
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha estimado parcialmente la denuncia de Iryo sobre el acceso a instalaciones de mantenimiento pesado de Renfe, a quien requiere que permita el acceso de los trenes de Iryo al taller de La Sagra (Toledo) para el desmontaje y montaje de sus 'bogies', según ha comunicado este martes.
La CNMC ha resuelto la denuncia presentada por Iryo en relación con la denegación de acceso de su material rodante a los talleres de mantenimiento pesado de Renfe y ha concluido que este lo rechazó a solo unos días del inicio previsto de las operaciones y "sin justificación objetiva suficiente".
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El organismo explica que Renfe Mantenimiento ofertó servicios de mantenimiento pesado al mercado y, tras haber negociado con Iryo durante más de 18 meses las condiciones de acceso de los trenes de este operador a los talleres y la prestación de servicios de mantenimiento, comunicó que no los prestaría "a solo dos semanas del inicio de las operaciones", "sin justificación objetiva suficiente y sin haber seguido los procedimientos de coordinación y priorización de solicitudes incompatibles".
En un comunicado, expresa que esta retirada de la oferta por parte de Renfe dejó a Iryo "sin alternativas viables para ejecutar a tiempo" el mantenimiento pesado de sus trenes, "con el consiguiente riesgo de inmovilización" de los mismos.
Así, considera que dicha inmovilización le "impediría cumplir" con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras e "impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible" para los usuarios.
Por ese motivo, la CNMC requiere ahora a Renfe Mantenimiento que "facilite el acceso" de los trenes de Iryo al taller de La Sagra, en Toledo, para las operaciones de desmontaje y montaje de 'bogies', "en los términos previamente negociados por las partes y sin perjuicio de que ambas puedan alcanzar una solución alternativa de mutuo acuerdo".
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Sin embargo, aclara que esta obligación se circunscribe a los 19 trenes objeto de las negociaciones y no obliga a Renfe a prestar el servicio de mantenimiento de los 'bogies' en el taller Valladolid, al haberse acreditado que Iryo "dispone de alternativas" para realizar esas operaciones.
Tanpoco estima la pretensión de Iryo de que Renfe facilite el acceso a sus instalaciones para la ejecución en autoprestación de todas las operaciones asociadas a la intervención "R2" de los trenes del operador, pues la oferta de Renfe Mantenimiento "no incluyó este elemento", añade.
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Finalmente, el organismo público explica que el mantenimiento pesado del material rodante es una actividad "crítica" para las empresas ferroviarias, ya que su no realización en plazo puede suponer la inmovilización de los trenes.
Además, recuerda que la normativa obliga a los prestadores de servicios de mantenimiento pesado a prestarlos a todos los operadores de forma "transparente y no discriminatoria", una vez que los ofrecen al mercado.
Ante solicitudes incompatibles, continúa, el prestador "debe intentar acomodarlas, entablando negociaciones con los operadores y maximizando la capacidad de los talleres y, solo si eso no es posible, aplicar criterios de priorización de objetivos para adjudicar la capacidad".
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