La "poderosa" pintura de Lam llega por primera vez a la Galería Nacional de Arte en EE.UU.

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Yeny García

Washington, 12 oct (EFE).- Por primera vez desde su apertura en 1941, la prestigiosa Galería Nacional de Arte en Washington incluye en su colección una pintura del cubano Wifredo Lam, un aclamado creador que tendió un "puente" entre el arte europeo y americano, dijo a EFE la curadora jefa del museo, E. Carmen Ramos.

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"La Galería Nacional ha estado buscando una obra de Wifredo Lam desde hace mucho tiempo. Queríamos una para nuestra colección porque es un artista sumamente importante que conecta Europa y las Américas, así como la diáspora africana, de maneras realmente poderosas", explicó Ramos.

La recién adquirida L’esprit veillant (El espíritu vigilante, 1944), es una muestra del estilo maduro de Lam (1902-1982) que mezcla rasgos del surrealismo y el cubismo con elementos de la tradición y espiritualidad afrocubana.

"Esta obra nos atrajo especialmente porque proviene de una etapa crucial de su carrera, es una pieza poderosa que surge de un momento decisivo durante su regreso (de Lam) a Cuba", especificó la experta en conservación de la institución, un museo de libre acceso ubicado en la Esplanada Nacional de la capital estadounidense.

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Aunque ya contaba con un dibujo en tinta de Lam, esta es la primera pintura del cubano en la colección de la entidad, que atesora unas 1.300 obras de creadores de Latinoamérica y el Caribe.

Este cuadro "permite narrar cómo los artistas latinoamericanos formaron parte integral tanto de la vanguardia europea como del ámbito de las Américas y el Caribe. Y Lam es la figura perfecta que tiende un puente a través del Atlántico en múltiples sentidos", advirtió Ramos.

"Nuestro propósito es complejizar la manera en que presentamos la historia del arte moderno y mostrarla de un modo algo más fiel a la realidad, teniendo en cuenta a los artistas que participaron activamente y transformaron esos movimientos", agregó.

Lam, hijo de un inmigrante chino y una afrocubana, "invierte" la mirada de artistas interesados por la cultura negra que la representaban desde una perspectiva exótica.

Según Ramos, el pintor cubano buscaba "mostrar que la cultura africana es una cultura vibrante, espiritual y fuerte, especialmente cuando regresa a Cuba y vuelve a estar rodeado de su cultura de origen después de haber vivido 18 años en Europa", donde se codeó con figuras como Pablo Picasso y Henri Matisse.

La Galería Nacional de Arte en Washington es uno de los museos más importantes del mundo y un pilar cultural estadounidense, con una colección que abarca casi 160.000 obras.

Su creciente acervo latinoamericano incluye obras de los boricuas Miguel Luciano y Mirna Baéz, los cubanos Mariano y Carmen Herrera, el venezolano Jesús Rafael Soto, el mexicano David Alfaro Siqueiros y el nicaragüense Alejandro Aróstegui, entre muchos otros artistas, que también abarca a los nacidos en EE.UU. de origen latino.

"Tenemos muchísimas lagunas aún y trabajamos constantemente para llenarlas", aseguró la curadora jefa de la institución, donde se trabaja por "ampliar la representación de los artistas latinoamericanos, de manera que se pueda contar una historia del arte mucho más amplia".

Sobre las obras o artistas que le gustaría traer al museo, Ramos respondió que les "interesa mucho" explorar el arte latinoamericano durante el periodo colonial, clave para observar el arte de las Américas desde una perspectiva más plural.

"Adquirimos recientemente una importante obra de Juan Correa, un artista afromexicano que trabajó en el México colonial del siglo XVII. Es la primera obra de un artista mexicano del periodo colonial que ingresa en nuestra colección. Se trata de un campo enorme que estamos deseando seguir ampliando", insistió.

Junto al L’esprit veillant de Lam, la Galería Nacional también adquirió varias obras importantes, entre ellas una pintura de un crucifijo del siglo XVII de la pintora española María Josefa Sánchez y una escultura de bronce de Fritz Scholder que revela una nueva faceta de la práctica de este reconocido artista, según el museo.

La entidad también anunció en junio un donativo de unas 50 obras de arte contemporáneo de la colección la familia Berezdivin, radicada en Puerto Rico.

Entre las piezas resaltan El Cerro (2001-2003), la icónica intervención social de Chemi Rosado-Seijo, una edición de la serie Bibliotheca (2002) de Rosângela Rennó, 'Trilogía de la Noche II, Pedro Fermín (Papón) (1993) de Rafael Ferrer, Chain Mouth (2001) de Luis Gispert, y Untitled (1994) de Priscilla Monge, las primeras de sus artistas en formar parte de la colección del museo. EFE

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