Starmer apuesta por acercarse a la Unión Europea tras repetidos desencuentros con Trump

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Javier Otazu

Londres, 1 abr (EFE).- El primer ministro británico, Keir Starmer, dio hoy muestras claras de su apuesta por un acercamiento a la Unión Europea (UE) ante las nuevas realidades que ha creado la guerra de Irán, con un presidente estadounidense progresivamente alejado de sus aliados europeos.

"Está cada vez más claro que en este mundo que evoluciona de forma volátil, nuestro interés nacional a largo plazo requiere de una asociación más estrecha con nuestros aliados de Europa y de la Unión Europea", dijo este miércoles Starmer en una rueda de prensa.

Pocas veces había sido Starmer tan claro en sus mensajes de acercamiento a la UE, y así lo han destacado de inmediato todos los grandes medios británicos, a los que no les han pasado por alto sus palabras.

El 'Financial Times' tituló poco después: "Keir Starmer marca un giro mayor hacia la UE después de las burlas de Donald Trump", y añade en el artículo que Starmer dijo sin ambages que el Brexit de hace 10 años ha causado "un daño profundo" al Reino Unido.

Muy parecido es el enfoque de 'The Times', que titula así un artículo de opinión: "Cómo Keir Starmer utiliza la guerra de Irán para virar desde Trump hacia la Unión Europea", y considera que esas palabras no son sino "una reflexión sobre la nueva 'realpolitik'".

Durante meses, Starmer ha mantenido que su país no tenía por qué elegir entre dos alianzas, una dictada por la geografía (la Unión Europea) y otra por la historia: la que mantiene con cuatro potencias anglosajonas (EE.UU., Canadá, Australia y Nueva Zelanda) conocida como Five Eyes (Cinco Ojos) y circunscrita principalmente a cuestiones militares, de seguridad y de inteligencia.

Sin embargo, la 'relación especial' de la que el Reino Unido siempre se ha jactado con la potencia estadounidense no ha recibido sino desprecios por parte de Trump, aunque este último no ha hecho sino ahondar en una realidad: esa supuesta relación privilegiada solo se percibe en este lado del Atlántico.

El excanciller alemán Helmut Schimdt lo dijo en una famosa cita: "Los británicos pretenden tener una relación especial con EE.UU., pero si esto lo mencionas en Washington, nadie sabe de qué estás hablando".

Ahora Trump ha ido más lejos en su desprecio hacia el Reino Unido: ha dicho de Starmer de forma displicente que "no es Winston Churchill", lo ha imitado impostando una voz ridícula; ha despreciado la contribución del Reino Unido en Afganistán -donde perdieron la vida 457 soldados británicos- y ha calificado de "juguetes" los barcos con que cuenta la Marina británica.

El acercamiento a la Unión Europea es un tema muy delicado en el Reino Unido. Plantearlo abiertamente equivale a reconocer que el referéndum del Brexit de 2016 fue un error colectivo y todavía hay partidos que se oponen a un retorno a la UE: el Conservador, y principalmente el populista Reform UK, líder en las encuestas de intención de voto.

Es en la izquierda donde más claramente se aprecia una voluntad inequívoca de retorno a la UE, encarnada principalmente por el Partido Verde -también en ascenso en los sondeos- y en parte del Partido Laborista, como la que representa el popular alcalde de Londres, Sadiq Khan (no por casualidad el "no" al Brexit ganó en la capital británica).

Por su parte, Starmer había evitado hasta ahora mostrarse como un europeísta convencido -aunque lo era antes del Brexit-, y consideraba 'líneas rojas' volver a la unión aduanera (eliminación de aranceles internos y adopción de un arancel común para los bienes externos) y mucho menos al mercado único, que supone la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios.

Los intereses económicos son por su parte elocuentes: según las cifras oficiales, las exportaciones británicas hacia la UE representan un 41 % del total, mientras que las importaciones tienen su origen en la Unión Europea en un 51 % de casos.

Y si la UE presenta para cualquier país un horizonte claro y previsible -aunque a veces farragoso por la burocracia-, no puede decirse lo mismo del Estados Unidos de Trump, donde la 'relación especial' no le impidió imponer a los bienes británicos unos aranceles de entre el 10 y el 15 % del valor. EFE