La AEP destaca una sentencia que refuerza la protección de la lactancia en el ámbito laboral frente a agentes químicos

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La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha señalado que una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia insta a incorporar el informe pediátrico en la evaluación del riesgo laboral por exposición a agentes químicos durante la lactancia.

Por ello, la AEP, a través de su Comité de Salud Medioambiental (CSM), recuerda que en mujeres lactantes expuestas laboralmente a agentes químicos es fundamental valorar no solo la situación de la madre, sino también el posible riesgo para el bebé, teniendo en cuenta su especial vulnerabilidad biológica y la posible transferencia de sustancias a través de la leche materna.

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La resolución indica que la valoración no puede limitarse únicamente al puesto de trabajo o a la salud materna, sino que debe incorporar también el posible impacto sobre el niño, así como su especial susceptibilidad durante los primeros meses de vida. La resolución pone de manifiesto la importancia de incorporar la valoración pediátrica del lactante potencialmente expuesto dentro de los procesos de evaluación del riesgo durante la lactancia.

La Asociación considera que el fallo puede marcar un precedente relevante para futuras evaluaciones de prestación por riesgo durante la lactancia. En este sentido, el Comité de Salud Medioambiental de la AEP (CSM-AEP) subraya que la sentencia refuerza el papel del pediatra en la identificación precoz de riesgos ambientales evitables.

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"La lactancia materna constituye un ecosistema biológico, afectivo y social especialmente valioso, pero también vulnerable a las exposiciones ambientales. Su protección no puede recaer únicamente sobre la madre, requiere entornos laborales seguros, políticas preventivas eficaces y una evaluación adecuada de los riesgos cuando la mujer se reincorpora al trabajo durante el periodo de lactancia", ha indicado el coordinador del CSM-AEP, Juan Antonio Ortega.

En este contexto, los pediatras subrayan la necesidad de avanzar como país hacia una protección laboral adicional que permita mantener la lactancia materna sin exponer al lactante a contaminantes evitables. "Nuestra función como pediatras es proteger la salud infantil, documentar exposiciones relevantes y contribuir a decisiones preventivas informadas, situando siempre el interés superior del menor en el centro", subraya el doctor Ortega, que aboga por incorporar en la práctica clínica pediátrica "la historia ambiental y la evaluación de exposiciones".

En este sentido, el CSM-AEP ha desarrollado una serie de recursos de apoyo y orientación práctica para facilitar a los pediatras y otros profesionales la valoración de lactantes potencialmente expuestos, incluyendo recomendaciones científicas.

Según CSM-AEP, las Unidades de Salud Medioambiental Pediátrica (PEHSU) están llamadas a desempeñar un papel clave como estructuras de referencia y apoyo. Así, considera prioritario avanzar hacia, al menos, una PEHSU de referencia en cada comunidad autónoma con capacidad para asesorar a pediatras, matronas, médicos de familia y también a profesionales de servicios de prevención y mutuas.

Actualmente existen unidades de referencia en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca, en la región de Murcia, y en Cataluña, en el Hospital de Olot y el Hospital Sant Joan de Déu, además de otras iniciativas emergentes.

EL LACTANTE, EN EL CENTRO DE LA EVALUACIÓN DEL RIESGO

El objetivo de la Asociación es proteger la lactancia materna reduciendo exposiciones evitables, identificando los escenarios de riesgo y avanzando hacia una crianza más segura y libre de contaminantes.

En este punto, indica que determinadas exposiciones a contaminantes laborales pueden generar posibles efectos sobre el neurodesarrollo, el sistema endocrino y otros procesos clave del desarrollo infantil.

Así, aunque la evidencia científica no siempre permite establecer umbrales seguros claramente definidos para la salud del lactante respecto al contacto con tóxicos a través de la leche materna, el CSM-AEP AEP insiste en la necesidad de aplicar el principio de precaución ante exposiciones potencialmente peligrosas.

Entre los posibles efectos descritos, destacan los metales pesados (plomo, manganeso, mercurio, cadmio), que pueden provocar alteraciones del neurodesarrollo, toxicidad neurológica y efectos sobre el desarrollo hormonal y reproductivo. Además de los pesticidas y fitosanitarios, que aumentan el riesgo de alteraciones endocrinas, tienen efectos sobre el neurodesarrollo y bioacumulación en el organismo del lactante.

También destacan los disolventes orgánicos y compuestos volátiles (benceno, formaldehído, aminas aromáticas), que se asocian con una posible neurotoxicidad, irritación sistémica y riesgo carcinogénico asociado a exposiciones prolongadas. Además, la Asociación resalta los fármacos citotóxicos y sustancias utilizadas en entornos sanitarios, a los que se les atribuyen riesgos de toxicidad celular, mutagénesis y efectos sobre órganos en desarrollo.

Igualmente, indica que los disruptores endocrinos presentes en industrias químicas, plásticos o determinados productos profesionales están asociados a posibles alteraciones hormonales y del desarrollo sexual.