciaron como respuesta a la fuerza que tomó el Paro Nacional, pero que ante los promotores de las marchas no tienen legitimidad pues su agenda fue decidida unilateralmente por el presidente.