Sara Corsellas
Viena, 9 jul (EFE).- El drama de las casi 140.000 personas desaparecidas en el conflicto de Colombia desembarca en el Festival de Karlovy Vary con 'Cinco años, cuatro meses', una película que se adentra en el desamparo institucional de las madres y cómo las redes de apoyo entre mujeres alivian la ausencia.
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Firmada por Juan Miguel Gelacio y Esteban Hoyos García, la película estrenada esta semana en el festival checo narra la historia de Martha (Jenny Nava), una mujer que no solo perdió a su hijo mayor, sino que hasta el día de hoy desconoce qué le sucedió.
Tras exhumaciones, informes, formularios y pruebas, Martha encuentra en un grupo de mujeres su última esperanza para sanar el dolor de la ausencia.
"La película es una historia de ficción que no está basada en el testimonio de una mujer, sino que es un retrato de los problemas más recurrentes de todas las que buscan a sus familiares desaparecidos", explica Gelacio en una entrevista con EFE.
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Así, el largometraje retrata las dificultades que enfrentan ellas en su vida personal y profesional y el desafío de seguir durante años buscando a sus hijos "en un Estado que no les da apoyo y que las tiene olvidadas", señala Hoyos.
En Colombia hay actualmente unas 137.000 personas desaparecidas por el conflicto armado, según la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).
Por ello, colectivos de madres surgieron en el país como el último bastión de esperanza: "Hay una necesidad humana de consuelo y de verdad, y nadie puede entenderlas como ellas. Para las madres es necesario tener alguien que las apoye porque el Estado no cumple esa labor".
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"De hecho, el Estado era en algunos casos el perpetrador de la desaparición", comenta Gelacio, quien recuerda que durante los dos gobiernos consecutivos de Álvaro Uribe las altas cifras de muertos en el conflicto se vendían como un triunfo militar.
Sin embargo, ese supuesto éxito de la guerra se logró, asegura el director, "a costa de pasar a jóvenes inocentes por guerrilleros", algo conocido popularmente como "falsos positivos".
Aunque el extenso conflicto colombiano ha sumado múltiples responsables, los cineastas decidieron poner el foco en los crímenes institucionales: "Nos parece especialmente cruel y violento que un Estado, que debería proteger a sus ciudadanos, los esté asesinando para presentarlos como un triunfo de una guerra".
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Con este largometraje, el equipo busca no solo ofrecer un altavoz a las organizaciones de víctimas y visibilizar sus complejos procesos de búsqueda, sino también tener una función preventiva.
"Queremos recordar para prevenir que sigan ocurriendo estas cosas, sobre todo ahora que un gobierno de ultraderecha llega al país con la promesa de volver a la guerra, a la violencia y a los asesinatos como una solución a la inseguridad", concluyen los realizadores, en relación a la victoria en las urnas del candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella.
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El proyecto nació hace unos años de la experiencia de Juan Miguel Gelacio en la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD).
Su objetivo, según explica, era claro: "acercar esas cifras frías a que las personas entiendan y sientan algo cercano a lo que sienten estas madres".
Primero realizó un cortometraje y, tras ganar un primer fondo, sumó al codirector Esteban Hoyos García y decidieron transformar el relato en un largometraje, en un proceso que duró casi cuatro años.
Durante su desarrollo, la película fue premiada en la sección de industria del Festival de San Sebastián bajo el título 'A la hora de poner la mesa ya no éramos cinco'.
Ahora, rebautizada, la producción colombiana celebra su gran debut internacional en la República Checa, y aspira al máximo galardón del Festival, el Globo de Cristal.
Con su proyección ante el público europeo, los cineastas aspiran a que el largometraje opere en una doble dimensión: por un lado, buscan que la audiencia "conecte en un nivel emotivo con el personaje y empatice con una emoción tan humana" como el dolor de una pérdida sin respuestas.
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Por el otro, persiguen generar una sólida conciencia internacional que sirva de escudo ante la repetición de la historia: "Sentimos que entre mayor resonancia internacional se pueda dar, más prevenido puede estar el mundo frente a las acciones de este nuevo gobierno, que pueden detonar otra vez asesinatos terribles y más madres buscando a sus hijos", concluyen. EFE
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