La flautista de jazz María Toro lleva su fusión de raíces gallegas y flamenco a Panamá

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Ciudad de Panamá, 29 may (EFE).- Primero, de niña, María Toro se empapó del folclore de Galicia, luego estudió en un conservatorio flauta travesera, se especializó en jazz y lo fusionó con el flamenco, pero un viaje a África le hizo volver a sus orígenes gallegos. Ahora, de ruta en Panamá, disfruta de la mezcla con músicos locales.

La gira de intercambio cultural en el país del Canal culmina este viernes con un concierto con músicos panameños, en una semana en la que la artista gallega, entre otras actividades, dio un taller infantil de percusión corporal y con instrumentos a través del flamenco o una clase magistral "sobre músicas tradicionales en diálogo", todo con el respaldo del Centro Cultural español y la Fundación Danilo Pérez.

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"El flamenco es la música folclórica de España que tiene más fuerza, que está más extendida en todo el mundo y llama mucho la atención. Siempre gusta muchísimo (...) Entonces, darles unas herramientas para empezar, para despertar el interés", explicó a EFE Toro al ser preguntada por esas clases con músicos panameños.

Sobre Panamá, además de ser "una amante de Rubén Blades de toda la vida desde muy pequeña", dice que está descubriendo el 'típico', el género musical por excelencia del país, y ya conocía la cumbia panameña y "por supuesto, el guaguancó" (estilo de rumba cubana que fusiona percusión, canto y baile) .

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Abierta a empaparse de las músicas del mundo, las influencias llegaron primero en su Galicia natal, en el noroeste de España, en una aldea pequeña de la Mariña Lucense, donde tocaba en el bar de sus abuelos y pasó su infancia y adolescencia: "Ahí tocábamos el folclore propio de la zona, con la pandeireta, aprendíamos las canciones, la percusión y yo me crié en ese ambiente".

Después llegó la parte más académica en el conservatorio y el estudio de la flauta travesera, licenciándose en música clásica-composición, luego un máster en jazz y la inmersión en el flamenco, que aunque puede chocar que alguien del norte de España se interese por este género del sur, Toro explica que en su caso es algo más natural.

"Sí, la pregunta del millón, ¿no? ¿Qué hace una gallega tocando flamenco? (...) Bueno, porque mi familia por parte de mi madre, mi bisabuelo era de El Puerto de Santa María. Entonces tenían esa tradición de flamenco, incluso mi tío era cantaor y aunque yo nací en Galicia, siempre he tenido esa curiosidad con la música del sur", dice.

Hasta que durante un viaje a África, hubo "algo en lo tribal" que la conectó de nuevo con sus raíces del folclore gallego y pensó: "Tengo que incorporarlo a todos estos conceptos académicos, porque al final hay que poner en valor lo que uno tiene, lo propio".

"Estaba en Mozambique, era una residencia artística (...) Había un montón de instrumentos de percusión que eran muy similares a algunos que hay en Galicia y yo aprendí mucho de esa gente cómo ponían en valor lo propio, cómo se valoraban a ellos mismos (...) y yo pensé, 'Pues yo tengo uno igual y lo sé tocar ¿y por qué no hago uso de eso?' Entonces, eso me abrió mucho la cabeza", explica, volviendo a sus raíces.

Porque Toro siente que a través de la música y del folclore está "conectada más con lo emocional, con las raíces, con Galicia", una tradición musical con la que está "más de lleno que nunca".

Fruto de ese cambio fue su último álbum, 'Mestura' (Mezcla, en gallego), en el que tras componer los temas instrumentales les incorporaba una letra popular gallega, como el tema 'Maruxiña', que le cantaba su abuela de pequeña, cerrando el círculo con sus orígenes. EFE

(foto) (vídeo)