Lima, 26 jun (EFE).- La derechista Keiko Fujimori, ganadora de las elecciones presidenciales, logró romper la 'teoría del panetón', esa que sus detractores hicieron popular en Perú, y que decía que perdería en unos comicios hasta con un panetón, el popular pan dulce de origen italiano muy popular en el país, o en su lugar con cualquier otro objeto inanimado.
La líder del partido fujimorista Fuerza Popular, que venía de perder en segunda vuelta las tres elecciones anteriores (2011, 2016 y 2021), rompió en esta ocasión el paradigma de derrota en que se le había encasillado durante los últimos quince años gracias a un exiguo triunfo sobre el izquierdista Roberto Sánchez.
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Fujimori será presidenta por un estrecho margen de apenas 40.000 votos sobre Sánchez, una diferencia casi idéntica a las dos elecciones previas que le privaron de llegar al Palacio de Gobierno de Lima frente a Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2016), con quien se reforzó la idea de que cualquiera podía ganarle.
Las tres derrotas consecutivas y los procesos abiertos contra ella en el fuero judicial habían instalado esa idea de que sería imposible que la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) alcanzara la Presidencia como su padre.
Líderes de opinión de la derecha peruana abogaban por concentrar el voto en el ultraderechista Rafael López Aliaga, quien denunció sin pruebas un supuesto fraude en la primera vuelta tras quedarse a unos 21.000 votos de pasar a la siguiente ronda contra Fujimori y culpó a las autoridades electorales de ponerle a ella como contendiente al "panetón rojo".
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Hasta en la televisión peruana hacían bromas irónicas entrevistando a un panetón del tamaño de una persona como si fuera un candidato presidencial.
Y la misma Fujimori bromeó con ello en una entrevista con el diario Trome antes de decidir que volvería a ser candidata presidencial por cuarta vez. "Dicen: 'Keiko no le gana ni al panetón'. Bueno, si no le gano a nadie.. ¿cuál es el problema que yo postule?".
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Todo hacía indicar que este año podía volver a repetirse la historia, pues Fujimori partía en este proceso electoral con un 66 % de 'antivoto', con dos de cada tres peruanos que afirmaban que no se planteaban de ningún modo votar con ella en la primera vuelta.
Sin embargo, gracias a la dispersión del voto con un abanico de 35 candidatos presidenciales en contienda, la líder de Fuerza Popular acabó la primera vuelta como la más votada con tan solo un 17,19 % de los votos válidos, fruto del voto duro que conserva el fujimorismo, el partido peruano con mayor estructura a nivel nacional.
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Ya en la ronda decisiva, el resultado fue muy similar a la segunda vuelta de hace cinco años, con un país divididos en dos mitades casi simétricas, pero Fujimori logró mejorar muy levemente su votación en algunas regiones del sur adversas a ella.
El triunfo será oficial cuando se proclamen los resultados el próximo 3 de julio, pues el escrutinio de la votación, celebrada el 7 de junio, todavía no ha concluido al faltar aún un centenar de actas observadas y pendientes de ser dirimidas por los jurados electorales. EFE
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