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El Gobierno armenio escala su cruzada contra la Iglesia Apostólica y anuncia una investigación sobre su cúpula

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El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, ha escalado aún más su cruzada contra la Iglesia Apostólica de Armenia, liderada por Karekin II, anunciando una investigación relativa a la jerarquía eclesiástica, a la que acusa de sedición tras las duras críticas de la institución religiosa por la pérdida de la región de Nagorno Karabaj y las concesiones territoriales a Azerbaiyán.

"Siguiendo mis instrucciones, se está preparando un informe sobre la profunda crisis sistémica que ha surgido en la Santa Iglesia de Armenia, la cual expone decenas de hechos que demuestran que Ktrich Nersisyan (Karekin II) ha excluido a la Santa Iglesia Apostólica Armenia del círculo canónico, con todas las consecuencias que esto conlleva", ha señalado el dirigente armenio ante el Parlamento.

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No obstante, Pashinián --que no reconoce a Karekin II como líder de la Iglesia y le acusa de operar al margen de las leyes eclesiásticas, violando así el derecho canónico-- ha apuntado a que está dispuesto a reunirse con él solo si acepta discutir la agenda de reformas propuesta por el Ejecutivo.

Las últimas fricciones entre las partes se remontan a cuando la Iglesia destituyó al obispo Gevorg Saroyan, percibido como cercano a Pashinián, por presunta mala conducta e infracción de deberes clericales, si bien el afectado recurrió la decisión ante un tribunal civil, que finalmente ordenó a la institución religiosa restituirle en el cargo.

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Pese a ello, la Iglesia se negó a volver a aceptar a Saroyan. Posteriormente, la Fiscalía acusó formalmente a Karekin II y a otros seis obispos de obstrucción a la Justicia y presunto abuso de poder. Los miembros del clero negaron haber cometido irregularidad alguna, argumentando que el tribunal carece de competencia en tales asuntos.

La relación entre Pashinián y la cúpula religiosa se fracturó gravemente tras las concesiones territoriales y la pérdida definitiva de la región de Nagorno Karabaj a manos de Azerbaiyán. Destacados líderes religiosos, como el arzobispo Bagrat Galstanyan, encabezaron protestas masivas contra las políticas de paz del Gobierno, que acusa a los líderes de la Iglesia de ser agentes de Moscú.

Galstanyan, líder del Movimiento Tavush por la Patria, permanece en arresto domiciliario tras ser acusado de organizar disturbios masivos e intentar tomar el poder en el marco de las protestas. Aunque el arzobispo suspendió temporalmente sus funciones religiosas para postularse como líder opositor, operaba desde la estructura eclesiástica respaldada por la Santa Sede de Etchmiadzin.

En la raíz del conflicto se encuentran ideologías fundamentalmente opuestas. La Iglesia sostiene que los miembros del clero, como todos los ciudadanos, tienen el derecho y el deber de expresar sus opiniones sobre temas de interés nacional, mientras que el primer ministro afirma que la Iglesia debe ocuparse exclusivamente de asuntos espirituales.