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Rifirrafe entre Musk y la candidata ecologista francesa sobre desinformación e injerencia

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París, 7 ago (EFE).- El rifirrafe entre la candidata ecologista al Elíseo, Marine Tondelier, que quiere prohibir X durante la campaña para evitar la desinformación, y el magnate propietario de la plataforma, Elon Musk, vuelve a poner en primera línea la cuestión de las injerencias extranjeras en esas elecciones.

Los dardos entre los dos empezaron con la propuesta lanzada por Tondelier para proscribir plataformas como X de cara a los comicios presidenciales franceses, que se celebrarán en dos vueltas el 18 de abril y el 2 de mayo de 2027, porque a su parecer, el comportamiento laxista de esas redes tiene un efecto pernicioso sobre el debate democrático.

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En el diario de izquierdas 'Libération', la líder ecologista que ambiciona concurrir a esas elecciones señalaba el miércoles que, más allá de los ataques digitales que pueden causar perturbaciones, la red social de Musk tiene "un impacto mucho más estructural, diario, en la desinformación".

Por eso estimaba necesario "amenazar a plataformas como X con una prohibición durante las elecciones", pero también "imponer el marco legal europeo", en concreto su ley de servicios digitales (DSA, en sus siglas en inglés), para "sancionar a las plataformas de redes sociales que no actúan suficientemente rápido para luchar contra esas campañas, que se niegan a transmitir informaciones o a retirar contenidos problemáticos".

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Además, hacía hincapié en que detrás de esa red está "una persona con base en Estados Unidos con una ideología supremacista y que claramente quiere que Europa bascule en una sumisión total a Estados Unidos".

El magnate estadounidense de origen sudafricano, que hace apenas tres semanas manifestó públicamente su apoyo claro y rotundo a la líder de la extrema derecha francesa, Marine Le Pen, para las presidenciales de 2027, al presentarla como "la última esperanza de Francia", no tardó en replicar a Tondelier en X.

En un mensaje publicado el jueves, Musk reclamó que la responsable ecologista "sea reducida al silencio por traición a Francia".

Tondelier le respondió a su vez en la misma red social en otro texto escrito en inglés (la lengua que utilizaba el dueño de X), en el que subrayó que "Francia no tiene que recibir lecciones de patriotismo de un multimillonario extranjero que se cree con el derecho de decidir qué responsables políticos europeos deben ser reducidos al silencio".

"La democracia no se vende. Ni siquiera al hombre más rico del mundo", añadió la candidata, que dijo preferir "ser acusada de defender la democracia que tratar de comprarla".

Tondelier recibió más tarde, de nuevo en X, el apoyo del que aparece por ahora como el candidato al Elíseo de izquierdas con más tirón en las encuestas, el líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon.

Ese político se indignó de que "la presidencial francesa sea barra libre para todos los manipuladores del mundo" y prometió que restablecerá "el respeto que hay que tener a nuestro país y a su democracia cuando llegue el momento".

Esta polémica emergió en paralelo al anuncio el jueves de la Fiscalía de París de que ha abierto una investigación sobre las sospechas de injerencia rusa contra el eurodiputado socialdemócrata Raphaël Glucksmann, próximo al Partido Socialista, que aspira también a ser candidato al Elíseo.

Glucksmann había denunciado el martes haber sido víctima de una operación de "desestabilización" orquestada por el grupo Storm-1516, que se vincula al servicio de inteligencia militar ruso GRU.

El mismo grupo ya había dirigido en julio otra campaña contra el también posible candidato presidencial Édouard Philippe, que fue primer ministro entre mayo de 2017 y julio de 2020, mediante informaciones falsas difundidas en redes sociales sobre su estado de salud.

También se ha revelado otra operación de desestabilización política dirigida contra Gabriel Attal, otro pretendiente a la presidencia y también ex primer ministro del actual jefe del Estado, Emmanuel Macron. EFE