Kim Jong Un remarca que Corea del Norte seguirá apostando por su condición de "potencia nuclear"

Durante la apertura de la Asamblea Popular Suprema, el dirigente norcoreano aseguró estar decidido a fortalecer la disuasión atómica, advirtió sobre represalias ante provocaciones de Seúl y renovó críticas hacia Washington y sus aliados por desestabilizar la región

Tras su reciente reelección como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, Kim Jong Un reafirmó su postura ante las crecientes tensiones en la península coreana al asegurar que Corea del Norte respalda incondicionalmente su estatus de "potencia nuclear" y que no dudará en responder a provocaciones externas con represalias severas. Según reportó la agencia estatal norcoreana KCNA, las declaraciones del líder norcoreano tuvieron lugar durante la sesión inaugural de la XV Asamblea Popular Suprema, celebrada el lunes, donde también denunció el despliegue constante de activos estratégicos por parte de Estados Unidos y sus aliados en la región como un factor que compromete la seguridad local.

De acuerdo con la misma fuente, Kim Jong Un destacó que la política norcoreana da prioridad a garantizar la seguridad nacional mediante el fortalecimiento continuo de sus capacidades nucleares. Señaló que la estrategia de desarrollo de Corea del Norte ha consistido en mejorar de manera sostenida ese poderío atómico, considerándolo esencial para salvaguardar los derechos soberanos y el desarrollo del país. Añadió que el gobierno nacional mantendrá esta línea de acción "de forma indefinida", sin intenciones de retroceder frente a la presión internacional ni de abandonar el objetivo de consolidar el estatus nuclear.

En su intervención, recogida por la agencia KCNA y citada por medios internacionales, Kim especificó: "El Gobierno de la república continuará consolidando con determinación y de forma indefinida su condición de potencia nuclear". Con estas palabras, subrayó que Corea del Norte tiene la capacidad de plantear una amenaza real si las circunstancias lo requieren, y rechazó la idea de que el país aún se encuentre en una posición de vulnerabilidad. "Ya no es un país amenazado", indicó, presentando a Corea del Norte como un actor regional apto para ejercer presión militar si lo considera pertinente.

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El mandatario norcoreano dedicó especial atención a las relaciones bilaterales con Corea del Sur, a la que calificó como el "Estado más hostil". Kim manifestó su intención de enfrentar ese antagonismo mediante acciones y declaraciones directas, descartando cualquier posibilidad de diálogo o conciliación en el corto plazo. Según consignó KCNA, advirtió que cualquier provocación originada en Seúl conllevará una respuesta contundente y no negociable por parte de Pyongyang. "Le haremos pagar sin piedad y sin la más mínima vacilación ni consideración", sentenció Kim, dejando claro que el gobierno norcoreano percibe a Corea del Sur como su principal adversario en el entorno inmediato.

El discurso también abordó el contexto de seguridad internacional, con referencias a los despliegues militares estadounidenses en la región. Kim aseguró que los Estados Unidos y sus socios internacionales están "constantemente" introduciendo activos estratégicos nucleares en el entorno de la península, lo que a su juicio contribuye a aumentar la inestabilidad y el riesgo de incidentes militares. De acuerdo con los reportes de KCNA, el dirigente consideró que esas maniobras no representan una situación ajena a la experiencia norcoreana, pero enfatizó que su país se encuentra preparado para afrontar cualquier desafío comparable.

Por otra parte, la sesión inaugural de la XV Asamblea Popular Suprema concluyó con la confirmación de Kim Jong Un como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, el órgano político más importante del país, por tercer mandato consecutivo desde su creación en el año 2016. Este resultado ratificó la posición dominante de Kim en la estructura de gobierno norcoreana y su capacidad de influir directamente en la toma de decisiones estratégicas de la nación, especialmente en materia de seguridad y defensa.

La agencia KCNA reiteró las palabras del líder, quien insistió en que la política actual de Corea del Norte responde a un entorno internacional que, en términos de seguridad, "no es nuevo" para su país y que requiere de mecanismos de disuasión estables y creíbles. Kim sostuvo que los avances en las capacidades nucleares norcoreanas se han concretado como parte de un proceso de defensa nacional minuciosamente guiado por el objetivo de proteger los intereses fundamentales del Estado y de la población.

En sus intervenciones, citadas en diversas secciones de la cobertura de KCNA, el jefe de Estado norcoreano no sólo realizó advertencias respecto a posibles acciones hostiles, sino que también justificó las inversiones realizadas por Pyongyang en el ámbito militar. Kim afirmó que la estrategia implementada fomenta la estabilidad dentro de su territorio y garantiza que el país pueda actuar autónomamente frente a cualquier presión foránea destinada a limitar su derecho al desarrollo y la autodeterminación.

El medio KCNA recogió que Kim Jong Un concluyó su comparecencia subrayando la disposición del gobierno norcoreano a "librar una lucha" contra quienes identifique como enemigos. El propósito, según describió, será "aplastar toda clase de planes provocadores" contra Corea del Norte y mantener la integridad de las políticas nacionales orientadas al fortalecimiento de las capacidades militares. El discurso, además de reiterar la naturaleza nuclear de la doctrina de seguridad de Pyongyang, sirvió para evidenciar el distanciamiento político y militar de Corea del Norte respecto a sus vecinos y a los Estados Unidos, configurando un panorama regional marcado por el enfrentamiento retórico y la afirmación del poderío armamentístico.

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