Teherán, 8 nov (EFE).- La Guardia Revolucionaria iraní aseguró este domingo que el nuevo plan estadounidense para reforzar el bloqueo contra Irán no logrará provocar el colapso de su economía, después de que Washington anunciara la creación de un grupo de trabajo para impedir el transporte de armamento y materiales sujetos a sanciones por las fronteras terrestres del país y el mar Caspio.
“El plan ‘Puerta de Hierro’ no es más que un juego de palabras y los estadounidenses no podrán alcanzar por esta vía su objetivo de ejercer una fuerte presión económica para provocar el colapso y la destrucción de la economía iraní”, afirmó el portavoz de la Guardia Revolucionaria, el general de brigada Hosein Mohebi, según informó la agencia Fars, vinculada al cuerpo militar de élite.
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El vocero castrense recordó que los estadounidenses ya habían asegurado anteriormente que “Irán sufriría un colapso económico en un plazo de dos semanas”, pero sostuvo que esa previsión no se cumplió.
Las declaraciones de Mohebi se producen después de que el Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom) informará el sábado de la creación de un nuevo grupo de trabajo militar, denominado ‘Puerta de Hierro’, para impedir que Irán transporte sistemas de armas avanzadas, materiales sujetos a sanciones e ingresos ilícitos a través de las fronteras terrestres iraníes y el mar Caspio.
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La nueva unidad estará integrada por 20 efectivos civiles y militares con base en Tampa (Florida).
El comandante del Centcom, el almirante Brad Cooper, afirmó que la iniciativa “limitará aún más la capacidad de Irán para financiar el terrorismo, reconstruir fábricas de armamento y reabastecer a sus fuerzas militares”.
Cooper sostuvo además que el nuevo dispositivo refuerza el bloqueo naval estadounidense contra Irán, que, según los cálculos del Centcom, ha impedido al país persa exportar petróleo por valor de más de 25.000 millones de dólares.
Las nuevas restricciones se suman al cerco naval y a la operación 'Paria Económico', que Washington puso en marcha en agosto contra Teherán para ejercer una mayor presión financiera sobre la República Islámica mediante la intensificación de las sanciones, que incluyeron a las aerolíneas del país persa.
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Tras el bloqueo naval estadounidense, Irán ha tratado de desviar parte de su comercio exterior hacia las rutas terrestres, especialmente a través de Turquía, Irak y Pakistán, aunque esta alternativa ha tropezado con importantes dificultades logísticas, largas filas de camiones y un aumento de los costes de transporte, además de cierres temporales de pasos fronterizos por parte de las autoridades iraquíes y paquistaníes.
En las últimas semanas, Catar, que ejerce como mediador entre Irán y Estados Unidos, ha redoblado sus esfuerzos para conseguir una salida diplomática al conflicto entre las partes y evitar una nueva escalada militar.
Mientras, EE.UU. lanzó esta semana dos rondas de ataques contra la sureña isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en lo que fueron sus primeros bombardeos contra el territorio del país persa desde septiembre, mientras Irán sigue informando de choques casi diarios de petroleros con minas navales en el estratégico paso marítimo. EFE
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