Una investigación internacional coliderada desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha descubierto mutaciones en el gen EHMT2 que causan el síndrome de Kleefstra, siendo este el segundo gen identificado con implicación en esta enfermedad ultrarrara que afecta al desarrollo del cerebro.
El estudio, publicado en 'Nature Communications', se ha llevado a cabo en colaboración con la Charles University en Praga (República Checa) y ha identificado siete variantes alteradas de EHMT2 en siete pacientes con características similares al síndrome de Kleefstra, aportando nuevo conocimiento sobre el origen de la enfermedad 20 años después de que se demostrara su relación con alteraciones en el gen EHMT1.
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Según detalla el trabajo, para el que se ha reclutado a pacientes en varios países europeos, incluida España, y en Estados Unidos, el gen EHMT2, cuando está alterado y manifiesta variantes patógenas, modifica la función de G9a, una enzima implicada en la regulación epigenética de la expresión génica.
Estas alteraciones se relacionan con la aparición de un mecanismo dominante negativo que causa un nuevo síndrome del neurodesarrollo con características similares al síndrome de Kleefstra.
Los investigadores realizaron análisis 'in vitro' y experimentos en modelos animales para revelar que las alteraciones producen retraso del crecimiento, dismorfia facial y craneal y comportamientos anómales, síntomas que forman parte del cuadro clínico que se observa en las personas afectadas.
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APLICACIÓN EN DIAGNÓSTICO Y ESTUDIO DE TERAPIAS
La investigadora del Instituto de Investigación de Enfermedades Raras (IIER) del ISCIII María José Barrero, que ha liderado la participación española, ha destacado que los hallazgos pueden cambiar la forma de diagnosticar la enfermedad y abrir la puerta al estudio de terapias para tratar sus principales manifestaciones clínicas, relacionadas con dificultades cognitivas, del lenguaje y del comportamiento.
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El estudio se enmarca en el trabajo del Programa de Casos sin Diagnóstico SpainUDP, coordinado por el ISCIII, que permitió diagnosticar el primer caso, y único hasta ahora, de la enfermedad en España. "Para nosotros, la investigación significa todo, abre una verdadera esperanza hacia futuros tratamientos. La colaboración entre pacientes, familias, asociaciones y comunidad investigadora es esencial para avanzar", ha resaltado la familia afectada.
También han participado en esta investigación otras dos plataformas coordinadas desde el ISCIII, el Registro de Pacientes de Enfermedades Raras (RePER) y el Biobanco Nacional de Enfermedades Raras (BioNER).
La Unidad de Modelos y Mecanismos del IIER continúa investigando sobre este síndrome, con el objetivo de trazar su 'mapa del cerebro'. El proyecto cuenta con el apoyo de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y la colaboración de la Asociación de pacientes Kleefstra España.
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